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Internet se ha vuelto un lugar tan hostil que hay gente tomando decisiones drásticas: volver a MySpace

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En un hilo del subreddit r/Millenials de Reddit, un usuario llamado Blue_Bi0hazard contaba que se había apuntado a SpaceHey, un curioso clon de MySpace, y estaba feliz por dos cosas. La primera, por la personalización que ofrecía esa nueva red social. “No puedo soportar las redes sociales actuales”, explicaba. “Apenas hay personalización todo es gris y simplificado. Recuerda cómo era MySpace o Tumblr: allí realmente sentías que tu perfil te representaba”.

La segunda, por cómo el algoritmo se ha apoderado de todo: en SpaceHey, explica, “tu feed es cronológico, en lugar de lo que Facebook o Twitter creen que deberías ver, además de los malditos anuncios”. 

Esas críticas no son nuevas, y desde hace algún tiempo han provocado una singular revolución internáutica. Pequeñas comunidades están volviendo a usar clones de MySpace como SpaceHey, o de GeoCities, como NeoCities, y aunque su alcance es limitado, son el síntoma de algo muy preocupante. 

Más allá de la nostalgia

Detrás de esos gestos, aparentemente nostálgicos, se dibuja algo más profundo. No solo el deseo de regresar a un diseño retro, sino el de plantear una especie de reivindicación digital. Un “quiero volver a tener mi rincón” en un mar de feeds que ya no nos pertenecen y sobre los que no tenemos control. 

El retorno a MySpace, o mejor dicho, a algo que lo evoca —como SpaceHey— es en realidad un acto crítico y de rebeldía. Es un gesto que dice “estoy harto de que la internet actual me convierta en consumidor antes que en usuario, de que todo lo que hago esté supeditado al algoritmo, a la suscripción y a los anuncios”. Y es entonces cuando esa vuelta a esos refritos del pasado cobra ese otro sentido. El de una protesta más o menos silenciosa. 

Hace veinticinco años abrir el navegador era como hacer un zapping digital y extremadamente chillón. Los blogs amateurs se intercalaban con foros locales, perfiles con GIFs parpadeantes, contadores de visitas (¡contadores de visitas!) y páginas que no se abrían solos, sino que además tenían música en autoplay. 

Era la internet de los dosmil. GeoCities, LiveJournal, ICQ, Friendster, Blogger y MySpace conquistaban a los usuarios y lo hacían sin apenas algoritmos. Era una internet más hippie, desordenada e impredecible pero llena de personalidad. Los perfiles eran espacios propios, no vitrinas optimizadas para hacer clic. 

Ahora recordamos esa época con cariño y esbozamos una sonrisa al darnos cuenta de que aquella internet estaba llena de defectos. Los tiempos de carga eran mucho más largos, manejar HTML era casi una labor artesanal, y las mezclas de tipografías y diseños solían dar como resultado páginas web estridentes y chillonas. 

Sin embargo, también tenían virtudes. Te dejaban equivocarte sin cobrarte por ello. Te dejaban ser raro sin que tuvieras que pedir permiso. Nadie (o casi nadie) tenía que vender nada, y nadie sabía aún que acabaría vendiéndote a ti (o tus datos). Era la internet como taller, no como galería o escaparate. 

Pero entonces llegó la estandarización. Con Facebook, YouTube, Google o más tarde Instagram y TikTok se nos prometió el orden, la eficacia y la conexión mundial. Internet pasó de ser un territorio propio a una plataforma servicio en la que los perfiles se volvieron uniformes, los timelines idénticos y las reglas impersonales. 

La “enshittification” de internet

Así es como hemos llegado al cansancio digital que muchos experimentan hoy. Se abren 20 pestañas y aparecen los mismos anuncios, los mismos formatos y los mismos gigantes. Internet ya no es tanto un “sitio” como un “medio” en el que solo consumimos, y más que explorar y navegar lo hacemos es acabar siendo víctimas del doomscrolling.

