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Cada Navidad hay gente que llena sus balcones de luces y adornos. La Ley de Propiedad Horizontal tiene algo que decir

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Ocurre diciembre tras diciembre. A medida que se acercan las fiestas hay balcones, ventanas y fachadas que se ven invadidas por una mezcla de luces led, guirnaldas, papanoeles colgantes y adornos varios de temática navideña. Donde antes había una simple y anodina terraza de repente hay un amasijo confuso de colores, luces y formas que deja botando una pregunta peliaguda: ¿Tienen los propietarios de un apartamento derecho a convertir sus balcones en pequeños parques temáticos?

Para responderlo hay que acudir a la LPH.

Luces, dame (muchas) luces. El de Vigo talo vez sea el caso más conocido, pero no son pocas las ciudades de España que a lo largo de los últimos años se han lanzado a llenar sus calles con miles (o incluso millones) de luces de Navidad, superando con creces los adornos que se podían ver hace una década.

En la ciudad gallega presumen este año de tener cerca de 12 millones de leds repartidas por 460 barrios, en Madrid hablan de 13 millones, en Alcalá de casi cinco, en las zonas más concurridas de Málaga brillarán 2,7 millones… Y así un largo etcétera de urbes que cada Navidad se ponen un peculiar traje de luces.

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¿Y qué pasa en los edificios? Los Ayuntamientos no son los únicos que se dejan llevar por ese furor lumínico. Cada año hay gente que traslada ese despliegue de luces y adornos a sus propias viviendas, tanto al interior de sus hogares, con árboles de Navidad, belenes o guirnaldas, como a los balcones y fachadas.

Llega con darse un paseo por la mayoría de ciudades para ver gente que al llegar diciembre llena sus terrazas de leds de colores o incluso adornos que sobresalen de lo que es el balcón. El catálogo es amplio: papanoeles colgantes, adornos de reyes magos subiendo por escaleras o guirnaldas que caen por parte de la fachada.

¿Pueden hacerlo? Una búsqueda rápida en Google muestra que esa pregunta renace cada diciembre, coincidiendo con las fechas en las que la gente decora sus casas. ¿Pueden prohibirme el resto de vecinos que dé rienda suelta a mi pasión por el ornato navideño? ¿Hay límites cuando hablamos de decorar balcones? Si quiero decorar una zona común del edificio, ¿necesito el permiso de mis vecinos? 

Son preguntas lo suficientemente frecuentes como para que a lo largo de los últimos años les hayan dedicado atención plataformas especializadas tanto en derecho como el mercado inmobiliario. Dos casos claros son Legalitas y Fotocasa.

Lo mejor: la comunicación. Tal vez parezcan preguntas rebuscadas, pero hay que tener en cuenta un dato fundamental: los balcones, fachadas y tejados de un edificio no tienen la misma condición que el salón o la cocina de una vivienda. 

Las terrazas por ejemplo suelen ser espacios de uso privativo: las disfruta en exclusiva el dueño del piso, pero en realidad son elementos comunes, con lo que el propietario no puede hacer lo que quiera en ellas. Sin ir más lejos, antes de realizar una obra lo que recomiendan agencias como Reale es consultar con la junta.

La misma lógica puede trasladarse a los adornos de Navidad si lo que tenemos en mente es hacer un enorme despliegue de luces o decorar la fachada. Lo primero es confirmar si los estatutos de la comunidad regulan la estética exterior del edificio. Como recuerdan en Legálitas, en caso de que queramos instalar decoración que invada la acera, espacios públicos o mobiliario urbano también es recomendable consultar antes al Ayuntamiento. Al fin y al cabo el uso privativo de esos espacios puede requerir un permiso o incluso llevar aparejado el pago de una tasa.

Palabra de LPH. Cuando hablamos de comunidades y convivencia hay una norma de referencia que siempre viene bien tener presente: la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). El texto no habla específicamente sobre luces led, árboles de Navidad o papanoeles colgantes, pero da algunas pautas que son aplicables en estos casos. Uno de sus artículos más claros al respecto es el séptimo, que aclara qué puede y (qué no) puede hacer exactamente el dueño de un piso o local: 

“Podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquel cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, la configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otros propietarios, debiendo dar cuenta de tales obras a quien represente a la comunidad”.

“Al propietario y ocupante del apartamento o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”, añade la LPH en el mismo artículo. Por si quedasen dudas, la norma (citando a su vez el Código Civil) recuerda que hay elementos sujetos a un régimen de “copropiedad”.

