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Las baterías portátiles son parte de la infraestructura urbana en China. Las he probado y necesito que lleguen a Europa
Tras una década escribiendo sobre dispositivos y decenas de miles de kilómetros a mis espaldas en viajes, hace unas semanas un destino consiguió ponerme nervioso. Viajaba, por primera vez, a China. Unos días antes de partir, me di cuenta de que no tenía ninguna batería con la certificación necesaria y comprarlas en España es complicado. Mi idea era hacerme con una allí, pero para mi sorpresa me topé con la realidad: colmenas de baterías externas en cada esquina.
A continuación te cuento mi experiencia alquilando una y poniendo a prueba su velocidad de carga.
Powerbanks como infraestructura urbana. Hace unos meses, mi compañero Javier ya comentó su fascinación con este ecosistema de baterías externas que cualquiera puede alquilar. Realmente no es algo tan nuevo, pues lleva en marcha desde 2017 y su concepto es muy interesante. En China necesitamos el móvil para todo (AliPay y Wechat son dos apps que son tu banco, tu tarjeta de transporte, tu tarjeta para pagos, tu forma de pedir en restaurantes y mucho más) y es algo que drena la batería.
Por tanto, surgió la idea de ubicar estaciones con varias baterías externas de alquiler en puntos estratégicos de la ciudad. El mercado está dominado por cuatro compañías, están en las principales ciudades y el proceso es tan simple como:
- Escanear el código QR de la estación.
- Coger una de las baterías extraíbles.
- Usarlas mientras comemos o nos desplazamos.
- Devolverlas en cualquier otro punto de la red (no hace falta que sea en la estación en la que la cogimos).

Foto: Xataka

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Alquilando una. Para mí, que iba con un iPhone 16 en el bolsillo (cuya batería no es ninguna maravilla), el tener algo así disponible era un salvavidas. Y, como la ciencia no se hace sola, durante un desayuno alquilé una disponible en mi hotel con la intención de usarla mientras comía para devolverla justo antes de partir. El proceso es el indicado justo sobre estas líneas y, en mi caso, usé AliPay.

Foto: Xataka
Hay que ir con la aplicación configurada previamente y, en mi caso, cargué una tarjeta de prepago de Revolut. No tuve ningún problema durante la semana que estuve en Pekín. Escaneé el código QR de la estación de carga con la propia AliPay y… bendito sistema de traducción. Funciona cuando quiere y algunas cosas las traduce reguleramente, pero lo suficiente como para entenderlo.
El precio es de 0,12 yuanes por minuto (unos 0,014 euros), pero como no tengo cuenta bancaria en China, tuve que pagar un depósito de 99 yuanes (unos 12 euros). En cuanto pagué, la aplicación me indicó qué powerbank tenía que retirar y la propia estación hizo que parpadeara el LED de la batería correspondiente. A cargar.


Experiencia de carga. Lo primero que me gustó es que no necesitas absolutamente nada más que la batería. Ésta incluye cable USB-C, Lightning y hasta micro-USB. Son cables cortitos, pero se agradecen para no tener que llevar el tuyo en el bolsillo. Tiene unos LED que indican el nivel de carga y realmente no hay mucho más que contar sobre el diseño.
Respecto a sus características, depende, pero suelen contar con 5.000 mAh y el gran asterisco está en la potencia. 5V/2.4A son unos 12 W y eso implica que va a cargar a una velocidad lenta. Pero bueno, está pensado para que lo lleves un rato a cuestas o mientras comes y mínimo estás media hora/una hora con ella.

Foto: Xataka
En mi iPhone 16, los tiempos de carga fueron los siguientes:
- Partía con un 26% de batería y en 30 minutos llegué al 45%.
- A los 60 minutos había alcanzado el 64%.
- A los 90 minutos se cargó hasta un 82%.
Como digo, una experiencia lenta, pero veo factible estar una hora comiendo o paseando entre tiendas, y recuperar un 38% te permite sobrevivir el resto del día. A la hora de devolverla, tienes un mapa en el que ves todas las estaciones disponibles. Simplemente, me acerqué a una distinta, pulsé en el botón de finalizar la transacción, volví a escanear el QR y la introduje en la ranura indicada.


