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Carlos Santana: la guitarra hecha trance, virtuosismo y alma latina

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Pocos artistas en la historia de la música han sido capaces de romper barreras culturales, estilísticas y generacionales de la manera en la que lo ha hecho el guitarrista Carlos Santana. Nacido en México y criado entre dos mundos -el folclore latino y la revolución sonora del rock de Estados Unidos-, Santana ha forjado una carrera que se extiende por más de cinco décadas, creando una identidad musical inconfundible.

Desde sus primeros pasos en los bares de Tijuana hasta sus consagraciones en festivales como Woodstock y sus múltiples Grammys, Santana demostró que la música, también, puede ser un lenguaje sagrado.

Carlos Humberto Santana Barragán nació el 20 de julio de 1947 en Autlán de Navarro, un pequeño municipio ubicado en la región Sierra de Amula, en el estado de Jalisco. El amor por la música le llegó muy pronto gracias a su padre, José Santana, quien era violinista en una agrupación local de mariachi. Fue precisamente su padre quien lo introdujo, desde niño, a lo que sería su vida para siempre: la música. Carlos Santana se inició con el violín y luego con la guitarra, instrumento con el que desarrolló una conexión casi mística.

Durante su infancia, la familia se trasladó a Tijuana, y fue en la franja fronteriza, con sus atardeceres calientes y sus culturas entremezcladas, donde Carlos se empapó del rock & roll estadounidense que cruzaba desde California en ventarrones de vida. Ahí comenzó a forjar su estilo en clubes locales, tabernas y cantinas regentadas por los seres de la noche, echando las primeras raíces definitivas de la identidad que lo caracterizaría y que lo llevaría a la fama.

Posteriormente, emigró a San Francisco, en pleno auge del movimiento hippie, el rock psicodélico y la contracultura de los años 60. Este entorno fue el caldo de cultivo ideal para que naciera una propuesta musical única: Santana, pionera en fusionar la música latina con el rock.

La formación de Santana

La historia de la Santana Blues Band -que más tarde sería conocida simplemente como Santana- comenzó en 1966, en San Francisco. Allí, Carlos Santana se unió a músicos locales de diversas influencias, motivados no sólo por su amor al blues y al rock, sino por el deseo de crear algo completamente nuevo: una fusión electrizante entre la fuerza del rock, los ritmos afrocaribeños, la improvisación del jazz y la percusión latina.

La formación original contaba con Gregg Rolie (teclados y voz), David Brown (bajo), Michael Shrieve (batería), José “Chepito” Areas (timbales y percusión) y Michael Carabello (congas y percusión). 

El grupo representaba una revolución musical y cultural: una mezcla étnica y sonora sin precedentes en la escena estadounidense de finales de los años 60. Su propuesta combinaba la efervescencia latinoamericana y afroamericana con lo más innovador del rock de la época. El resultado fue una experiencia sonora envolvente, un trance casi ritual encabezado por la inconfundible guitarra de Carlos Santana.

Santana fue una de las bandas menos conocidas que se presentó en Woodstock, pero logró el éxito total. ESPECIAL

El concierto que lo cambió todo 

Santana no era un nombre conocido cuando fue invitado al Festival de Woodstock en agosto de 1969. De hecho, ni siquiera tenían un álbum publicado al momento de su presentación. El festival, no obstante, era determinante, con muchos de los grandes nombres de la época, y quedaría en los anales de la música como uno de los grandes momentos de la contracultura y la escena hippie.

La invitación se dio gracias a Bill Graham, legendario promotor musical y gran defensor de la banda, quien gestionó su participación como parte del trato para que otros artistas populares de su cartel también tocaran en el festival.

La actuación de Santana en Woodstock pasó a la historia. Tocaron a plena luz del día, y uno de los momentos más recordados fue su interpretación de “Soul Sacrifice”, con un solo de batería de Michael Shrieve y la desgarradora guitarra de Carlos, quien más tarde reveló que había ingerido LSD antes de subir al escenario. “Yo estaba tratando de mantener la guitarra quieta, pero se me derretía en las manos. La veía como una serpiente viva”, confesó años después en una entrevista para Rolling Stone.