Aquí entra en juego el concepto “enshittification” (“mierdificación”, en una traducción libre) acuñado por el escritor Cory Doctorow. Este neologismo, como explicaba recientemente en una entrevista con Vox, nos describe la deriva de muchas plataformas online, aunque es aplicable a todo tipo de empresas: 

“Al principio son fantásticas para los usuarios finales. Luego encuentran formas de retener a esos usuarios (costes de cambio, efectos de red, contratos, DRM) y, una vez que los usuarios están atrapados, la empresa empeora el producto para obtener más valor. A continuación, utilizan ese excedente para atraer a clientes empresariales (anunciantes, vendedores, creadores), los atrapan y empiezan a empeorar el producto también para el lado empresarial. Al final, todo el mundo queda atrapado y la plataforma se convierte en un montón de basura. Esto se puede ver en lugares tan diferentes como Google, Facebook, Uber y Amazon”.

En otras palabras: lo que comenzó siendo prometedor se convierte en mediocre, predecible y orientado al beneficio, no al usuario. La mierdificación se manifiesta claramente en la internet actual de diversas formas. Lo hace con suscripciones obligatorias, con algoritmos que deciden lo que ves, con anuncios constantes y con datos que ya no parecen tuyos, sino que te convierten en simple mercancía. Antes uno abría un blog para publicar lo que quería. Ahora el objetivo parece ser ganar clicks o provocar engagement.

Todo ello ha provocado que el usuarios se convierta en público objetivo (target), en consumidor e incluso en un simple dato. Parece que ya no hay tiempo para curiosear, y solo lo tenemos para consumir aquello que los algoritmos nos ofrecen. En Reddit alguien preguntaba si otros sentían nostalgia por la internet de los 2000 y los comentarios eran concluyentes. El primero de ellos, de hecho, lo dejaba claro: “nada parece genuino ya”.

Reviviendo MySpace

Ahí es donde entran plataformas como SpaceHey, que apareció en 2020 y que está totalmente inspirada totalmente en MySpace. Su creador, un joven aleman llamado Anton Röhm y apodado “An” en la plataforma, es de hecho el contacto que por defecto se te agrega a tus “amigos” en la plataforma, como en MySpace se te agregaba el de su creador, Tom Anderson. 

Spacehey
Spacehey

Viva la internet desbocada y original.

Como buen clon, los parecidos de SpaceHey y MySpace van mucho más allá. En SpaceHey brilla la personalización, y esa estética de los primeros 2000 es patente en diseños estridentes y chocantes. La red social —que ronda los dos millones de usuarios— no pretende competir con Facebook o Instagram, pero permite a sus usuarios recuperar parte de esa sensación de libertad y control que tenían con MySpace. 

Incluso los propios usuarios reconocen que la experiencia es llamativa y la disfrutan… por un tiempo. Tras esos primeros momentos de reencuentro nostálgico, los usuarios parecen acabar usándola esporádicamente o abandonando completamente la plataforma. No es extraño: yo mismo quise probar la experiencia y me encontré con una comunidad muy joven —adolescentes de 13-15 años, algo que otros han confirmado— que apenas publican. Y sin contenidos, parece difícil que los usuarios vuelvan.

Pero no es solo SpaceHey. Hay otras “islas” de internet que parecen cobijar ese deseo de volver a aquella internet de antes. Si SpaceHey es un clon de MySpace, Neocities lo es de la mítica GeoCities. En esa misma línea está Tilde.club, que lleva 10 años con una propuesta destinada a usuarios con ganas de personalizar sus pequeños rincones web y aprender por el camino. No muchos parecen pasar del registro y de poner algún banner, parece, aunque otros sí sacan provecho de la experiencia.

Aun así en estos sitios uno tiene ese otro lugar en el que experimentar editando HTML, poniendo música automática y en general evitando el tradicional algoritmo. Uno recupera un poco más la autoría de su página web, se expone a los errores  y es dueño del “hágaselo usted mismo”, para bien y para mal. La autonomía se convierte en un valor, y en una internet dominada por grandes plataformas, la propuesta es atrayente.

Captura De Pantalla 2025 10 31 A Las 14 16 49
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Pinché en [random]…

Hay también otros elementos destacables en estas plataformas. Aquí brilla más que nunca el descubrimiento por accidente, casi completamente aleatorio. En SpaceHey de hecho fomentan esa serendipia digital, porque en su apartado de navegación (“Browse”) hay un pequeño enlace en la parte de “Active Users” titulado “[random]”. 

