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24 pesadillas que no te dejarán dormir durante meses
El cine de terror está en uno de sus mejores momentos comerciales: la última ‘Expediente Warren’ ha batido récords de taquilla, y cada pocas semanas se estrenan películas de género que se mantienen en la conversación durante meses. Y lo mejor: el género es tan rico y variado que nos podemos remontar a sus orígenes para encontrar películas magníficas y revolucionarias. Esta lista de 25 películas es por necesidad incompleta, pero hemos intentado que prime la variedad de épocas, autores y estilos por encima de cualquier otra consideración. Y con cada película os brindamos otra extra, vinculada de un modo u otro con la recomendación principal.
Nosferatu (1922)


A medias con ‘El gabinete del Dr. Caligari’, un icono absoluto del terror silente (por supuesto ambas películas enmarcadas en el fascinante y sugestivo cine expresionista alemán). Una adaptación apócrifa de ‘Drácula’ de Bram Stoker (como conté, y me vais a perdonar el interludio publicitario, en mi novela ‘Luz negra’) que encuentra su propia personalidad gracias a los desvíos ocultistas del productor Albin Grau y la hechizante poesía macabra de Murnau, componiendo una historia vampírica que asombra por lo influyente que sigue siendo hoy día.
Bola(s) extra(s): Todas las incursiones de Nosferatu en el cine han sido memorables: la de Herzog de 1979 contaba con un Klaus Kinski que compuso uno de los monstruos más bellos y atormentados de la historia; y la última versión de Robert Eggers de 2024 es un alambicado homenaje al cine y las narrativas clásicas, pletórico de imágenes chocantes que tardan en olvidarse.
Drácula (1958)


Ah, la Hammer. Podríamos estar horas hablando de cómo un cine que en su día se consideró obsceno y excesivo hoy es un símbolo de pura elegancia y sugestión. Algunos de los mejores actores de género, empezando por Christopher Lee y Peter Cushing, amén de directores absolutamente clásicos como Terence Fisher se convirtieron allí en inmortales, así que es imposible quedarse con una sola película. Destaquemos aquí, por destacar algo, la primera inmersión de la productora británica en el género, con Lee y Cushing ya a tope y adaptando la novela de Bram Stoker. Mil veces mejor que la versión de Bela Lugosi.
Bola extra: Absolutamente imposible resumir todo lo que te puede dar la Hammer, pero revisa sus adaptaciones de monstruos clásicos, empezando por Drácula y Frankenstein, y luego rebaña en curiosidades como ‘La plaga de los zombies’, los horrores cósmicos de la trilogía de Quatermass y el satanismo pop de ‘Las novias del diablo’. Entre otras muchísimas más.
Psicosis (1960)
No tenemos muy claro cuántas películas absolutamente perfectas habrá en esta lista (o en el cine de género, o en la historia del medio), pero está claro que ‘Psicosis’ es una de ellas. Su empleo virtuoso del suspense, su secreto perfectamente envuelto y que se disfruta igual aunque se conozca de memoria, sus absolutamente inigualables set-pieces de violencia… Una rotunda maravilla que oficialmente quizás sea más thiller criminal que película de terror, pero su rampante necrofilia y su constante diálogo con la muerte la han convertido en un clásico del miedo
Bola extra: Despreciadas por la crítica, no nos vamos a quedar sin recomendar aquí las fabulosas secuelas del clásico: la muy respetuosa y divertidísima segunda entrega, ya en los ochenta, continuación lineal del argumento de la primera; la ya directamente psicotrónica tercera parte dirigida por un Anthony Perkins en llamas; la obligatoria precuela televiva, ‘Bates Motel’, con un dúo de intérpretes de escándalo; y cómo no, el remake de Gus Van Sant, más una performance que una película en sí misma, y que solo por los sarpullidos que genera en la cinefilia de pro merece figurar aquí.
Onibaba (1964)


Una obra maestra del terror japonés que va mucho más allá de los límites del género para coquetear también con el retrato de la supervivencia en épocas de guerra. La trama retrata a dos mujeres obligadas a sobrevivir asesinando samuráis y vendiendo sus pertenencias en un Japón medieval devastado. Con un paisaje de altos juncos altamente simbólico, la película rebosa deseos reprimidos y una atmósfera opresiva, y lo sobrenatural no se revela hasta el último tramo del film. Un feroz descenso a los infiernos a múltiples niveles.
Bola extra: El cine de terror japonés tiene una larguísima tradición, pero si ya conoces ejemplos modernos de indiscutible calidad como ‘Kairo’ o ‘Tomie’, recomendamos un acercamiento a clásicos menos conocidos como ‘Kuroneko’, ‘La mujer de la arena’, ‘Jigoku’ o, sobre todo, la mayúscula ‘Kwaidan’.
La semilla del diablo (1968)