¿Por qué es importante? Porque aunque la redacción de la LPH quizás sea genérica y no habla explícitamente de adornos de Navidad, toca los puntos clave que pueden generar conflicto entre los distintos vecinos de un bloque. Para ser más precisos, recalca que ningún propietario puede “menoscabar” la “configuración y estado exteriores” del inmueble ni “perjudicar” al resto de los inquilinos.

Así pues, si decidimos convertir nuestros balcones en pequeños tributos a la Navidad, tendremos que hacernos antes una serie de preguntas: ¿Cuelgan los adornos o sobresalen lo suficiente como para afectar a la “configuración exterior” del inmueble? ¿Es segura la instalación de enchufes, cabledo y luces? Si quedan muy cerca de la ventana de otro vecino, ¿podemos causarle molestias?

“Por prudencia”. Lo más aconsejable es por lo tanto tener presente todas esas cuestiones y sobre todo estar al tanto de las normas internas de cada comunidad. También comunicarse con sus responsables. Así lo aconseja en elDiario.es Patricia Briones, del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid).

“Cualquier vecino que desee instalar a título particular elementos decorativos en un espacio común debe, por prudencia y evitar conflictos, solicitar autorización de la junta”, señala la experta, quien recuerda que “la decisión sobre la decoración de zonas comunes corresponde a la junta de propietarios, que puede aprobar normas de régimen interno sobre el uso y la convivencia en los espacios comunes”.

“En ausencia de acuerdo específico o norma interna, la decoración de zonas comunes no está permitida ni prohibida de forma automática. La junta tiene capacidad para decidir si autoriza, limita o prohíbe este tipo de decoraciones”.

Imágenes | Gautam Krishnan (Unsplash) y David Álvarez López (Flickr)

En Xataka | Abel Caballero tenía a su enemigo en la puerta de casa: el plan de Portugal para ganarle a Vigo la Navidad

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Xiaomi tiene un robot humanoide a tiempo completo en su fábrica de coches. Ya está listo para dejar de ser un becario

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Xiaomi ha conseguido que su fábrica de coches cause sensación. Con los SU7 y YU7 en el mercado, la compañía ha logrado que la gente haga cola y pague un dineral para ver cómo se fabrican estos coches, algo que han conseguido gracias a una buena estrategia de marketing y, sobre todo, a una fábrica futurista con un gancho difícil de ignorar: robots humanoides montando los coches.

Fue este pasado mes de marzo cuando nos enteramos vía Lei Jun, fundador y CEO de la compañía, que habían puesto a una serie de robots humanoides a “hacer prácticas” dentro de las fábricas. Las tareas de estos robots no eran nada emocionante, ya que se dedicaron a una sola cosa: colocar tuercas autorroscantes en las piezas del suelo de los coches. 

Sin embargo, el periodo de ser robobecarios está llegando a su fin y ha sido el propio CEO el que ha comentado que los robots han subido varios escalones. Concretamente, están casi en el mismo escalón de éxito que sus “compañeros” humanos.

De robobecarios a roboexpertos

La tarea que tenían que hacer es la más alienante y muestra del trabajo en cadena que te puedas imaginar. El sistema recoge las tuercas desde un equipo automático de suministro y las deposita en el lugar indicado, donde posteriormente se ejecuta el atornillado automático. En efecto: los robots estaban poniendo tuercas… y ya.

En marzo, Lei Jun comentó que los robots habían conseguido una tasa de éxito del 90,2% en la colocación de las tuercas durante tres horas de funcionamiento continuo autónomo. 

Esta cifra indica el número de operaciones correctas frente al total de intentos realizados y, además, detallaron que se ajustaron a un ciclo de producción de 76 segundos. Los tiempos en estas fábricas son cruciales, sobre todo cuando todos los pasos están tan automatizados si se quieren lograr los objetivos de salida de los coches.

Ahora bien, aunque esto de poner tuercas parece sencillo, no son como las de un mueble del Ikea y hay algunas cosas a considerar. Un reto clave en este proceso es lograr que la tuerca autorroscante se alinee, centre y asiente con total precisión sobre el pasador de posicionamiento antes de atornillar. De lo contrario, el sistema se bloquea y la unión queda incompleta.