Captura De Pantalla 2025 10 31 A Las 14 16 19
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… y esto es lo que encontré.

Si pinchas en él, te llevará a la página en SpaceHey de uno de sus usuarios de forma totalmente aleatoria. Acudir a ese recurso es llamativo, pero lo que seguro que conseguirás es llevarte más de una sorpresa, porque los diseños en SpaceHey no dejan indiferente a nadie… sobre todo cuando nos hemos acostumbrado a que todo más o menos elegante, claro y, en cierto sentido, gris.

Estos sitios están pensados para perderse en la web, de que no todo sea noticia o un tema viral que todo el mundo está compartiendo. De hecho, lo normal es que te encuentres con cosas antivirales. 

Dicho esto, con estas plataformas no se trata de revivir exactamente esa internet de los primeros 2000. Lo que en realidad se busca es imaginar otra realidad digital. Una menos corporativa, menos vigilada, más tuya. 

Quizás el MySpace que añoramos no es una página web, sino una sensación. La de abrir el navegador sin demasiadas expectativas, la de “surfear” por curiosidad, equivocándonos sin que eso suponga un problema. Si algunos están encontrando algo así de nuevo —aunque sea un clon— quizás es una señal de que cuando alguien nos intenta quitar lo bueno de internet, intentamos reclamarlo.

En Xataka | Todas las veces que a lo largo del siglo XX nos imaginamos en Internet 

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En Galicia hay un pueblo que todos los veranos recrea un desembarco vikingo con ‘drakkars’. Y tiene todo el sentido

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Si quieres vivir en tus carnes un desembarco vikingo, una representación histórica que incluya drakkars como los que usaban los pueblos nórdicos en el siglo IX para surcar los mares, guerreros con hachas y fortalezas medievales, no hace falta que viajes a Escandinavia. En Catoira, una villa gallega de poco más de 3.000 habitantes, celebran cada verano una romería que durante unas horas convierte la Ría de Arousa en el escenario de una batalla épica.

Lo más interesante es su trasfondo: no se trata de una fiesta caprichosa, sino de un homanaje al papel que jugó hace siglos la localidad en la defensa de Galicia.

¿Vikingos en Galicia? Cuando uno piensa en vikingos lo primero que se le viene a la cabeza es Escandinavia y los navegantes nórdicos que hace siglos, entre el VIII y XI d.C., se dedicaron a navegar, comerciar y saquear por Europa.

Sin embargo cada verano Catoira, una pequeña localidad de la provincia de Pontevedra, celebra una romería centrada precisamente en los vikingos. Lo hace desde más de seis décadas y con tanto éxito que su celebración ha logrado el sello de interés turístico internacional y, en solo una semana, atrae a más de 100.000 personas. No está mal si tenemos en cuenta que en el pueblo viven 3.300.

Galicia
Galicia

Una conexión antigua. Que Catoira celebre una fiesta vikinga tiene todo el sentido del mundo. El pueblo quizás esté a más de 2.000 kilómetros de Noruega, pero hace siglos jugó un papel crucial para repeler las incursiones de los piratas normados (también sarracenos) que llegaban a tierras gallegas en busca de botines y, sobre todo, una ruta de acceso fácil a Santiago de Compostela.

Para entenderlo hay que comprender antes el rol geográfico estratégico de Catoira, una villa situada en el extremo interior de la ría de Arousa, cerca de la desembocadura del Ulla. Si los piratas querían llegar a Santiago, donde el siglo IX se localizó la tumba de Santiago el Mayor, les ofrecía una puerta de acceso ideal. 

“La llave y sello de Galicia”. Los gobernantes locales no tardaron en comprender el rol que jugaba la zona de Catoira y por eso la fortificaron con las Torres do Oeste, un sistema defensivo medieval situado en la cabecera de la ría. Hoy conservamos dos de las siete torres originales que entre los siglos IX y X permitieron a los lugareños plantar cara a las incursiones normandas.