El precio final fue de 14 yuanes tras casi dos horas en mi poder, unos 1,73 euros a mi cuenta. Y, al día siguiente, ya tenía los 99 yuanes de depósito de nuevo en mi Revolut.
Críticas. Comentando la jugada con los compañeros, nos pusimos de acuerdo en que el precio no es elevado para nosotros, que usamos el euro y por esos 1,7 euros, pues… me permitió seguir el resto del día. Pero también nos preguntamos cómo verían los chinos esos 14 yuanes. Y parece que no muy bien. Una de las quejas es, precisamente, que el precio ha ido aumentando en algunos puntos.
Si al comienzo costaba un yuan por hora, ahora oscila entre los dos y los seis. El motivo es que depende mucho de la ubicación (zonas más o menos turísticas, hospitales, hoteles, bares, etc). Unido a que es una potencia muy justita y los móviles cada vez tienen más batería, casi sale mejor comprar una batería externa si sabes que cada dos por tres debes alquilar en una de estas estaciones (que, además, pueden estar llenas en algunos momentos y te toca patear buscando otra para devolver la batería.
Los propios comercios también se han mostrado descontentos en ocasiones, ya que es un mercado monopolizado por pocas empresas que, evidentemente, controlan tanto el precio de alquiler como los beneficios.
Futuro. Pese a esto, para el turista, es una opción extremadamente llamativa por su conveniencia y porque, no nos engañemos, el cambio a nuestra moneda nos es favorable. Y para la industria, supone un beneficio importante. En 2020, con un servicio bastante joven, una de las compañías que lo gestiona declaró que cada batería generaba un ingreso promedio de 563 yuanes al año. Parece poco, pero multiplica por millones de baterías y sale una auténtica barbaridad.

En TODAS partes | Foto: Xataka
Por ejemplo, en la Estación Oeste de Pekín hay más de 230 estaciones (cada una con varias baterías), y en algunas calles turísticas de apenas 100 metros hay hasta 30 colmenas de estas. En 2023, se estima que el mercado alcanzó los 1.700 millones de dólares y se espera que la industria alcance los 5.600 millones para 2029… pese a que ya hay voces que apuntan que el mercado se está estabilizando.
Pero bueno, como decía antes, como usuario me parece muy conveniente. Y si te la quedas… te cobran esos 99 yuanes de depósito. 12 euros por esa velocidad de carga no valen la pena. Por cierto, ya hay algunos sitios en Europa con estaciones así, pero ni mucho menos es algo generalizado.
Fotos | Xataka
En Xataka | BYD ha construido una megafactoría en tiempo récord. Y no es una simple fábrica de coches: es una ciudad
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DREO 714S, análisis – review con características, precio, especificaciones y experiencia de uso.
El frío ha llegado para quedarse. El humo de las calderas y las bombas de calor funcionando se han convertido en parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, pese a lo sofisticadas que son algunas soluciones de calefacción, elementos como el brasero y el calefactor de toda la vida se resisten a morir. Tengo una casa bien climatizada, pero en algunos momentos echaba de menos algo más de calor y los calefactores no me parecen ni eficientes ni estéticos. Y ahí es donde entra en juego el Dreo 714S.
Se trata de un calefactor inteligente y lo primero que hice cuando me lo propusieron fue preguntar para qué querría un calefactor inteligente. Aunque no es perfecto, está cerca de serlo y ahora no me imagino la ducha mañanera sin él. Vamos con el análisis de este Dreo 714S en el que profundizaré en sus dos claves: app y consumo.
Ficha técnica del Dreo 714S
|
DREO 914S |
|
|---|---|
|
Dimensiones |
28 cm de fondo, 18 cm de ancho, 31,5 cm de alto |
|
Peso |
2,9 kilos |
|
Resistencia |
PTC |
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Cobertura |
12 a 25 m2 |
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Rangos de temperatura |
5º a 35º |
|
Control |
Mando a distancia incluido Control en el dispositivo Móvil app DREO Alexa y Google Assistant |
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Otros |
Sensor de temperatura en intervalo de 1º Rota horizontal hasta 90º Rota vertical hasta 60º Sensor de caídas Asa de transporte |
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Precio |
Dreo Calefactor eléctrico interior 2000W con mando a distancia y termostato, 7 modos, protección contra sobrecalentamiento y vuelco, calentador portátil para toda la habitación, dispositivo 714S
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Diseño: no es feo (y eso es decir mucho para un calefactor)
Un calefactor no es un dispositivo particularmente agraciado. Los más convencionales juegan sobre seguro con un diseño funcional y feo que se ha ganado a pulso que lo saquemos del armario para que cumpla su función y, en cuanto lo apaguemos, vuelva a las sombras.
Estos últimos años han ido apareciendo otros con unas líneas más cuidadas, pero el tamaño en muchos casos no ayuda.