Y este proceso se complica por tres factores principales:

  • Variabilidad en el agarre: la orientación de la tuerca en la pinza del robot cambia en cada ciclo.
  • Diseño y fuerzas físicas: el estriado interno de la tuerca y la atracción magnética del pasador dificultan el ajuste exacto.
  • Entorno operativo: existen limitaciones en el ángulo de trabajo e interferencias externas en el área de ensamblaje.

Para el robot tiene más complicación de lo que parece, pero ahora ha sido el propio Lei Jun el que ha vuelto a salir a la palestra para señalar que los robots han pasado de esa tasa de éxito del 90,2% a un 98%. Están, según el ejecutivo, a un solo punto porcentual de los trabajadores humanos. Y lo que es más importante: están listos para emprender tareas más complejas.

Porque gracias a ese éxito, se ha decidido que los robots pueden empezar a abordar tareas más complejas. Porque de apretar tuercas, han pasado a nuevas estaciones que incluían tareas como la instalación de paneles laterales de la consola central, así como el plegado y reciclaje de piezas. La tarea del panel lateral es compleja porque es un componente grande, flexible y de forma irregular que requiere múltiples ciclos de recogida y colocación en diferentes posiciones.

Xiaomi dice que es la primera vez que un robot humanoide completa la manipulación prologada de una pieza así en una línea de producción automotriz real y estima la tasa de éxito superior al 90%. En cuatro meses veremos dónde llevan ese porcentaje, pero aunque está claro es que la evolución de los tobots humanoides de la compañía está siendo destacable, estamos hablando de robots que aún están en fase de pruebas y en una sola estación de trabajo.

Se están tomando datos y realizando todas las métricas posibles para determinar si están a la altura de un despliegue productivo a escala total. Los trabajadores humanos pueden estar tranquilos, al menos durante unos meses más.

Lo que no entiendo es por qué tienen que parecer robots sacados del reboot de ‘Robocop’.

En Xataka | En la guerra de los robots humanoides, los de Estados Unidos bailan y los de China trabajan a destajo. No es una cuestión tecnológica

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Matty Healy, vocalista de “The 1975” y la modelo Gabbriette se casan en una antigua propiedad de Madonna

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

Matty Healy y Gabriette Bechtel han caminado juntos al altar donde dijeron “sí” al oficializar su unión con el matrimonio tras haber sido novios durante nueve meses, este sábado.

El cantante británico de la banda The 1975 de 37 años de edad reveló en 2024 su noviazgo con la modelo estadounidense de 28 años de edad y tras casi 10 meses de relación, la pareja se comprometió en una ceremonia privada celebrada en Los Ángeles. 

El dúo de diseñadores originarios de Canadá, Matières Fécales, fueron los encargados del vestido de novia que portó la también vocalista y compositora de la banda de rock, Nasty Cherry, el vestido es de color blanco y estilo gótico con una apertura completa en la espalda cubierta con listones.

Según los medios especializados, los representantes de ambas figuras indicaron que la ceremonia fue privada y que la pareja estuvo acompañada por sus amigos y familiares más cercanos, esta fue celebrada en el Castillo del Lago, antigua propiedad de Madonna en Hollywood Hills. 

Entre los asistentes cuyos nombres forman parte de la farándula se encuentran: Charlie XCX quien asistió con su esposo, George Daniel, quien además es también integrante de The 1975, Anastasia Karanikolau, Fai Khadra, Alex Consani, Devon Lee Carlson, Sydney Lynn Carlson, Tyrell Hampton, Alex O´Connor y Quenlin Blackwell. 

Antes de que Matty Healy y Gabriette Bechtel celebraran nupcias, cada uno festejó sus despedidas de soltero, Healy convivó con sus amigos y una banda tributo de su propio grupo según reveló una página de fans en redes sociales quienes interpretaron “The Sound”, juntos. 

Trascendió en redes sociales una serie de fotografías en las que los ahora esposos se encuentran tomándose fotografías y videos, uno de los momentos que conmocionó más a los seguidores fue cuando la pareja compartió un beso en lo que pareciera ser la entrada de la recepción.

Hasta el momento ambas personalidades no han hecho alguna publicación oficial tras haberse unido en matrimonio.

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Una zona verde sin arbolado suficiente pierde gran parte de su capacidad para actuar

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Las olas de calor extremo son un desafío estructural cada vez más intenso y duradero y, ante unas ciudades convertidas en trampas de asfalto con una clara falta de árboles, el concepto de “refugio climático urbano” ha ganado fuerza como infraestructura de emergencia. Sin embargo, no cualquier espacio verde actúa como escudo térmico, puesto que una reciente investigación liderada por la Universidad de Granada evidencia que el diseño, la morfología y, sobre todo, el tipo de arbolado son factores críticos, puesto que un área verde sin una densa cobertura pierde casi toda su eficacia de reducir la temperatura. 