“Los vikingos que en el IX y X llegaron a Galicia con intención de saquear nuestras tierras se encontraron con la resistencia de las tropas del Castellum Honesti, que impidieron durante esa época el ascenso por el río de los ejércitos normandos y de los piratas sarracenos, hasta el punto de ser considerada esta fortaleza la ‘Llave y sello de Galicia'”, recuerda el Consistorio de Catoira.

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Una fiesta… y un tributo. Hace ya unas cuantas décadas, en 1960, los miembros del Ateneo do Ullán decidieron rememorar el pasado heroico de la villa con un acto que básicamente rememoraba los desembarcos en las tierras del Ullá. Como explica el Ayuntamiento, aquello empezó como “una reunión de amigos con inquietudes culturales”, una celebración sin mayores pretensiones.

Con el tiempo sin embargo la fiesta fue ganando fuerza. En 1965 una empresa asumió la organización y durante el siguiente cuarto de siglo la romería siguió creciendo y aumentando su repercusión más allá de Catoira, Pontevedra e incluso Galicia. Tanto creció, de hecho, que entre finales de los años 80 y comienzos de los 90 el Consistorio decidió hacerse cargo de la organización. Lo que había empezado como un acto improvisado ganó categoría de fiesta internacional.

No hay vikingos sin drakkars. Prueba de lo mucho que se expandió la romería (y de su vocación de seguir haciéndolo) es que la cita incorporó varios drakkars, los característicos barcos de guerra usados por los nórdicos y las tribus germánicas. En 1993 se construyó el primero, bautizado como ‘Torres de Oeste’, y con el tiempo se añadieron otros dos:  ‘Frederikssund’ y ‘Ardglass-Catoira’

No se trata de copias más o menos aproximadas. Para fabricar la primera un grupo de expertos artesanos catoirenses viajó a Dinamarca, donde estudiaron los métodos vikingos de construcción de barcos y se inspiraron en el Skuldelev 5, un drakkar encontrado en Dinamarca. El ‘Frederikssund’ también es una adaptación de un navío auténtico del siglo XI, el Gokstad, localizado en Noruega.

Ironías de la historia, hoy el pasado heroico de Catoira se celebra con una romería en la que los protagonistas son los vikingos y en la que (por supuesto) no faltan los mercadillos medievales, espectáculos, marisco y vino tinto del Ulla. 

Imágenes | Concello de Catoira, Turismo de España y Xunta de Galicia

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el plan de Madrid para renovar sus carreteras este verano

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Madrid Calle 30 ha puesto en marcha su campaña anual de renovación del pavimento en las vías bajo su gestión. Este año, el operativo ha arrancado en la autovía A-6 y alcanzará también tramos del túnel de la M-30, así como varios puntos críticos de las carreteras de la capital. La inversión asciende a unos 6,2 millones de euros y los trabajos se extenderán durante todo el verano.

Campaña de renovación de asfalto. Con el fin de adecuar el pavimento en su red de carreteras, El Ayuntamiento de Madrid amplió el pasado mes de enero las actuaciones de Madrid Calle 30. Y es que además de las vías de la propia M-30, ahora la empresa municipal suma la gestión de todas las vías de acceso a la capital, es decir, la A-1, A-2, A-3, A-4, A-5, A-6, A-42, M-11, M-23, M-500 y M-607. En total, Madrid Calle 30 es responsable del mantenimiento de 2,7 millones de metros cuadrados de calzada. Y la campaña de este verano actuará sobre el 9% de esa superficie.

En qué consisten exactamente los trabajos. Las actuaciones se dividen en tres fases. Primero se realiza el fresado, que consiste en retirar la capa superficial del pavimento dañado o desgastado. Después se aplica el aglomerado asfáltico nuevo. Por último, se repintan las marcas viales. Para toda la campaña, se estima el uso de unas 19.000 toneladas de mezclas asfálticas. Las obras se ejecutarán en horario nocturno para minimizar el impacto de la circulación.