Pese al estado alterado de conciencia, Santana, como su canción, sacrificó el alma en el escenario. Su presentación quedó registrada en la película del festival y catapultó al grupo a la fama internacional. Poco después, lanzaron su álbum debut homónimo: “Santana”, en 1969.

Con su guitarra al frente, Carlos Santana lideró una mezcla explosiva de culturas e influencias que cambió la historia del rock. ESPECIAL

Un estilo musical de leyenda 

Carlos Santana es pionero en lo que hoy se categoriza como Latin Rock o Rock Latino, pero su estilo trasciende etiquetas. Se caracteriza por una fusión compleja de géneros que incluye rock psicodélico y progresivo, jazz, música latina (salsa, mambo, bolero), blues, además de influencias espirituales y orientales. Pero lo que distingue a Santana es su tono cálido y sostenido de guitarra, una mezcla de técnica, intuición y emoción. Rara vez usa distorsión extrema; prefiere que su instrumento “cante”, con un vibrato sutil que se convirtió en su firma sonora. Es conocido por solos melódicos que no buscan velocidad, sino sentimiento. “Tocar guitarra para mí no es un acto técnico”, dijo el músico. “Es como rezar. Cada nota es una oración”.

Sin duda, Santana se volvió famoso por su innovadora mezcla de estilos, su impacto en vivo y su capacidad de reinventarse a lo largo del tiempo. Su participación en Woodstock, la publicación de discos como “Abraxas” (1970) y su histórica reaparición con “Supernatural” (1999), lo colocaron en tres generaciones distintas como figura central del rock. 

Además, su música tuvo siempre un componente inclusivo e híbrido. Mientras el rock era mayoritariamente blanco y anglosajón, Santana llevó la voz de los latinos a los escenarios más grandes del mundo, con letras en español, congas, timbales, y mensajes espirituales.

El hijo ilustre de Autlán  de Navarro

Carlos Santana no es sólo una leyenda del rock latino a nivel mundial; en su pueblo natal, Autlán de Navarro, es un símbolo profundamente arraigado en la identidad local, y considerado por sus paisanos como el hijo más ilustre de Autlán. En el centro de la comunidad se encuentra la Plaza Carlos Santana, un lugar emblemático que alberga una escultura de bronce que lo muestra en su pose más característica: con la guitarra en manos y los ojos cerrados, entregado a la música. El guitarrista jamás olvidó el vínculo con su tierra, pues él mismo fundó un Centro Comunitario de Salud llamado “Tiopa Tlanextli”. 

Otro de los aspectos más distintivos de la carrera de Carlos Santana ha sido su capacidad para tender puentes musicales entre géneros, culturas e idiomas. Ha compartido escenario y afinidades sonoras con figuras como Maná, Alex Lora, el eterno líder de El Tri, y ha mantenido diálogos musicales -ya sea en colaboraciones o en proyectos compartidos- con figuras como Lila Downs y Rubén Blades, celebrando la riqueza de la música de raíz latinoamericana.

Incluso, participó con su inconfundible guitarra en la canción “Illegal” de Shakira.

Carlos Santana comparte escenario con Michelle Branch. ESPECIAL

Canciones imperdibles 

  • “Black Magic Woman” – Una versión del tema de Peter Green (Fleetwood Mac) con un giro latino inconfundible.
  • “Oye cómo va” – Adaptación de Tito Puente que se convirtió en uno de los temas más reconocidos del Latin Rock.
  • “Samba pa ti” – Instrumental nostálgico y emotivo, uno de sus solos más melódicos.
  • “Europa” – Una composición instrumental que es ejemplo de la sensibilidad y lirismo de su estilo.
  • “Soul Sacrifice” – Inmortalizada en Woodstock, combina fuerza rítmica con improvisación.
  • “Smooth” – Junto a Rob Thomas, alcanzó el puesto número 1 del Billboard Hot 100 durante 12 semanas.
  • “Maria Maria” – Colaboración con The Product G&B, mezclando hip hop, soul y ritmos latinos.
  • “No One to Depend On” – Un clásico de la era dorada del Latin rock.
  • “The Game of Love” – Canción pop con Michelle Branch, premiada con el Grammy.
  • “Put Your Lights On” – Tema con Everlast que habla de redención espiritual.