¿La película más satánica jamés rodada? Puede ser: Polanski pone en marcha todos los resortes sobre la sospecha y la paranoia de su chistera de trucos y lo adereza con una carga de imaginería diabólica absolutamente hipnótica. Los vecinos, las pesadillas, la psique torturada de Mia Farrow, la demencial conclusión, el ritmo en vertiginoso crescendo (¿o habría que decir descendo?). Una obra maestra cuya ambigüedad la hace eterna.
Bola extra: Nada como desenterrar las películas más tenebrosas y paranoides de Polanski: ‘Repulsión’ y ‘El quimérico inquilino’ forman una dupla inolvidable, que se puede salpimentar con la divertidísima ‘El baile de los vampiros’ y la infravalorada ‘La novena puerta’.
El hombre de mimbre (1973)


Inquietante y extraña como el primer día, esta película permanece aislada en su condición de rareza absoluta gracias a su potentísima imaginería y a una serie de características que son casi declaraciones de intenciones: lo antipático del protagonista, su mezcla de investigación policial y laberinto de pesadilla, la demoledora caracterización del villano, su final sin concesiones… única e inabarcable.
Bola extra: Si te gusta el campito, los ritos paganos y la gente ardiendo para que la cosecha vaya bien, estás de suerte: el folk horror vuelve a estar de moda (nunca dejó de estarlo) gracias a películas imprescindibles como ‘Midsommar’. Pero hay mucho más, de todas las épocas: ‘Men’, ‘El ritual’, ‘Apóstol’, ‘La garra de Satán’, ‘El médium’, ‘Kill List’… la lista es, por suerte, interminable.
El exorcista (1973)
Para muchos, la película más aterradora de la historia, y aunque todo en esta vida es cuestión de gustos, lo cierto es que teniendo en cuenta todo lo que ha sido plagiada y cómo seguimos viendo en películas actuales escenas idénticas a la original, no es una idea muy disparatada. Revolucionó la forma de hacer terror en términos de explicitud frontal, sin olvidar el estilo verité de los setenta y una serie de subtramas dramáticas absolutamente hipnóticas. Un clásico absoluto que vale la pena revisitar una y otra vez.
Bola extra: Aunque ha habido imitaciones de ‘El exorcista’ muy potentes, como ‘El último exorcismo’, si hay que recomendar una perfecta acompañante para este clásico de William Friedkin, nos quedamos con ‘El exorcista III’, dirigida por William Peter Blattty, autor de la novela que inspiró la primera película. Una investigación policial con posesiones incluidas que tiene el mejor scare jump de la historia del cine y una doble versión con media hora final completamente distinta a la estrenada y que vale la pena localizar.
La matanza de Texas (1974)


Solo un año después de ‘El exorcista’, el género de terror vivió otra convulsión, ésta nacida en el subsuelo de la serie Z. La primera película de Tobe Hooper es un experimento casi abstracto de horror en estado puro donde la mayor parte del metraje solo estamos oyendo ruidos extremadamente desagradables y viendo primeros planos de jaulas llenas de plumas: y aún así, la atmósfera es asfixiante. Con una de las escenas de terror puro más insoportablemente largas de a historia (la cena con la familia) y un final absolutamente icónico (el baile de la sierra al amanecer), ‘La matanza de Texas’ hay que revisarla una vez al año para recordar cómo se hace el buen cine de terror: con las tripas y sin relleno.
Bola extra: De esta franquicia, como de la de ‘Alien’, nos gustan hasta los andares. Pero si hay que elegir nos quedamos con la enloquecedora primera secuela, de nuevo con un Hooper que convirtió la pesadilla original en un espectáculo de grand-guignol con duelos de sierras; y ‘La matanza de Texas: La nueva generación’, una película con Renée Zellweger y Matthew McConaughey tan loca que necesitaríamos todo el espacio de este post para empezar a explicarla.
Tiburón (1975)