Cuatro frentes de actuación. La campaña se despliega en cuatro zonas diferenciadas:

  • A-6 y su carril Bus-VAO (160.000 m²): son las obras de mayor envergadura. Abarcan desde la calle de la Princesa, en confluencia con el intercambiador de Moncloa, hasta el Hipódromo de la Zarzuela. Los trabajos en el carril Bus-VAO comenzaron el 19 de junio y proseguirán los días 26 y 27 de junio. La A-6 en sentido entrada se asfaltará del 15 al 28 de julio, y en sentido salida, del 26 de julio al 17 de agosto.
  • Túnel de la M-30 (50.000 m²): el tramo interior entre el nudo sur-plaza de Legazpi y la glorieta del Marqués de Vadillo-Pirámides, en ambos sentidos de circulación.
  • Puente de Vallecas (12.500 m²): la actuación se llevará a cabo una vez concluyan los trabajos de impermeabilización, obras que se encuentran integradas como parte de la rehabilitación del puente y que todavía siguen en curso.
  • Tablero de O’Donnell con la M-23 (20.000 m²): en sentido salida, completando la campaña para este verano.

Y todas de noche. Tal y como hemos mencionado, la razón es simple y llanamente reducir al máximo las afecciones al tráfico en una red que ya de por sí está congestionada cada día. En cada tramo se habilitarán rutas alternativas, que pueden consultarse a través de la web. También se reforzará la señalización en los puntos afectados.

Extensión. Esta campaña de Madrid Calle 30 se enmarca dentro de la Operación Asfalto 2026 que está preparando el Área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid, y que en las próximas semanas extenderá actuaciones similares a los 21 distritos de la ciudad. Así que las obras que han arrancado con la M-30 y sus accesos son solo la punta del iceberg de todo el plan de mantenimiento que se espera para este verano.

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la regla de la AEMET para declarar una ola de calor en España

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Nos pasamos el verano hablando de olas de calor y temperaturas extremas, pero a veces nos cuesta diferenciar exactamente qué son. Si echamos la vista atrás, hasta el verano de 2025, recordamos que se hablaba continuamente de olas de calor. Podemos tener la sensación de que julio y agosto fueron una ola de calor enorme. Sin embargo, si miramos los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), veremos que solo se registraron 3 olas de calor en la Península y Baleares y 2 en las Islas Canarias. 

La clave es que fueron olas de calor largas. Sin ir más lejos, la primera de ellas se extendió desde el 18 de junio hasta el 4 de julio. La siguiente llegó el 15 de julio, así que no tuvimos ni dos semanas de respiro. Sea como sea, el concepto de ola de calor es algo difuso. No se describe igual en unos países que en otros, e incluso tiene variaciones en un mismo país. Eso sí, nos ciñamos a la definición que nos ciñamos, está claro que son cada vez más y más intensas. Por eso es tan importante tomar medidas frente al calentamiento global.

Qué es una ola de calor exactamente: la definición científica 

En realidad, no hay una sola definición de lo que es una ola de calor. A grandes rasgos, puede considerarse un periodo prolongado de temperaturas extremas para una región en concreto. Como ya hemos visto, cada país tiene su propia definición, que suele seguir criterios seleccionados históricamente.

Incluso las instituciones pueden tener definiciones muy concretas. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) definen una ola de calor como un periodo inusualmente cálido y seco o cálido y húmedo en un lugar concreto, con efectos visibles sobre la naturaleza y la salud de las personas. Al contrario de lo que suele ocurrir con las definiciones de los distintos países, estas dos instituciones incluyen la salud de las personas y los efectos sobre la naturaleza como factores importantes en la definición de una ola de calor.

Los tres requisitos de la AEMET para declarar una ola de calor en España 

En el caso de España, los criterios para describir una ola de calor los dispone la AEMET. Según esta, deben darse tres requisitos:

  • Duración de al menos 3 días consecutivos
  • Detección de temperaturas extremadamente altas en al menos el 10% de los observatorios de referencia
  • Máximas situadas por encima del percentil 95 de las temperaturas medidas entre julio y agosto de 1971 a 2000.

Estos criterios hacen referencia a la España peninsular y las islas Baleares. Con las Canarias hay una excepción, ya que disponen solo de 6 observatorios. Si obedeciésemos a la regla del 10%, bastaría con detectar temperaturas extremas y por encima de lo pautado en solo uno de ellos. Es demasiado poco, por lo que ahí existe el requisito especial de que sean al menos dos observatorios los que detecten temperaturas por encima del percentil 95. 