Muy compacto y cabe donde sea. Imagen | Xataka
La propuesta de Dreo es muy interesante no sólo por unas funciones que veremos más adelante, sino porque no me parece un ‘cacharro’ del que avergonzarme cuando venga una visita a casa y lo vea por el suelo. No es el típico que muestra sus resistencias tras unas varillas de metal. Tampoco uno de esos en color blanco y negro fabricados en un plástico que se siente barato desde antes de posar los ojos en él.
Nunca pensé que diría esto, pero es un calefactor con un diseño que se siente premium y no parece un trasto. Está disponible en tres colores (negro, blanco y gris) y dependerá de la casa, pero considero que el blanco es el más elegante, y los materiales acompañan. El plástico se siente de calidad y es robusto, la placa metálica con el nombre da un punto diferenciador y en la base tenemos otra plancha metálica con todos los controles necesarios y el indicador de temperatura.
En la parte trasera tenemos el asa para poder moverlo fácilmente y que no se vean ni las varillas ni las resistencias, ocultas por esas palas que simulan la estética de las aspas de un ventilador, es un punto muy importante a la hora de sumar a una estética más elegante.

El asa viene genial y el cabezal se “libera” para no forzar los mecanismos de giro. Imagen | Xataka
Como digo, cuestión de gustos, pero es un dispositivo que ha estado dando vueltas por varias habitaciones estas últimas semanas para dar un calentón en un momento dado (sobre todo antes de poner la calefacción en toda la casa) y para alguien que valora mucho la estética de su casa, no ha supuesto un problema.
Además, que sea tan pequeñito permite que lo coloquemos fácilmente en cualquier hueco. En invierno, lo que resulta ideal es ponerlo en una esquina, pero en verano, como también tiene función de ventilador, puedo colocarlo sobre una mesa o una estantería fácilmente.

Imagen | Xataka
Ahora bien, casi tan interesante como el diseño es su base. Esconde una placa rotatoria que permite un movimiento de 30º, 60º o 90º en horizontal, y los encajes del ventilador también permiten un ángulo de 60º (30º hacia arriba, otros 30º hacia abajo). Este sistema de oscilación es el que permite distribuir el calor por toda la habitación de forma más eficiente y puedes personalizar el ángulo tanto desde la app como desde el panel de control y el mando a distancia.
Y si vas andando, te tropiezas con el ventilador estando encendido y cae de bruces, te avisa con un pitido y se para. Que sí, si te tropiezas tú, pues no hace falta que te avise, pero que se pare está bien para no forzar los mecanismos. Y que se apague es interesante si tienes mascotas o niños pequeños en casa que puedan tirarlo.
Vídeo con el calentador girando en el que se puede apreciar el ruido que hace.
Sobre el diseño, poco más que decir. En fotos salta a la vista que es discreto, y en persona la sensación es de un dispositivo muy bien construido.
Aplicación: el corazón del sistema, no un simple añadido
Antes de pasar a los dos puntos más importantes: cómo calienta y cuánto gasta, voy con el factor diferencial de este calefactor: su faceta ‘smart’. Cuando me propusieron el análisis del Dreo 714S pensé que no iba a usar mucho la app, que una vez lo tuviera bien configurado, sería sólo cuestión de darle al botón y que empezara a funcionar.