Si has tenido ocasión de revisar ‘Tiburón’ por su 40 aniversario, habrás podido comprobar que sigue siendo aterradora. No solo la amenazante presencia del escualo, sino la puesta en escena de Spielberg, que va construyendo una asfixiante tensión pieza a pieza, la convierten en la película de horror animal por excelencia. De la primera e icónica secuencia al último tercio del film, que roba códigos y estilo del mejor cine de aventuras, pasando por su gloriosa descripción de los personajes, especialmente del auténtico villano de la película (el capitalismo), ‘Tiburón’ tiene buenas razones para seguir figurando en lo más alto de las listas de las mejores películas de terror.
Bola extra: Aunque nos ha dado películas divertidísimas (de ‘Cujo’ a ‘Infierno bajo el agua’, pasando por ‘El territorio de la bestia’, ‘Aracnofobia’, ‘Piraña’, ‘Slugs’ o ‘Deep Blue Sea’), el subgénero de animales asesinos no nos ha brindado muchas producciones capaces de medirse con ‘Tiburón’. Quizás la única sea ‘Los pájaros’, que como ‘Tiburón’, reduce al animal o animales que atacan a una amenaza abstracta, inexpresiva e incomprensible, al nivel casi de un monstruo de envergadura e intenciones cósmicas.
Hausu (1977)


Sin duda, la película más increíblemente extraña de este listado, que ya es decir: un experimento visual delirante, donde el terror y el humor conviven en una estética psicodélica y kitsch. Nobuhiko Obayashi reinterpreta los clichés del género, apostando por una puesta en escena desbordante de creatividad y efectos especiales artesanales. Un viaje solo aparentemente infantil e inocente, que se transforma en una montaña rusa onírico y macabra y que desafía la lógica convencional del horror con la historia de un grupo de colegialas atrapadas en una casa encantada. Una experiencia única.
Bola extra: ‘Hausu’ es incomparable, pero si quieres más encantamientos extravagantes, apariciones imprevisibles y demencia desatada, busca ‘El Viyi’, un clásico del terror ruso (durante décadas, la única del género procedente del país) que parte de un relato clásico de Nikolai Gogol, y que presenta un auténtico tren de la bruja de efectos tradicionales e inventiva a raudales.
Cabeza borradora (1977)


Con un director como David Lynch, que ha explorado a fondo el amplio terreno de lo inquietante, y lo ha hecho hasta niveles casi mistéricos y subconscientes, es complicado escoger una sola obra de terror de su filmografía. Pero como el paso del tiempo no ha disminuido lo más mínimo la capacidad de la criatura sin extremidades y la mujer del radiador para funcionar como gasolina de pesadillas en estado puro, nos quedamos con esta surreal oda a lo raro y lo monstruoso que sigue tan desafiante y gloriosa como el primer día.
Bola extra: El resto de la filmografía inquietante de Lynch, rebosante de obras maestras y películas al borde del abismo: ‘Terciopelo azul’, todo ‘Twin Peaks’ (las tres series y la película), ‘Carretera perdida’, ‘Mulholland Drive’, ‘Inland Empire’, e innumerables cortos y experimentos para televisión.
Suspiria (1977)


Un extraordinario experimento sensorial de Dario Argento, con una puesta en escena tan viva y llamativa (de la fotografía al diseño de escenarios, pasando por los efectos especiales o la banda sonora) que acaba convertida en el propio discurso, dando pie a una de las películas más horriblemente bellas (o a la inversa) de la historia. Una historia casi de cuento de hadas, con su princesa inocente entrando en un castillo donde viven varias brujas absolutamente inolvidable y que en estos tiempos donde la previsibilidad y los patrones son un plus, resulta doblemente valiosa.
Bola extra: La filmografía de Dario Argento es un auténtico festín para amantes del terror, así que quedémonos con un giallo clásico (‘El pájaro de las plumas de cristal’), otra obra maestra total (‘Rojo oscuro’), un Argento neoclásico (‘Phenomena’) y un Argento productor (‘Demons’).
Zombi (1978)


La eterna pregunta: ¿el hito fundacional del cine de terror moderno, ‘La noche de los muertos vivientes’, o su tardía secuela, primera en imbricar para los restos el cine de acción y el horror, ‘Zombi’? Nos quedamos con ésta última, el ‘Amanecer de los muertos’ original, y su visceral visión del fin del mundo, tremendamente influyente y sin la que no existirían éxitos muy posteriores como ‘The Walking Dead’, que le roba sus aires paramilitares, la sátira de los usos y costumbres de la sociedad moderna, el uso del apocalipsis para dividir en estratos a los supervivientes, la violencia brutal y el uso de espacios icónicos (el mall, el plató de televisión) para ambientar las escabechinas. Un clásico absoluto.
Bola extra: Absolutamente toda la filmografía de George A. Romero es recomendable, de pe a pa, y llena de clásicos tan diferentes como ‘Martin’ o ‘Creepshow’. Pero hoy nos quedamos, cómo no, con su trilogía de los muertos original: ‘La noche…’, esta y ‘El día de los muertos’. Si tienes cuerpo para más, completa con ‘La tierra de los muertos vivientes’, ‘El diario de los muertos’ y ‘La resistencia de los muertos’.
Alien, el octaco pasajero (1979)