El camino al éxito 

  • Fundación de la Santana Blues Band (1966). Carlos forma una banda multicultural con músicos latinos, afroamericanos y anglosajones. Su objetivo: fusionar rock, blues y ritmos latinos para crear algo completamente nuevo.
  • Lanzamiento del álbum “Abraxas” (1970). Incluye “Black Magic Woman” y “Oye cómo va”. El disco llega al número 1 del Billboard y define el sonido de la banda en la década.
  • Búsqueda espiritual con Sri Chinmoy (1973-1981). Carlos adopta una filosofía mística, cambia su nombre a “Devadip” y lanza discos más introspectivos y experimentales.
  • Exploración del jazz fusión (mediados de los 70). Colabora con artistas como John McLaughlin y Herbie Hancock, expandiendo sus horizontes hacia el jazz espiritual.
  • Etapa de declive comercial (años 80). Aunque sigue grabando y girando, pierde presencia en las listas. Sin embargo, mantiene una base fiel de seguidores.
  • Éxito global con “Supernatural” (1999). Gana nueve premios Grammy en una sola noche gracias a hits como “Smooth” y “Maria Maria”. Un renacer histórico para su carrera.
  • Ingreso al Salón de la Fama del Rock & Roll (1998). Reconocimiento oficial a su legado, junto a los miembros originales de la banda Santana.
  • Creación de la Fundación Milagro (1998). Funda una organización para ayudar a niños en situaciones vulnerables en América Latina y Estados Unidos.
  • Reconocimientos por su carrera humanitaria (2015). Recibe el Billboard Spirit of Hope y es homenajeado por su aporte musical y social a lo largo de su vida.
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Miércoles 2×1 en Superboletos: Lista de conciertos en Guadalajara en los que aplica la promoción HOY 8 de julio

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Los amantes de los conciertos agradecerán la llegada del segundo miércoles 2×1 en Superboletos del mes, el día de hoy 8 de julio. Como cada semana, esta boletera te ofrece dos boletos al precio de uno para hasta 18 conciertos y eventos, entre los que se encuentran fechas en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla, Tijuana y San Luis Potosí. 

En este listado verás TODOS los conciertos que se encuentran al 2×1 a través de Superboletos. Para poder procesar tu compra dentro del miércoles 2×1 en Superboletos va a ser necesario que cuentes con un perfil en el portal, un correo electrónico disponible y una tarjeta bancaria de cualquier tipo para poder realizar el pago de los boletos. ¡Alista todo y anímate a comprar tus boletos!

Se recomienda proceder de la siguiente manera:

  • Identifica el evento y zonas marcadas con la etiqueta 2×1
  • Selecciona tus lugares en cantidades pares
  • La promoción se aplicará antes de pagar
  • Paga con Amex y disfruta de hasta 6 meses sin intereses

Lee: Martes y Miércoles del Campo en Soriana: Estas son las ofertas de hoy y mañana

Lista COMPLETA de conciertos al 2×1 en Superboletos

Fecha  Artista  Recinto
15 de agosto Los Alegres del Barranco Arena Guadalajara
28 de octubre Pimpinela Arena Guadalajara
22 de noviembre El mundo de Fede Vigevani Arena Guadalajara
16 de diciembre Deep Purple Arena Guadalajara

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¿Cómo aprovechar la promoción?