Imagen | Xataka
Y, a ver, sigue siendo un calefactor, no tiene mucho misterio, pero que sea inteligente permite una flexibilidad que uno tradicional no puede ofrecer. Va más allá de encenderlo o apagarlo con la voz (este es compatible con Alexa y Google Assistant) o con el móvil, ya que eso es algo que puedes apañar en cualquier otro calefactor con un enchufe inteligente.
Lo primero, la app no tiene misterio. Considero que hasta la persona a la que le dé más pereza estas cosas estará cómoda porque en la app tienes información y control total, pero no se te obliga a usarla. Tienes, como decía antes, tanto el mando a distancia como el panel de control integrado. Pero la aplicación sí nos da algunas cositas interesantes.
Por ejemplo, podemos ver la temperatura a la que está la habitación y podemos regularla por si tenemos algún sensor que consideremos que es más preciso y que así el del Dreo vaya más alineado. Tenemos ajustes interesantes como el de detección de ventana abierta que nos avisa si detecta que él está funcionando, pero por lo que sea no consigue calentar la habitación y es muy fácil poner los temporizadores.

Imagen | Xataka
También tenemos una experiencia muy visual para controlar tanto la temperatura como los modos y podemos hacer algo que no podemos lograr con los mandos: crear rutinas. Si el ventilador tiene un espacio fijo, por ejemplo en el baño, y sabemos que nos duchamos antes de salir al trabajo, podemos programarlo para que se encienda los días que queramos, a la temperatura que queramos y se apague cuando llegue o a cierta hora.
Es más: podemos vincularlo con la temperatura de donde vivamos para que caliente automáticamente en función de ese dato, encendiéndose y apagándose a su criterio. Esto es algo que no recomiendo a no ser que no tengas otro sistema de calefacción porque va a depender de lo fiable que sea el dato del servicio meteorológico de turno, del aislamiento de tu casa y lo que tarde en irse el calor y de varios factores más.
Pero eso, la app tiene las opciones justas, sin complicaciones, sin menús ocultos y de una forma muy visual tienes toda la información. Es intuitiva, y es algo de lo que no pueden presumir todas las apps de electrodomésticos conectados. Si eres un dispositivo inteligente, la aplicación es el corazón del sistema, y eso Dreo lo ha pillado a la perfección.

¿Se ha caído? Te avisa al móvil. Imagen | Xataka
Para controlar el ventilador, por ejemplo, tenemos tres niveles de calor, tres de ventilador a secas y el modo ‘Eco’ para el calor. En modo calor, en los tres niveles el ventilador ‘echa’ aire caliente sin parar, pero en el modo Eco, podemos fijar una temperatura y, cuando el ventilador la alcanza, automáticamente se detiene. Con el sensor de temperatura integrado, cuando ésta desciende un grado respecto a la temperatura que hemos fijado, automáticamente vuelve a encenderse.
Ahora bien, hay un detalle que me habría gustado encontrar. Tiene que ver con la oscilación: es automática y, si bien podemos seleccionar los grados a los que queremos que se mueva, teniendo esa libertad de acción me habría gustado un control manual para colocarlo, desde el teléfono, en el ángulo que más me guste.