El tamaño no lo es todo. Los primeros resultados del proyecto ACTERCA, liderado por el investigador David Hidalgo de la UGR, muestran el comportamiento térmico de las zonas verdes en las ocho capitales andaluzas. Para llevarlo a cabo, utilizaron una combinación de satélites, modelización climática, inteligencia artificial y cámaras térmicas, y la investigación concluye que la capacidad de enfriamiento depende críticamente de los árboles de gran porte y copa densa.

Estos árboles concretos son los que de verdad consiguen reducir la temperatura ambiental entre 3 y 5 ºC en comparación con las zonas dominadas por pavimentos impermeables o el clásico albero. Es por ello que la clave no está en crear refugios climáticos “que se vean verdes”, sino en diseñarlos específicamente para que ofrezcan una buena sombra y evapotranspiración con los árboles más adecuados. Se explica de la siguiente manera por parte de la UGR: 

Estos procesos reducen la temperatura ambiental y mejoran significativamente el confort térmico de quienes utilizan estos espacios. Por el contrario, las zonas verdes con escasa cobertura arbórea pierden gran parte de su capacidad para amortiguar el calor, lo que pone de manifiesto que aumentar la superficie verde, por sí solo, no garantiza una protección efectiva frente a las olas de calor.

Es personalizado. El estudio también subraya que el diseño urbano no admite recetas universales, puesto que en ciudades como Sevilla y Málaga, el problema principal reside en el albedo y en Córdoba, la amenaza es la densidad edificatoria y la impermeabilización del suelo. Pero si nos vamos a Granada, la geometría de los barrios históricos, con calles angostas, ofrece una resiliencia térmica superior a la de los nuevos desarrollos urbanísticos.

Más allá de la temperatura. Si bien la bajada del termómetro es el objetivo más visible, ciencia advierte que el concepto de “refugio climático urbano” aún está en pañales y su definición carece de consenso. Según una revisión sistemática, el urbanismo actual se está centrando casi en exclusiva en el confort térmico, dejando inexplorado el potencial de estos espacios para fomentar la biodiversidad urbana o la mitigación climática a largo plazo.

De hecho, se apunta que los refugios climáticos deben concebirse como soluciones multiescalares, puesto que no basta con una plaza aislada, sino que es necesaria una red interconectada. En esta línea, la ciencia propone metodologías específicas (probadas en Sevilla y Málaga) para diseñar redes de refugios que clasifiquen los espacios según su uso: lugares de alivio temporal, áreas para la actividad cotidiana o zonas de asistencia crítica durante desastres.

El verdadero reto. El mayor obstáculo al que se enfrentan los refugios climáticos no es termodinámico, sino social. Y se que de nada sirve un parque excelentemente climatizado si quienes más sufren el calor no pueden acceder a él o no se sienten integrados.

Por ejemplo, un análisis en el IERMB sobre la red de refugios de Barcelona demostró que existen profundas vulnerabilidades interseccionales, puesto que factores como los ingresos económicos, el género y el origen cultural determinan quién usa realmente estos espacios. Esta desigualdad geográfica y de renta también es denunciada por Greenpeace España, cuyo informe alerta de una grave desprotección frente a las olas de calor en los sectores más vulnerables de la población, abordando el acceso al confort térmico como un derecho fundamental.

Vamos atrasados. Sabemos qué funciona y cómo implementarlo, pero la administración sigue yendo un paso por detrás. Una revisión a nivel europeo que analizó 97 iniciativas en 88 ciudades desveló una notable desconexión institucional, puesto que las estrategias nacionales de adaptación climática rara vez se integran verticalmente con las prácticas locales.

Los planes redactados sobre el papel tardan demasiado en convertirse en árboles plantados en el asfalto. Y el mensaje que tenemos encima de la mesa es que, para combatir el calor extremo de las próximas décadas, las ciudades no necesitan simplemente más metros cuadrados pintados de verde en un plano, sino ecosistemas urbanos densamente arbolados, inteligentemente distribuidos y, sobre todo, socialmente justos.

Imágenes | Andy Lee 

En Xataka | El cambio climático tiene un efecto secundario letal que apenas estamos descubriendo: nos encierra en casa y nos impide movernos

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