Todos los conciertos enlistados se pueden comprar en modalidad 2×1. Sin embargo, para poder apartar tus boletos en el Supermiércoles de Superboletos deberás generar una cuenta en la plataforma para lograr realizar la compra del evento que deseas. Así mismo, revisa promociones adicionales de acuerdo a la zona que elijas en el recinto que alojará a tu artista preferido.

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Música: Ringo Starr: El ritmo detrás de la leyenda

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Durante décadas, la historia de The Beatles pareció escribirse alrededor de dos nombres: John Lennon y Paul McCartney. Después llegaron las reivindicaciones de George Harrison como compositor. En ese reparto de protagonismos, Ringo Starr quedó durante mucho tiempo relegado al papel del baterista simpático o del músico que simplemente mantenía el ritmo. Sin embargo, la historia de la música terminó corrigiendo esa lectura. Hoy, los bateristas más influyentes del mundo coinciden en una idea: sin Ringo Starr, el sonido de The Beatles difícilmente habría sido el mismo.

Su manera de tocar cambió la batería dentro del rock. No buscaba impresionar con velocidad ni llenar cada compás de golpes. Prefería construir canciones. Sus patrones rítmicos eran discretos, pero profundamente musicales; sencillos en apariencia, aunque difíciles de imitar. Décadas después, músicos reconocidos siguen citándolo como una influencia decisiva.

Hoy, 7 de julio, Richard Starkey -el hombre que el mundo conoce como Ringo Starr- celebra 86 años.

Mucho antes de los estadios repletos y la beatlemanía, Richard Starkey fue un niño enfermizo que pasó buena parte de su infancia en hospitales. Nació el 7 de julio de 1940 en Dingle, un barrio obrero de Liverpool, y creció bajo el cuidado de su madre, Elsie, tras la separación de sus padres. A los seis años sufrió una grave peritonitis y permaneció casi un año hospitalizado; a los trece contrajo tuberculosis y pasó cerca de dos años en un sanatorio.

Fue durante esa larga convalecencia cuando tomó por primera vez unas baquetas en un taller de rehabilitación. No era una vocación, sino una forma de ocupar el tiempo, pero aquel descubrimiento marcaría su vida. Al salir del hospital había perdido demasiados años de escuela, comenzó a trabajar en distintos oficios y aprendió batería de forma autodidacta. Sin saberlo, el futuro Ringo Starr acababa de encontrar su camino.

A finales de los años cincuenta, Liverpool vivía el auge del rock and roll gracias a los discos que llegaban de Estados Unidos. Richard comenzó tocando con el Eddie Clayton Skiffle Group y poco después se unió a Rory Storm and the Hurricanes, una de las bandas más populares de la ciudad antes de la irrupción de The Beatles.

Fue durante esa etapa cuando nació el nombre que terminaría haciéndose famoso en todo el planeta. Richard acostumbraba utilizar numerosos anillos en las manos, un detalle que llamaba la atención sobre el escenario. Sus compañeros comenzaron a llamarlo “Rings”. Con el tiempo el apodo derivó en “Ringo”. El apellido artístico apareció poco después. “Starr” hacía referencia tanto a la palabra inglesa star como al gusto del baterista por realizar pequeños solos que anunciaba como “Starr Time”.

Mientras Rory Storm and the Hurricanes recorría clubes británicos y realizaba temporadas en Hamburgo, Alemania, Ringo comenzó a cruzarse con otra banda de Liverpool que también buscaba abrirse camino: The Beatles. Los encuentros fueron frecuentes en los escenarios alemanes. Allí conoció a John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Pete Best. La admiración fue mutua desde el principio. Lennon y McCartney quedaron impresionados por la precisión con la que Ringo sostenía el pulso de las canciones; él, por su parte, observaba cómo aquel cuarteto empezaba a desarrollar una personalidad distinta a la del resto de grupos de la ciudad.