Tiene mando, pero todos los controles básicos están en ese panel. Siempre lo tengo en Eco y, como tiene memoria, al encenderse desde la app o el panel, directamente se pone en Eco. Imagen | Xataka
Que sí, es algo que puedes hacer de manera manual porque los anclajes tienen flexibilidad cuando no se está moviendo, pero si estoy en el sofá y quiero que (pensando en la función de ventilador en verano) el chorro de aire me dé directamente, me habría gustado poder hacerlo desde el móvil sin levantarme. Es una ‘chorrada’, puede ser, pero opciones como el ventilador de Xiaomi sí lo incluyen y es algo que se podría añadir fácilmente mediante una actualización.
Experiencia de uso: facilidad y calor al instante
Una vez descrito el diseño y la aplicación, queda hablar del consumo y la experiencia. Sobre lo segundo, lo primero que me sorprendió es lo rápido que empieza a lanzar calor. Otros calefactores que he probado tienen un margen de activación desde que las resistencias cogen temperatura hasta que empezamos a notar el calor. Eso no pasa con este dispositivo.

La app no puede ser más simple. Y eso es bueno. Imagen | Xataka
Desde que lo encendemos, el Dremo 714S empieza a expulsar aire caliente. El sistema cerámico se activa prácticamente al instante, y lo que conseguimos con esto es no perder energía -y dinero- en ese lapso entre que lo encendemos y comenzamos a sentir los efectos y, evidentemente, empezar a calentar la habitación mucho antes.
Sobre esto, tengo que decir dos cosas: el calor es muy, muy agradable (tiene cierto olor, pero no es el del típico plástico ni uno desagradable) y su efectividad varía muchísimo dependiendo de la habitación que queramos calentar.
En sus especificaciones, Dreo afirma que el 714S puede calentar habitaciones de entre 15 y 25 metros cuadrados. Mi experiencia es que un salón lo va a calentar de forma mucho menos eficiente que un aire acondicionado con bomba de calor, además de hacerlo de una forma menos agradable que un radiador convencional u otras formas de calefacción que dejan calor residual.
Para comprobarlo, hice la prueba.
- Mi baño principal tiene 5 metros cuadrados. Tiene un radiador conectado a la caldera, pero para la ducha mañanera, se agradece que la habitación esté a más temperatura. Configurado a 24º y partiendo de 20º, necesitó ocho minutos para alcanzar los 24º.
- Mi salón tiene 21 metros cuadrados. Aquí podría guiarme por el sensor interno del Dreo, pero decidí mirar la gráfica de mi termostato inteligente. Partiendo de 22,9º, necesitó media hora para llegar a los 23,9º.

En media hora, apenas sube 1º en el salón. No es para habitaciones de ese tamaño y mejor poner el aire acondicionado. Imagen | Xataka
Aunque puede ser una ayuda puntual para calentar un salón muy frío, no lo veo como una solución adecuada, ya que te va a comer por los pies frente a otras soluciones que, como digo, dejan un calor más duradero. Para el baño, me parece perfecto porque no hace ruido y no tarda nada en empezar a calentar. También lo he puesto alguna vez en la cocina en un momento puntual o en mi despacho cuando la calefacción no ha arrancado, pero yo quería empezar a estar más cómodo.
El despacho tiene 10 metros cuadrados y diría que ese tamaño es el ideal en cuanto a dimensiones “tope” para este calentador. Y más allá de estas pruebas, lo que me sigue alucinando un mes después de empezar a usarlo es lo rápido que empieza a tirar aire caliente.

La placa frontal está muy bien rematada, dando una sensación más premium al conjunto. Imagen | Xataka
Y algo técnico: su resistencia es “ceramic PTC”. Viene de “Positive Temperature Coefficient” y se trata de una resistencia de una cerámica autorregulada que es la unidad que da calor. No se trata de una unidad metálica convencional y sus principales ventajas son un comportamiento más seguro (la propia resistencia se autorregula, no disparando su temperatura a límites peligrosos) y ese mencionado calentamiento rápido.
Consumo: menos mal que calienta rápido
Y el elefante en la habitación es el consumo. La cifra máxima son los 2.000 W. Es el consumo máximo que Dreo marca en sus especificaciones, pero eso va a depender de la temperatura que quieras.
En mis pruebas, los consumos han sido los siguientes:
- Nivel H1 – Unos 800 W
- Nivel H2 – Unos 980 W
- Nivel H3 – Unos 1.500 W