Absolutamente imprescindible y fundacional, el impacto e influencia de esta obra maestra del horror espacial es incuantificable, de los diseños de H.R. Giger a la estructura del guión, pasando por la caracterización de los personajes o las icónicas interpretaciones de Sigourney Weaver o Ian Holm. Hoy sigue fascionando su absoluta falta de concesiones con el espectador, que no necesita entender todo lo que sucede en pantalla para pasar todo el metraje aterrorizado, con uno de los monstruos más devastadoramente bellos que se han asomado a la pantalla.
Bola extra: El resto de la franquicia prácticamente al completo, hasta en sus momentos más fallidos, es interesante. ‘Aliens’ fue todavía más influyente que su predecesora, ‘Alien 3’ y ‘Alien: Resurrection’ son secuelas cojas pero interesantísimas, aquí somos devotos de ‘Alien vs. Predator’ y secuela, ‘Prometheus’ y ‘Covenant’ nos mesmerizan, ‘Romulus’ es trotona y divertida y ‘Alien: Planeta Tierra’ es la peor aportación hasta la fecha a la serie, pero mantiene el tipo también.
El Resplandor (1980)
Aunque Stephen King nunca la cuenta entre las adaptaciones favoritas de su obra, esta rotunda obra maestra de Stanley Kubrick es una de las mejores películas de casas encantadas de la historia pese a que, efectivamente, se distancie de la novela original. Las interpretaciones absolutamente al límite de Jack Nicholson y Shelley Duvall han pasado a la historia, como lo ha pasado la meticulosa planificación de Kubrick y las perturbadoras y ya icónicas secuencias en el hotel, del triciclo por los pasillos a la escalofriante secuencia de la bañera, pasando, cómo no, por el ascensor que se abre para dejar salir un maremoto de sangre. ¡Redrum!
Bola extra: No podía faltar nuestra otra adaptación favorita de King, tan personal y distante de la novela original como la película de Kubrick: ‘Carrie’, dirigida por un Brian De Palma primerizo pero ya desatado, y que aparte de inolvidables secuencias de fanatismo religioso e interpretaciones de increíble histerismo tiene un tour de force final absolutamente legendario.
El más allá (1981)


Despreciado durante décadas por los aficionados al género, Lucio Fulci ha acabado recuperando su trono como maestro absoluto del cine de terror más abstracto, violento y explotativo. Decididamente no para todos los gustos ni estómagos, Fulci se acerca al género enarbolando tanto a Romero como a Lovecraft, en epopeyas pesadillescas sin el menor sentido argumental, pero dueñas de una atmósfera irrepetible, donde cualquier giro hacia lo horrendo es posible, y donde no hay escapatoria de los insectos, los muertos, la putrefacción y el pánico en estado puro.
Bola extra: Fulci consagró buena parte de su carrera a partir de los setenta al horror puro y sin subterfugios, pero sus obras maestras son, por una parte, la gloriosa ‘Nueva York bajo el terror de los zombies’, y por otra, la trilogía de las Puertas del Infierno, conformada por ésta ‘El más allá’, ‘Miedo en la ciudad de los muertos vivientes’ y ‘Aquella casa al lado del cementerio’.
La posesión (1981)


Febril y endemoniada, lo que parece la crónica de la ruptura total de una pareja adquiere enigmáticos tintes esotéricos que convierten esta película de Zulawski en la crónica de un divorcio más chiflada y aterradora de la historia. Las brutales interpretaciones al límite de Isabelle Adjani y Sam Neill y los efectos especiales de Carlo Rambaldi convierten este drama en toda una experiencia al límite de los géneros, capaz de meterte a Bergman y a Lovecraft en un mismo plano, y que tenga todo el sentido del mundo.
Bola extra: Literalmente, no hay nada que se parezca ni remotamente a esta película. Pero si quieres más horror al límite, con películas que van a poblar tus pesadillas más salvajes con imágenes surrealistas y que te va a llevar meses empezar a descifrar, toma nota: ‘Tetsuo: The Iron Man’, ‘Anticristo’, ‘Viaje alucinante al fondo de la mente’ y ‘Under the Skin’.
La cosa (1982)
La obra maestra absoluta de John Carpenter, en una filmografía que no está precisamente carente de películas perfectas. Pero ‘La cosa’ sigue siendo inalcanzable más de cuarenta años después de su estreno: sobria, sin absolutamente nada de relleno y con unos efectos especiales que no solo no han envejecido sino que directamente no han sido igualados, esta desesperanzada fábula paranoica es tanto horror puro al estilo cósmico de Lovecraft como un whodunit de ultratumba, excelentemente filmado e interpretado.
Bola extra: Si hay que quedarse con otro clásico total de John Carpenter, sin duda nos decantamos por ‘La noche de Halloween’, una película cuya influencia no solo no ha remitido sino que no ha dejado de crecer, aunque cualquier aficionado al terror debe conocerse su filmografía de pe a pa: sin salir del terror, son imprescindibles ‘En la boca del miedo’, ‘El príncipe de las tinieblas’ o ‘Vampiros’, entre otras.
Pesadilla en Elm Street (1984)