Cuánto dura una ola de calor 

No hay una duración definida para una ola de calor. Como hemos visto, en España debe durar al menos 3 días consecutivos para considerarse como tal. Y de ahí al cielo. De momento, la más larga que se ha registrado en España duró 26 días y se produjo en 2015. Cabe destacar que en 2022 las olas de calor fueron más cortas, pero destaca por ser el año con más días de ola de calor sumados. Un total de 41, a los que se acercó peligrosamente 2025, con 33 días bajo ola de calor

Otros países, según sus criterios, han experimentado olas de calor quizás más cortas, pero sí muy sorprendentes por su ubicación. Por ejemplo, en 2025, las regiones subárticas de Noruega, Suecia y Finlandia registraron su peor ola de calor desde que existen registros, con 21 días consecutivos y temperaturas que superaron los 30°C dentro del propio Círculo Polar Ártico. 

¿Por qué cambia el umbral de temperatura según la provincia? 

Como ya hemos visto, para la AEMET, uno de sus criterios a la hora de definir una ola de calor es que las estaciones de referencia registren temperaturas por encima del percentil 95 medido en julio y agosto de 1971 al 2000. Lógicamente, cada provincia tendrá registros distintos. No serán iguales los registros de Sevilla que los de Oviedo. La temperatura del percentil 95 será mucho más alta en la capital andaluza que en la asturiana. 

Sea como sea, cabe destacar que no hay un umbral por provincia, sino más bien por estación de referencia. Cada provincia puede tener varias de estas estaciones, con temperaturas ligeramente diferentes. Por poner un ejemplo basado en datos de la AEMET, en Jaén hay tres estaciones, cuyos umbrales son de 39ºC, 40ºC y 42ºC. Si nos vamos a zonas más frías, en A Coruña hay tres estaciones y sus umbrales son de 29,2ºC, 30ºC y 31,6ºC. 

Umbral Por Provincias
Umbral Por Provincias

Cómo saber si hay alerta por ola de calor en tu comunidad autónoma 

La mejor forma para saber si hay una ola de calor en nuestra comunidad autónoma o alguna alerta por temperaturas intensamente altas es estar al día de las actualizaciones de la AEMET. De todos modos, cabe destacar que, individualmente, nos interesa más estar al día de los avisos. Puede que durante unos días no tengamos una ola de calor, por no haber suficientes estaciones en la región que cumplan los criterios, pero que sí haya temperaturas suficientemente altas en puntos concretos como para poner en riesgo la salud de las personas. Por eso, debemos hacer un seguimiento de las alertas de temperaturas inusualmente altas; que, igual que con las lluvias o el viento, siguen un código de colores (verde, amarillo, naranja o rojo) para indicarnos el nivel de riesgo y las medidas a tomar. 

Mapa de avisos meteorológicos en tiempo real: de la alerta amarilla al aviso rojo 

Las alertas de temperaturas inusualmente altas se definen con tres colores. El amarillo hace referencia al riesgo importante, el naranja al riesgo alto y el rojo al riesgo extremo. Si la zona está coloreada de verde (o gris en el caso de los mapas), no hay riesgo.

Cada día, la AEMET actualiza sus mapas de avisos por colores, por lo que es importante hacer seguimiento de estos enlaces, especialmente en épocas de ola de calor

Las zonas de España más afectadas por el “efecto isla de calor urbano” 

Las ciudades, al contrario que los entornos rurales, tienden a acumular calor. El asfalto de las calles y las carreteras, los materiales de construcción de los edificios, el metal de los coches aparcados… Todos ellos son factores que contribuyen a que el calor se acumule durante el día y se libere durante la noche, de modo que las zonas urbanas no se enfrían tanto como deberían tras el atardecer.

Hay estudios en los que se ha visto que en algunas grandes ciudades, como Nueva York, la temperatura puede estar más de 4ºC por encima de su entorno. Incluso puede haber una diferencia de 11ºC entre el centro y la periferia de una misma ciudad. 