Consumos en H1, H2 y H3. Imagen | Xataka
En Eco, si necesitas aumentar la temperatura 4º, el ventilador automáticamente se pone en H3, consumiendo alrededor de esos 1.500 W, con la ventaja de que se va encendiendo y apagando cuando lo cree necesario. Cuando deja de lanzar aire, el consumo es prácticamente nulo, y en modo ventilador, también consume apenas unos 5W.
No es un dispositivo que consuma poco, precisamente, pero la gran ventaja es la mencionada anteriormente: una habitación pequeña o un baño es capaz de gestionarlo en menos de diez minutos.
Dreo 714S, la opinión de Xataka
Llegamos al final del análisis del Dreo 714S y no hay mucho más que decir que lo ya comentado. En Xataka cada vez analizamos más dispositivos de hogar porque se trata de herramientas conectadas, con cada vez más funciones y siempre es interesante ver las diferencias entre ellas, qué puede hacer una que otra es incapaz y la experiencia de usuario.

Imagen | Xataka
En el caso de un calefactor inteligente, lo que tengo que añadir es que me encanta que sea tan fácil de usar. Que caliente es lo de menos debido a que, supuestamente, es su función principal. En eso cumple con creces, pero es cómo lo hace lo que marca la diferencia respecto a otros calefactores. No sólo empieza a escupir aire caliente en cuanto lo encendemos, sino que la aplicación es extremadamente intuitiva.
Las opciones de programación están tras un segundo menú de configuración, pero todo lo demás, lo importante, está a la vista. La configuración inicial es rapidísima, Alexa lo integró en el ecosistema a la primera y en casa compartí el usuario de la app para que mi pareja lo usara y no tuve que explicar absolutamente nada.