En la era dorada del terror juvenil y comercial podemos zamubullirnos en multitud de franquicias, de ‘Viernes 13’ a ‘Muñeco diabólico’, pasando por ‘La noche de Halloween’, pero francamente, ninguna con el carisma y el impacto de Elm Street, que puso de moda una estirpe de villanos muy específicos, y revolucionó las normas del slasher. La primera sigue pasmando por el desbordante ingenio y la capacidad de inquietar con muy pocos medios, y sobre todo, con la mezcla de mala baba e intuición oscura que Wes Craven y Robert Englund pusieron en marcha para concebir a Freddy Krueger.
Bola extra: Esto es un poco como ‘Alien’: todas nos gustan. De la fallida pero extrañísima segunda parte a esa adaptación apócrifa de Los Nuevos Mutantes que es la tercera, el apocalipsis de látex pop de la cuarta, el retorno a la oscuridad de la quinta, la divertida decadencia de la sexta o el inenarrable experimento meta de la séptima. Todas requetebién.
La mosca (1986)


El maestro Cronenberg da el do de pecho con esta hecatombe de horror neocárnico que convierte en terror viscoso lo que en ‘Videodrome’ había sido ciencia ficción catódica. Una película sobre la vejez y la enfermedad que saca un enorme partido de su sencillísimo argumento gracias a unos efectos especiales inolvidables y a las demoledoras interpretaciones de Jeff Goldblum y Geena Davis, ambos convertidos en iconos para aquellos espectadores que saben dónde está el auténtico romanticismo: en la mutación y la muerte.
Bola extra: Aunque Cronenberg se ha acercado más a menudo a la ciencia ficción, sus piezas de horror más o menos puro son imprescindibles: de sus dislates canadienses como ‘Rabia’ o ‘Vinieron de dentro de…’ a la perturbadora ‘Cromosoma 3’, pasando por la recién estrenada y profundamente angustiosa ‘Los sudarios’.
Hellraiser (1987)


Incomparable pieza de horror puro que no se parecía a nada en su día y sigue sin tener comparación con nada. Efectos visuales demoledores, imaginería perversa y enigmática, un ratio de ideas por escena apabullante y ritmo de relato corto y directo que entronca con los orígenes como escritor de bocaditos de miedo de su responsable, Clive Barker. Se suele hablar de Pinhead, el jefe cenobita, como la principal aportación de ‘Hellraiser’ al panteón de horrores de los ochenta, pero Frank, el muerto en carne viva, tampoco le va a la zaga. Tremendísima.
Bola extra: Nuestro otro bicho raro predilecto del cine de terror de bajo presupuesto de la década es El Hombre Alto de ‘Phantasma’, una pesadilla literal que se vive casi como un carrusel de imágenes de impacto sin el menor sentido argumental. ¿Sabes el final de algunas películas, que te dan un susto y entonces la protagonista se despierta? Pues así hora y media seguida. Obra maestra total.
El silencio de los corderos (1991)


No somos por aquí muy del cine de terror de los noventa, tan asimilado por el mainstream y estéticamente tan poco inventivo. Pero hay excepciones, claro: ‘El silencio de los corderos’ causó sensación en su día, y pese a ser “terror de prestigio”, conserva intacta una visceralidad que no ha hecho sino crecer con el tiempo. Duelo interpretativo de Anthony Hopkins y Jodie Foster de primera categoría y una estructura de thriller y horror que marcaría una época.
Bola extra: De la misma época, solo un año antes, Stephen King inspiraría otro duelo interpretativo de gigantes, ‘Misery’, en una película con un alma aún más de serie B y horror puro que ‘El silencio de los corderos’. Aunque preferimos la novela, mucho más marrana y excesiva, lo cierto es que Kathy Bates es una Annie Wilkes perfecta, y el retrato de la obsesión de fan que clava el libro se respeta a la perfección.
La bruja (2015)
Una de las culpables del advenimiento de lo que se conoció despectivamente como ‘terror elevado‘, y que no era más que cine de género planteado desde registros más cercanos al indie y el cine de autor. Robert Eggers exhibió aquí un exquisito gusto para la ambientación, con unos escenarios y unos diálogos que envuelven al espectador en un mundo de oscuridad y superstición absolutamente abrumadores. Convirtió merecidamente a Anya Taylor-Joy en una estrella y renovó una forma de hacer cine de terror donde la película es, de la mano del argumento, un artefacto mágico, entroncando con la legendaria ‘Nosferatu’
Bola extra: Ninguna película ha reflejado el mundo de la brujería con tanta imaginación y exquisito gusto visual como la danesa ‘Häxan. La brujería a través de los tiempos’, una película muda de 1922 que funciona como documental pero también como propuesta de iconografía mágica areebatadora, a la vez caution tale y celebración pagana.
Hereditary (2018)