Con el paso del tiempo surgieron colaboraciones esporádicas. En varias ocasiones Ringo sustituyó temporalmente a Pete Best durante algunas presentaciones cuando éste no podía asistir. Para 1962, el productor George Martin había comenzado a trabajar con The Beatles. Aunque reconocía el potencial del grupo, mantenía reservas sobre el desempeño de Pete Best en el estudio de grabación. John, Paul y George ya compartían esa inquietud. Buscaban un baterista con mayor solidez técnica y una capacidad especial para escuchar al resto de la banda.

La elección resultó casi natural. El 18 de agosto de 1962, Ringo Starr aceptó oficialmente la invitación para integrarse a The Beatles. Pete Best fue despedido pocos días antes. La decisión provocó una fuerte reacción entre algunos seguidores de Liverpool. Best gozaba de enorme popularidad y varios conciertos fueron escenario de protestas donde podían leerse pancartas con la frase “Pete forever, Ringo never”.

Aquella resistencia desapareció en cuestión de meses. Con Ringo detrás de la batería, The Beatles encontró la estabilidad que necesitaba. Apenas unas semanas después grabaron “Love Me Do”, el sencillo que marcaría el comienzo de una transformación irreversible dentro de la música popular. Desde el principio, su estilo llamó la atención por una característica poco común: era zurdo, pero tocaba una batería montada para diestros. Esa condición modificó de forma natural la colocación de los acentos y produjo patrones rítmicos diferentes a los habituales.

Mientras muchos bateristas buscaban destacar mediante la velocidad, Ringo prefería construir arreglos que dialogaran con las melodías de Lennon y McCartney. Cada golpe parecía responder a la canción antes que al lucimiento individual. Por eso su influencia terminó siendo mucho mayor de lo que durante años se le reconoció. Basta escuchar la introducción de “Come Together”, los cambios de “A Day in the Life”, la intensidad creciente de “Rain” o la energía de “Ticket to Ride” para comprender que su batería nunca funcionó como simple acompañamiento. Era otra voz dentro de la composición.

Años después, Paul McCartney resumiría esa cualidad con una frase que terminó convirtiéndose en consenso entre músicos e historiadores: Ringo siempre tocaba exactamente lo que la canción necesitaba.

Un hombre de pocas complicaciones

Quienes han trabajado con Ringo suelen describirlo como el más relajado de los cuatro Beatles. Le apasiona la fotografía, el dibujo y la pintura. Desde hace años produce obras gráficas que posteriormente destina a causas benéficas. 

También practica meditación, promueve campañas por la paz y mantiene una filosofía resumida en la frase que se convirtió en su sello personal: “Peace and Love”. Cada 7 de julio invita a personas de distintas partes del mundo a pronunciar esas palabras al mediodía como una celebración colectiva de la concordia.

Otro aspecto menos conocido es que aprendió a tocar aprovechando una limitación física. Al ser zurdo y utilizar una batería diseñada para diestros, desarrolló acentos y soluciones rítmicas que terminaron distinguiendo su estilo.

Ringo Starr, acompañado por sus amigos Joe Walsh, Van Dyke Parks, David Lynch, Jenny Lewis, Matt Sorum, Peter Asher, Don Was y Edgar Winter, durante la celebración de su cumpleaños “Peace and Love”, el 7 de julio de 2017, en Los Ángeles, California. AFP

Un músico rodeado de amigos

Existe otro aspecto que explica la permanencia de Ringo Starr: su capacidad para reunir músicos. En 1989 creó la All Starr Band, un proyecto que continúa hasta la actualidad y cuya propuesta consiste en integrar artistas reconocidos de distintas generaciones para interpretar tanto canciones de Ringo como los grandes éxitos de cada integrante. 

Por la agrupación han pasado figuras como Warren Ham, Joe Walsh, Dr. John, Billy Preston, Peter Frampton, Steve Lukather, Todd Rundgren, Gregg Rolie, Sheila E., Colin Hay, Edgar Winter y Hamish Stuart, entre muchos otros. Más que una banda convencional, la All Starr Band terminó convirtiéndose en una celebración permanente de la historia del rock.