También puedes dejarlo fijo, sin que se mueva. Aunque repartirá el calor de forma menos eficiente, es suficiente para un baño. Imagen | Xataka
El dar ciertos comandos con la voz es un gustazo, como el de subir la temperatura, cambiar de modo o encenderse/apagarse. Y aunque el precio es elevado (110 euros) comparado con calefactores no inteligentes, esas funciones más el diseño tan pulido y unos materiales que se sienten de calidad son elementos que justifican ese precio. Además, volver a remarcar lo silencioso que es.
Que hay cosas mejorables es evidente, como una posibilidad de control manual de la dirección del aire o que para habitaciones grandes no es adecuado, pero es realmente complicado sacar pegas a este dispositivo cuando es capaz de cumplir todo lo que promete.
Dreo Calefactor eléctrico interior 2000W con mando a distancia y termostato, 7 modos, protección contra sobrecalentamiento y vuelco, calentador portátil para toda la habitación, dispositivo 714S
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Fotos e imágenes | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de DREO. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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Arrestan a Jeremy O. Harris, creador de “Slave Play” y actor de “Emily en París”, por contrabando de éxtasis en Japón
AP.- El destacado dramaturgo y actor estadounidense Jeremy O. Harris, conocido por su obra “Slave Play“, nominada al Tony, fue arrestado en Japón por supuesto contrabando de éxtasis, informaron las autoridades el sábado.
También ha participado en la popular serie estadounidense-francesa “Emily en París“, la cual está por estrenar su quinta temporada el próximo 18 de diciembre.
Agentes en el Aeropuerto de Naha, en Okinawa, una isla del sur del país, arrestaron a Harris el 16 de noviembre por una presunta infracción de la ley de aduanas al tener 0.78 gramos de la droga cristalizada, también conocida como MDMA, en un recipiente dentro de una bolsa que llevaba, dijo el portavoz de la Aduana Regional de Okinawa, Tatsunori Fukuda.
Harris, de 36 años de edad, había salido del Aeropuerto de Heathrow, en Londres, dos días antes, y pasó por el Aeropuerto Internacional de Taoyuan, en Taiwán, antes de llegar a Naha para hacer turismo, agregó Fukuda.
Okinawa es un popular destino turístico que tiene un clima suave durante todo el año.
Según Fukuda, el actor de “Emily en París” fue arrestado en el lugar y quedó bajo la custodia de la policía de Tomishiro, que presentó una denuncia penal ante la Fiscalía del distrito de Naha el jueves para que se realice una investigación que podría derivar en una acusación.
Las autoridades japonesas no encontraron otras drogas en su equipaje y creen que el MDMA era para uso personal.
La investigación sigue abierta, indicó Fukuda, quien agregó que no se podía revelar si Harris había hecho algún comentario sobre el caso.
Los representantes de Harris no realizaron comentarios.
Los procedimientos penales japoneses permiten a los investigadores retener a un sospechoso hasta 23 días antes de presentar cargos, y la detención preventiva puede prolongarse si el acusado ejerce su derecho a guardar silencio o niega los cargos, una práctica ampliamente tachada de “justicia de rehenes”.
En Japón, las condenas por contrabando de drogas pueden acarrear penas de prisión de varios años.
Harris irrumpió en la escena artística con “Slave Play”, obra que escribió mientras estudiaba un posgrado en la Escuela de Arte Dramático de Yale.
Se estrenó fuera del circuito de Broadway en 2018 y provocó una polémica e incluso una petición para cerrar la producción por su provocadora mezcla de tabúes raciales, de clase y sexuales. Pasó a los escenarios de Broadway al año siguiente y fue nominada al Tony como la mejor obra, aunque no ganó el premio.
Además de pequeños papeles como actor, apareció interpretándose a sí mismo en la nueva versión de “Gossip Girl” y fue coproductor en varios episodios de la exitosa serie de HBO “Euphoria.”
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Para muchas personas concertar cita con el SEPE es un infierno. Así que ya hay “gestores” cobrando 99 euros por colarte
Donde tú ves algo tan anodino como una cita con el SEPE hay quien ve algo bastante distinto: dinero fácil. Un jugoso negocio que se cocina entre las redes, chats y plataformas online de anuncios y que bordea la ley para llegar a clientes desesperados por tratar con el Estado. Su dinámica es muy sencilla: los gestores de citas se aprovechan de las flaquezas de las administraciones públicas y sus sistemas de reservas para acaparar turnos (gratuitos) y luego venderlos.
¿Qué necesitas con urgencia que te atiendan en el SEPE para tramitar el paro pero no hay forma de reservar turno en la web oficial? ¿Te urge un trámite en Extranjería? No hay problema. Paga y tienes una cita mañana mismo.
Cinco segundos. Es lo que se tarda en encontrar anuncios de gente que se ofrece a buscar y reservar citas para realizar gestiones en el SEPE. Todo (por supuesto) a cambio de un pago que puede ir de 10 a 30 o incluso 100 euros.
Su negocio no es del todo nuevo, igual que no lo es la situación de la que se aprovechan: un cóctel de factores en los que se mezclan los recortes de personal en la administración, fallos en los sistemas informáticos y la picaresca de gente dispuesta a enriquecerse burlando la ley y mercadeando con un servicio público: citas previas para ciudadanos que necesitan hacer una gestión urgente, como solicitar su prestación por paro o presentar documentos en Extranjería.
“No había citas”. Hace unos días elDiario.es publicó un artículo que da una idea de hasta qué punto se ha cronificado este mercadeo ilegal de citas del SEPE, al menos en parte de España. El periódico relata el caso de una mujer de 35 años, Sofía, que tras quedarse sin trabajo hizo lo más lógico: meterse en la web del Servicio Público de Empleo para solicitar la prestación por paro.
No tuvo suerte. No encontró citas disponibles para acudir a las oficinas del organismo. Ni en Lleida (su provincia) ni en zonas próximas. Lo intentó al día siguiente con idéntico resultado. Y al otro, y de nuevo al cuarto, quinto, sexto y séptimo día. Siempre sin éxito. En total se pasó diez jornadas frente al ordenador pulsando cada poco la tecla de F5 con la esperanza de cazar un hueco libre.
“Es un abuso”. “Hubiera estado dispuesta a hacer horas de coche de ser necesario. Pero es que no había nada de nada”, confiesa desesperada Sofía, que veía cómo se consumía el plazo de 15 días hábiles del que disponía para solicitar el paro sin perder tiempo de prestación. Al final logró que la atendieran, pero no gracias a un golpe de suerte. El turno se lo consiguió el contacto de una amiga, un desconocido que a cambio de 45 euros le agendó una cita en 48 horas.
Quizás 45 euros parezca mucho dinero por un servicio público y gratuito, pero ella misma reconoce que hay quien cobra hasta 99 euros. “Es un abuso”.
¿Cómo es posible? Por varios factores. Para empezar por las tensiones en la administración. Hace unos meses El País denunciaba las dificultades que están teniendo los ciudadanos de parte de España para conseguir citas en las oficinas del antiguo INEM, sobre todo las repartidas por la costa mediterráneo, las islas y Madrid y Barcelona, un fenómeno que se explica por el adelgazamiento de la plantilla, la carga de trabajo y fallos de los que ya han alertado los sindicatos.
“Entre 2022 y 2024 hemos tenido 1.412 bajas por jubilaciones. En 2025 hemos perdido a 725 personas”, se lamenta en elDiario.es Manuel Galdeano, del CSIF. Desde UGT reconocen que un servicio que deberían prestar 12.000 efectivos debe conformarse con 7.300, lo que se traduce en su opinión en una sobrecarga laboral para la plantilla del SEPE, pero también una merma del servicio al ciudadano.