Este efecto puede mitigarse con la plantación de árboles y zonas verdes. No obstante, en la mayoría de ocasiones estas no suelen ser suficientemente grandes. También se ha visto que, en las ciudades costeras, el efecto ola de calor se intensifica por la noche, posiblemente por efecto del vapor de agua que actúa como moderador de las variaciones térmicas y retiene calor en el aire. 

No se ha estudiado el efecto isla de calor en absolutamente todas las ciudades de España. pero, de las analizadas, entre las más afectadas por este fenómeno que provoca temperatura extremas se encuentran Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia y Palma de Mallorca. 

Por qué las olas de calor actuales son diferentes a las de hace décadas 

Según algunos estudios, la influencia del ser humano ha duplicado la probabilidad de que se den olas de calor en muchas regiones. Esto está claro. Las emisiones de gases de efecto invernadero están favoreciendo el calentamiento global; que, a su vez, aumenta la probabilidad de que se den olas de calor. Además, los humanos hemos influido al eliminar refrigeradores naturales a través de la deforestación y aumentar el calentamiento a través de la urbanización y las ya mencionadas islas de calor. Por todo esto, si bien en el pasado eran anomalías de temperatura esperables, hoy en día son más frecuentes, intensas y largas.

El impacto del cambio climático en la frecuencia e intensidad del verano español 

El verano español ya no es el que era. Todos nos hemos dado cuenta. Para empezar, tenemos temperaturas más extremas durante más tiempo. Concretamente, la temperatura media ha aumentado 1,75°C desde 1961. Si tenemos en cuenta que el promedio global en ese mismo periodo ronda 1,1-1,2°C de calentamiento, vemos que España se sitúa entre los países que se calientan más deprisa. Además, los 12 años más cálidos de toda la serie histórica en nuestro país pertenecen al siglo XXI. 

Por otro lado, como hemos estado viendo, cada vez hay más olas de calor, más largas y con temperaturas extremas que dejan muy atrás las de hace unas pocas décadas. 

Evolución de las olas de calor en España 

Si tomamos como promedio las temperaturas registradas entre 1991 y 2020, vemos que en España las anomalías térmicas en verano van en aumento, con un claro despunte entre 2022 y 2025. En esta gráfica de la AEMET se ve perfectamente. 

Grafica Anomalias Temp Verano 2025
Grafica Anomalias Temp Verano 2025

Cómo sobrevivir a una ola de calor extrema 

Cuando hay alerta de temperaturas intensamente altas, es importante tomar medidas para prevenir posibles golpes de calor. 

Para empezar, es importante evitar salir a la calle en las horas de más calor del día. Algunos ayuntamientos están activando refugios climáticos. Es decir, edificios adecuadamente climatizados a los que se puede acudir en cualquier momento del día para resguardarse del calor, pero no es necesario ir a estos lugares. Si podemos, está bien quedarnos en casa y usar adecuadamente ventiladores y aire acondicionado. Durante el día es bueno cerrar las persianas para evitar que se sobrecalienten las estancias. Por la noche lo ideal es ventilar, aunque cada vez las temperaturas mínimas son más sofocantes y se hace más complicado. Por supuesto, no debemos hacer ejercicio al aire libre en esas horas de más calor.

Por otro lado, la hidratación es esencial. Debemos beber mucha agua, ya que con el calor aumenta la sudoración y es más fácil que nos deshidratemos. También es importante que usemos ropa fresca. 

Con respecto a la dieta, los alimentos ricos en agua son una gran opción, mientras que el alcohol no hará más que aumentar los efectos del alcohol. De hecho, ya hay países como Francia que están restringiendo su consumo durante las olas de calor. 

Las embarazadas, los niños y las personas mayores de 65 años son los más vulnerables a los efectos de las temperaturas extremas. Por eso, se les debe prestar más atención. Además, hay fármacos que potencian los efectos del calor. Si estás siguiendo algún tratamiento, comprueba en el prospecto que no sea el caso y, si lo es, refuerza todas estas medidas.

Debemos prevenir las olas de calor combatiendo el cambio climático; pero, hasta que esto sea posible, es importante saber cómo enfrentarnos a ellas. Porque ya están aquí y, posiblemente, la situación siga yendo a peor. 

Imágenes | Magnific |AEMET

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