Aunque Ari Aster ahora parece que está a otras cosas y otros géneros, hace menos de una década se encontraba cambiando la cara del cine de terror moderno con sus primeras películas. La mejor es esta ‘Hereditary’ que narra la historia de una familia que comienza a desmoronarse tras la muerte de su matriarca. Traumas, posesiones, atmósfera inquietante y una mezcla única de horror psicológico, imágenes chocantes y humor extremo. Absolutamente única.
Bola extra: La etiqueta del “terror elevado” nos dio dolores de cabeza una temporada, pero por suerte una vez disipada aquella malísima idea nos han quedado un montón de peliculones: las de Robert Eggers y Ari Aster, ‘It Follows’, ‘Babadook’, ‘Saint Maud’… hasta la extraordinaria ‘¡Déjame salir!’ recibió la categoría de marras. Todas estupendas, si nos preguntan.
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El precio de Steam Machine era previsible. Lo preocupante es lo que nos dice sobre PS6 y Xbox Helix
Tras anunciarla en noviembre del año pasado y mantenerla en un peligroso limbo debido a la crisis de componentes, Valve ha confirmado el precio de la Steam Machine, poniendo fin a semanas de rumores con un resultado que sorprende a pocos. Que la Steam Machine tenía papeletas para costar 1.000 euros no era una sorpresa (y más tras el estratosférico aumento de precio de la Steam Deck), pero lo peor es lo que está avanzando para la próxima generación de consolas.
Unas PS6 y Xbox Helix que sí deberían ser un salto generacional y a las que se les está poniendo cara de las consolas más caras de la historia.
Los 1.000 euros. Cuando Valve anunció el PC, lo hizo sin precio. Invitó a expertos a sus oficinas para que pudieran probar algunos juegos, ver la máquina tanto por fuera como por dentro y experimentar lo que la nueva Steam Machine (porque ya hubo unas que fracasaron hace más de una década) podía ofrecer. Enseguida saltó el debate del precio y, echando cuentas, se estimaba entre los 600 y 800 euros en la estimación más pesimista.
La realidad ha acabado superando ampliamente esa previsión porque los 1.039 euros son para la versión de 512 GB de almacenamiento, la de 2 TB se va a 1.359 euros y luego tienes pack con el mando para las dos configuraciones. A todas luces, es un precio muy elevado y, aunque tiene la ventaja del factor de forma y una disipación que parece muy eficiente, no hay ventajas en rendimiento frente a un PC por piezas.
No es ‘next gen’. Porque, más allá del precio, algo que se está comentando es que el rendimiento tampoco es nada del otro jueves. Gamer Nexus o Digital Foundry ya han podido meter mano al sistema y la conclusión es que el rendimiento (grosso modo) es similar a una RTX 3060 de 12 GB, una RTX 3050, una Arc A770 o una RX 6600. No estamos hablando, para nada, de hardware de última generación. Ni mucho menos.
Es algo que depende del juego y su optimización, pero por ahí van los tiros. Y, si queremos una comparativa más sencilla, poniéndola al lado de una PS5 en modo rendimiento (prioriza la tasa de FPS), haciendo que las especificaciones visuales del juego en Steam Machine coincidan con las de PS5, el rendimiento es muy, muy similar.
A veces por encima de PS5, a veces por debajo. Estamos hablando de PS5 base, la de 2020, no PS5 Pro. Más de 1.000 euros para moverse alrededor del rendimiento de una máquina de hace seis años no es una buena noticia.