Cambió el ritmo del rock

A lo largo de los años, estudios especializados, bateristas profesionales y críticos han reconocido la sofisticación escondida detrás de la aparente sencillez en la técnica de Starr. De hecho, su mayor virtud consistía en escuchar antes de tocar. Cada redoble, cada pausa y cada cambio de ritmo estaban pensados para fortalecer la canción y no para exhibir la técnica del intérprete.

Ese enfoque terminó influyendo en generaciones enteras de músicos. Dave Grohl, Phil Collins, Stewart Copeland, Max Weinberg, Questlove y cientos de bateristas más han reconocido públicamente la importancia de Ringo Starr en su formación. Quizá esa sea su mayor herencia. Demostró que la batería no necesita ocupar el primer plano para transformar una canción. Basta encontrar el ritmo adecuado para que todo lo demás ocurra.

Ocho décadas después de su nacimiento, Richard Starkey sigue ocupando un lugar único dentro de la historia del rock. Fue el hombre que sostuvo el pulso de la banda más influyente del siglo XX y, al mismo tiempo, un músico capaz de construir una trayectoria propia sin renunciar nunca a la sencillez que definió su carácter. Mientras nuevas generaciones descubren el catálogo de The Beatles, la batería de Ringo continúa marcando el compás de una revolución musical cuyo eco permanece intacto.

La voz inesperada de The Beatles

Aunque John Lennon y Paul McCartney concentraban la mayor parte de las composiciones del grupo, Ringo Starr también terminó ocupando un lugar especial frente al micrófono. Su voz cálida, cercana y desprovista de cualquier pretensión técnica ofrecía un contraste con las armonías del resto de la banda, razón por la que, casi desde el principio, los otros Beatles reservaron para él al menos una canción en cada álbum.

Su primera interpretación llegó con “Boys”, incluida en el disco “Please Please Me” (1963), una versión del tema grabado originalmente por The Shirelles. Poco después llegaron “I Wanna Be Your Man”, escrita por Lennon y McCartney; “Matchbox”, “Honey Don’t”, “Act Naturally”, “What Goes On” y “Good Night”, esta última elegida por John Lennon para cerrar el “Álbum Blanco” con una delicada despedida interpretada por la voz más serena del grupo.

Sin embargo, fueron dos canciones las que terminaron identificándolo para siempre. La primera fue “Yellow Submarine”. Publicada en 1966 dentro del álbum “Revolver”, la pieza fue concebida por Lennon y McCartney pensando desde el inicio en la personalidad de Ringo. Su manera relajada de cantar, casi como si estuviera contando una historia, convirtió la canción en un himno generacional que más tarde inspiraría la película animada del mismo nombre.

La segunda llegó un año después. “With a Little Help from My Friends”, incluida en “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, colocó a Ringo en el centro del escenario. La letra describe a un cantante que recibe apoyo de sus amigos para enfrentar la vida, una idea que parecía escrita para él dentro de la dinámica del grupo. La interpretación terminó convirtiéndose en uno de los momentos más queridos del catálogo beatle y ha sido versionada por decenas de artistas, entre ellos Joe Cocker, cuya lectura en Woodstock alcanzó categoría legendaria.

También interpretó “Don’t Pass Me By”, la primera composición completamente escrita por él que apareció en un álbum de “The Beatles”. Más tarde llegarían “Octopus’s Garden”, incluida en “Abbey Road”, y diversas contribuciones menores como compositor. Aunque nunca produjo canciones con la frecuencia de Lennon, McCartney o Harrison, su sensibilidad melódica quedó reflejada en piezas sencillas que conservan un encanto particular.