Aprovechándose del sistema. La otra clave que explica la facilidad con la que personas como la que ayudó a Sofía logran citas cuando el SEPE parece colapsado debe buscarse en las entrañas del sistema. Quienes mercadean con turnos tienen sus “trucos”, como bots y recursos que les permiten automatizar las búsquedas y acaparar decenas de citas a diario. Luego solo tienen que publicitar sus servicios en redes y chats y esperar a que ciudadanos vulnerables llamen a su puerta.
Cuando eso ocurre y ‘cazan’ un usuario desesperado los gestores de citas solo tienen que anular una de las muchas reservas que han amarrado y solicitar ese hueco de nuevo, en segundos, con los datos personales (nombre y apellidos, DNI, código postal…) que previamente les ha facilitado el cliente. A cambio cobran le 10, 20, 30, 40 o más euros vía Bizum. En algún caso se exigen casi 100.
Fácil, sencillo… ¿Ético? La comunicación es online y los clientes se captan a través de locutorios, grupos de Whatsapp, redes sociales y webs de anuncios. En algún caso los gestores de citas se anuncian como empresas y, asegura elDiario, hay quien incluso intenta aparentar una mayor autoridad usando imágenes de organismos profesionales sin permiso alguno. Su negocio se apoya sobre todo en la ansiedad de los usuarios que necesitan contactar con la administración.
También en el desconocimiento. La web del SEPE permite por ejemplo realizar una presolicitud de prestación de desempleo que evita que los usuarios pierdan días de paro aunque tarden más de dos semanas en lograr una cita presencial.
¿Es algo nuevo? No. Y quizás eso sea lo más curioso. Llega una búsqueda rápida en la hemeroteca para comprobar que el mercadeo con citas previas con la administración no es una práctica nueva. De hecho en 2020 el SEPE ya denunció ante la Fiscalía Provincial de Barcelona la reventa de citas para resolver trámites en sus oficinas, una práctica sobre la que había alertado poco antes USO.
Tampoco es algo que afecta exclusivamente a Empleo. El mismo negocio ilícito afecta a los servicios de extranjería, una práctica denunciada por los funcionarios y que incluso ha derivado en operaciones policiales con decenas de arrestados. En el caso del SEPE, Trabajo asegura que ha estado actuando “de manera decidida” ante las quejas, si bien reconoce que el mercadeo de citas aún se detecta en “un puñado de provincias”. Hace poco se presentó una denuncia en Barcelona.
Imágenes | SEPE, Clint Patterson (Unsplash) y Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid
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