Steam Machine vs PS5 en ‘Forza Horizon 5’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘007 First Light’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Black Myth Wukong’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Alan Wake 2’. Pantallazo del video de Digital Foundry

Steam Machine vs PS5 en ‘Crimson Desert’. Pantallazo del video de Digital Foundry
PS6 y Xbox Helix, para cuándo. Los más de 1.000 euros con la crisis de componentes (que va a durar unos años más) ya no nos lo baja nadie, pero… ¿qué pasa con las consolas de nueva generación? Llevamos seis años de actual generación y es un secreto a voces (en el caso de Xbox ni siquiera es un secreto) que tanto Microsoft como Sony se encuentran trabajando en sus nuevas máquinas.
Si todo hubiese seguido el ritmo que parecía, PS6 y Helix deberían haber visto la luz entre 2027 y 2028. PS5 lleva un buen ritmo de ventas con 90 millones de unidades vendidas y ‘GTA VI‘ se postula como ese título que permitirá que la máquina de Sony tenga un arreón final antes de la próxima generación. El problema es el mismo que ha afrontado Valve: la crisis de componentes.
Hace unas semanas, Asha Sharma, CEO de Xbox, apuntó que a comienzos de 2027 enviarían los kits de desarrollo de Helix a las compañías, lo que indica que veríamos la máquina a finales de año o comienzos de 2028 y algo más importante: la consola iba a ser cara.
Replanteando cosas. Desde entonces, la rueda ha seguido girando y la propia Microsoft ha vuelto a hablar sobre Helix, apuntando que lo que querían lograr a nivel de hardware se les estaba yendo de las manos porque cada día es más caro montar una plataforma. Sharma comentó que las audiencias masivas “no gastarán miles de dólares en una nueva generación de consolas”, por lo que se estaban replanteando las cosas con “modelos de negocio radicalmente diferentes”, signifique eso lo que signifique.
Lo que está claro es que montar una consola que suponga un salto generacional frente a lo que tenemos desde 2020 no está siendo barato para unas compañías que tienen que calcular muy bien la relación precio/prestaciones y, aunque las consolas no son la principal fuente de ingresos para las divisiones de videojuegos de Sony y Microsoft, tampoco pueden ir a pérdidas salvajes.
Lo malo es que la esperanza no es algo que esté en la ecuación en un momento en el que vemos que una máquina como Steam Machine, con sus más de 1.000 euros, iguala con suerte el rendimiento de una PS5 base. Y eso adelanta dos futuros: nuevas consolas que sean más potentes y mucho más caras que las actuales o consolas híbridas que se nutran del juego por streaming, lo que complicaría aún más el ya dañado escenario de la preservación.
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Fallece el productor musical Clive Davis; impulsó a artistas como Whitney Houston y Carlos Santana
La familia del productor musical Clive Davis confirmó esta semana su fallecimiento en Nueva York a los 94 años de edad, por causas que no fueron reveladas.
El poderoso ejecutivo de la industria musical impulsó las carreras de estrellas como Bruce Springsteen, Carlos Santana y Alicia Keys, así como de las fallecidas Whitney Houston y Janis Joplin, entre muchos otros artistas.
A través de una publicación de Facebook, la familia Davis agradeció a todos los que siguieron su carrera como productor y señalaron que su legado trascenderá el tiempo, por lo que su memoria no será olvidada.
“Para el mundo nuestro padre fue la leyenda musical icónica cuya visión, instinto y búsqueda implacable de la excelencia moldearon la banda sonora de innumerables vidas. Para su familia, Clive era papá y abuelo, la presencia constante en el centro de nuestras vidas, fuente de sabiduría, fortaleza, aliento y amor incondicional”, se lee en la publicación.
Clive Dives fue un productor musical detrás del éxito de figuras como Janis Joplin, Whitney Houston, Billy Joel y Santana; asimismo fue el fundador de la compañía Arista Records y miembro del salón de la fama de Rock.
“A lo largo de toda su extraordinaria vida, la familia fue el mayor orgullo y la mayor alegría de Clive. Hoy celebramos no sólo una figura imponente cuya influencia transformó la música para siempre, sino también al hombre que guío a nuestra familia con gracia, generosidad y bondad”, agregan en el escrito.
De acuerdo con medios especializados, el primer artista con quien trabajó fue Janis Joplin tras verlo sobre el escenario en el festival pop de Monterrey en 1967. En las memorias que publicó en 2013, “La banda Sonora de mi vida” destacó que la esencia de Joplin era “no convencionalmente bella”.
Pero que, “su cuerpo parecía vibrar con las modulaciones de su voz, que impactaban por igual tanto si gritaba a pleno pulmón como si susurraba con intimidad”.
Según los medios especializados, Clive Dives fungió como el “abogado estrella” del sello Columbia Records en 1960, ya que en un principio este no estaba interesando en la música, sin embargo, tiempo después fue nombrado presidente.
¿Quién es Clive Davis?
Nacido en Nueva York en el seno de una familia judía, Davis quedó huérfano en su adolescencia, lo que le llevó a vivir con su hermana mayor.
En los últimos años había enfrentado problemas de salud y fue hospitalizado por complicaciones respiratorias el pasado 29 de mayo, permaneciendo ingresado hasta el 4 de junio.
Estudió en la Universidad de Nueva York (NYU) con una beca y posteriormente ingresó en la Facultad de Derecho de Harvard. “No tenía dinero para estudiar sin becas”, recordó en 2022 en una entrevista con la revista People.
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China ha encontrado un atajo inesperado para llevar la IA a millones de hogares: el robot aspirador
Puede que ya estés usando inteligencia artificial china en casa sin haberlo pensado demasiado. No necesariamente en forma de chatbot, ni como una función escondida en el móvil, ni como una promesa más dentro del televisor. Quizá está en algo bastante menos solemne: un robot aspirador que recorre el suelo de tu salón mientras tú haces otra cosa.
La historia del robot aspirador no empezó con aparatos dando vueltas sin sentido. El Electrolux Trilobite, comercializado en Europa a comienzos de los 2000, y el Roomba Intelligent FloorVac, presentado por iRobot en 2002, ya incorporaban sensores y rutinas de navegación para moverse por una vivienda con cierta autonomía, aunque sus capacidades estaban muy lejos de las actuales. Lo que ha cambiado desde entonces es la capa de percepción: los modelos avanzados ya no solo detectan paredes o escaleras, sino que construyen mapas más ricos, reconocen objetos y toman decisiones con más contexto.