Después de The Beatles

La separación de la banda en 1970 obligó a cada uno de sus integrantes a construir un camino propio. Para Ringo, el desafío consistía en demostrar que podía sostener una carrera más allá del papel de baterista. Su primer trabajo importante fue “Sentimental Journey” (1970), un homenaje a las canciones que escuchaba durante su infancia. Poco después publicó “Beaucoups of Blues”, donde exploró el country estadounidense. Ambos discos mostraban ya una característica que acompañaría toda su trayectoria: la ausencia de interés por seguir las modas del momento. Prefería grabar la música que realmente disfrutaba.

El gran éxito comercial llegó con “Ringo” (1973), considerado por muchos el mejor álbum de su carrera como solista. El disco reunió una circunstancia irrepetible: contó con la participación de John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, aunque nunca coincidieron todos en el estudio al mismo tiempo. Canciones como “Photograph”, escrita junto con Harrison, y “You’re Sixteen” alcanzaron el primer lugar de las listas estadounidenses. A partir de entonces llegaron discos como “Goodnight Vienna”, “Ringo’s Rotogravure”, “Stop and Smell the Roses”, “Time Takes Time”, “Vertical Man”, “Liverpool 8”, “Y Not”, “Postcards from Paradise”, “What’s My Name”, “Zoom In”, “EP3” y “Rewind Forward”, publicado en 2023.

Una carrera irrepetible

Ringo Starr ingresó por primera vez al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1988 como integrante de The Beatles. Veintisiete años después, en 2015, volvió a recibir el mismo reconocimiento, esta vez por su trayectoria como solista, una distinción reservada para muy pocos músicos. 

En 2018 recibió uno de los mayores honores del Reino Unido cuando el príncipe Guillermo lo nombró Caballero del Imperio Británico. Desde entonces puede utilizar oficialmente el título de Sir Richard Starkey. A ello se suman nueve premios Grammy, un Grammy a la Trayectoria, diversos doctorados honoríficos y reconocimientos por su labor humanitaria.

CT

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Filarmónica de Jalisco dedicará concierto a Manuel de Falla a 150 años de su natalicio

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En el quinto programa de la Orquesta Filarmónica de Jalisco de su temporada en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, dedicarán su concierto al compositor español Manuel de Falla, por el 150 aniversario de su natalicio.

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Manuel de Falla llevó a la orquesta la tradición popular española, por lo que este concierto incluirá algunas de sus obras, titulado “El Amor Brujo”, el domingo 12 de julio a las 13:00 horas, en la Sala Plácido Domingo del Conjunto.

José Luis Castillo dirigirá este concierto donde estará como invitada la mezzosoprano Guadalupe Paz.

Manuel de Falla es considerado el creador de un lenguaje que llevó al escenario el cante con la danza andaluza, la lírica popular y la fuerza dramática del rito.

Por ello el concierto tiene en el repertorio “El sombrero de tres picos”, el ballet estrenado en 1919, basado en la obra de Pedro Antonio de Alarcón. La pieza narra, con tono ligero y espíritu de comedia, el intento de una figura de autoridad por seducir a una molinera casada, en una trama de enredos, burlas y danzas que evocan el ambiente andaluz de finales del siglo XVIII.

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Serán dos suites las que presentará la orquesta de esta obra, considerada uno de los paisajes más representativos del ballet, con ritmos y formas populares como el fandango, las seguidillas, la farruca y la jota.

La mezzosoprano Guadalupe Paz interpretará las “Siete canciones populares españolas”, ciclo compuesto en 1914 en el que Falla trabajó la canción tradicional. Las piezas son “El paño moruno”, “Seguidilla murciana”, “Asturiana”, “Jota”, “Nana”, “Canción” y “Polo”,

Y el cierre será con la icónica obra del compositor “El Amor brujo”, en su versión de 1925, que derrocha la pasión amorosa, con una presencia vocal distinta a la primera versión de la obra de 1915, con una presencia distinta gracias a la voz, y que refuerza su carácter sombrío y desgarrador.

Los boletos, disponibles en conjuntosantander.com, tienen un costo de 200 a 600 pesos. 

JM

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