Electrolux Trilobite
El dato de escala ayuda a entender por qué esta historia no va solo de una curiosidad tecnológica. Según IDC, el mercado global de dispositivos de limpieza doméstica alcanzó los 32,72 millones de unidades en 2025, un 20,1% más que el año anterior. Dentro de ese universo, los robots aspiradores inteligentes siguieron siendo la categoría principal, con 24,12 millones de unidades y un crecimiento del 17,1%. IDC mide envíos, no hogares instalados, pero la escala sirve para entender la dimensión del fenómeno: hablamos de decenas de millones de robots de limpieza doméstica moviéndose por el mercado global en un solo año.
La IA también entra en casa por el suelo
Lo más llamativo es quién ocupa hoy el centro de esa categoría. En los tres primeros trimestres de 2025, el Top 5 global de robots aspiradores inteligentes estuvo formado por cinco marcas chinas: Roborock, Ecovacs, Dreame, Xiaomi y Narwal. La consultora habla de una reorganización del mercado, con 17,42 millones de unidades enviadas en ese periodo y un crecimiento interanual del 18,7%. La lectura es bastante clara: China no está entrando en este sector como aspirante, sino como el bloque que marca el ritmo comercial de una categoría cada vez más tecnológica.
Y aquí empieza lo interesante: no estamos hablando solo de un producto de limpieza. Un robot aspirador avanzado es probablemente uno de los dispositivos domésticos más complejos que podemos tener moviéndose por casa, porque debe limpiar, orientarse, evitar problemas y tomar decisiones en un entorno que cambia todos los días. Cuando esquiva un cable para no quedarse atrapado, rodea un calcetín, distingue una alfombra o adapta su recorrido habitación por habitación, hay algo más que aspiración: hay sensores e inteligencia artificial.

Xiaomi H50 Pro
En Xataka, por ejemplo, hemos probado el Roborock Saros Z70, un robot aspirador con brazo robótico capaz de levantar objetos de hasta 300 gramos. En nuestra experiencia, llegó a coger una zapatilla, y Roborock afirma que también puede recoger calcetines, toallas pequeñas o pañuelos, aunque no siempre reconoce todo lo que encuentra.
Cuando hablamos de la carrera de la inteligencia artificial, solemos mirar hacia los grandes modelos: OpenAI, Anthropic, Google, DeepSeek o Alibaba Qwen, sistemas pensados para resumir, programar o responder desde una pantalla. Ese terreno sigue siendo el más visible, pero no es el único. China también está empujando una vía mucho más física y cotidiana: productos capaces de llevar capacidades de percepción, navegación y decisión a tareas domésticas.
El caso iRobot resume muy bien el cambio de época. Roomba hizo famosa la idea del robot aspirador, pero la compañía ya no ocupa el lugar central que tuvo durante años: quedó fuera del Top 5 global de aspiradores robóticos inteligentes señalado por IDC y se declaró en quiebra antes de pasar a manos de la firma china Picea Robotics. Esto, sumado a los datos más recientes del mercado, sugieren que antiguo referente occidental perdió terreno mientras una nueva generación de marcas chinas conquistaba el mercado.
Imágenes | Roborock | Electrolux | Xiaomi
En Xataka | El problema no es que haya IA en TikTok. Es que ya es más de la mitad de lo que ves nada más entrar
ues de anuncios individuales.
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