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La velocidad más alta alcanzada por humanos fue de 39.937,7 km/h hace ya 56 años. Está a punto de ser superada

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Hace más de 15 años que Usain Bolt se convirtió en el hombre más rápido del mundo, completando una carrera de 100 metros lisos en 9,58 segundos. El velocista alcanzó una velocidad máxima de 44 km/h valiéndose de su propio cuerpo. Si hablamos de humanos en un medio de transporte, el récord es bastante más antiguo. Y no nos referimos a los pilotos del Bugatti Veyron o el Lockheed SR-71, sino a los astronautas de la misión Apolo 10.

Un récord grabado en piedra. El 26 de mayo de 1969, cuando regresaban a la Tierra desde la órbita lunar, los astronautas Thomas Stafford, John Young y Eugene Cernan batieron un récord que aún sigue vigente.

La nave en la que viajaban, el módulo de mando Charlie Brown, reentró en la atmósfera terrestre a una velocidad de 39.937,7 kilómetros por hora, el equivalente a recorrer la distancia entre Madrid y Barcelona en menos de un minuto. Durante 56 años, nadie ha vuelto a viajar tan rápido.

El ensayo del primer alunizaje. Para entender la proeza de Apolo 10, hay que recordar su contexto. El vuelo fue un ensayo general de la histórica misión Apolo 11. Se acercaron a solo 15 kilómetros de la superficie lunar, probaron todos los sistemas del módulo de descenso y, lo más importante, emprendieron de forma segura el viaje de vuelta.

La razón de su increíble velocidad no fue una potencia de motor superior, sino una cuestión de trayectoria. El camino de regreso a la Tierra se diseñó para ser especialmente corto, de unas 42 horas en lugar de las 56 habituales.

Esta caída más directa hacia nuestro planeta, acelerada por la gravedad terrestre, catapultó a la cápsula y a sus tripulantes a una velocidad nunca antes vista durante la fase de reentrada, que Eugene Cernan describió como estar en “una bola de llamas blancas y violetas”.

Nunca se ha superado. Desde entonces, ninguna misión tripulada ha tenido la necesidad ni la capacidad de alcanzar una velocidad tan alta. La era del transbordador espacial y las misiones a la Estación Espacial Internacional se desarrollaron en la órbita baja terrestre, con velocidades de reentrada mucho más modestas, de en torno a los 28.000 km/h.

El récord de Apolo 10 ha permanecido intacto, sencillamente, porque no hemos vuelto a la Luna. Pero este récord, una reliquia de la edad de oro de la exploración espacial, está a punto de caer.

Los herederos del récord. El programa Artemis, que toma su nombre de la hermana gemela de Apolo en la mitología griega, es la respuesta de la NASA a esa larga ausencia. Su primera misión tripulada, Artemis II, está prevista para principios de 2026, y la nave Orión en la que viajarán alrededor de la Luna, marcará un nuevo récord de velocidad.

Si todo sale bien, se espera que los astronautas Jeremy Hansen (de la Agencia Espacial Canadiense), Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Hammock Koch (de la NASA) comiencen su reentrada atmosférica a 40.234 kilómetros por hora, una cifra que superaría por un pequeño margen la marca de Apolo 10.

Todos los ojos puestos en el escudo. Para lograr una reentrada a esta velocidad récord y resistir al plasma y las temperaturas de 2,760 ºC que se generan por la fricción con los gases de la atmósfera, la NASA ha diseñado la nave Orión con un escudo térmico especialmente grueso y resistente.

Sin embargo, en la misión sin tripulación Artemis I, el escudo térmico se agrietó durante la reentrada y acabaron desprendiéndose varios trozos. Para evitar que vuela a suceder en Artemis II, la Orión modificará el perfil de reentrada evitando una fase de rebote en la que se pueden formar gases dentro del material del escudo térmico. Pero la velocidad se mantendrá, marcando un nuevo récord.

Imagen | Liam Yanulis (NASA)

En Xataka | Del Thrust SSC a los 393.044 km/h de la sonda Parker: los vehículos más rápidos hechos por el hombre y sus récord de velocidad

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un nuevo estudio desvela su papel crucial en la consolidación de la memoria

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La siesta es una cita que muchas personas tienen durante el horario de tarde y que cuesta mucho dejar de lado. Durante décadas, esta práctica ha oscilado entre ser un rasgo cultural puramente mediterráneo y un “hack” de productividad repetido hasta la saciedad. Sin embargo, tomarse un pequeño descanso durante el día no es un lujo para algunos, sino que es un mecanismo de mantenimiento cerebral de primer nivel. 

Lo han estudiado. Para comprobar exactamente por qué es tan beneficiosa la siesta, un estudio optó por investigar los efectos que tiene en el cerebro. Su objetivo no era otro que comprobar si un periodo corto de sueño podía desencadenar los mismos procesos de ‘limpieza cerebral’ que ocurren durante el sueño. Y la respuesta es un rotundo sí. 

La “saturación” neuronal. Para entender el impacto del estudio, primero hay que comprender la hipótesis de la homeostasis sináptica. Esta nos dice que desde que despertamos, nuestro cerebro procesa información sin parar y cada estímulo y cada dato nuevo fortalecen las conexiones entre nuestras neuronas. Un ejemplo clásico puede estar en un estudiante que está intentando aprender un temario de oposición. 

El problema es que este aumento continuo de la fuerza sináptica consume muchísima energía y ocupa espacio físico y metabólico. Lo verdaderamente importante aquí es que llega un punto en el día en que el cerebro está “saturado” puesto que la excitabilidad cortical es tan alta que la capacidad de consolidar nueva información cae en picado. Es aquí cuando literalmente el sistema nos pide un “reseteo” para poder seguir procesando la información a la que lo estamos exponiendo. 

Cómo lo han visto. En el experimento participaron 20 adultos jóvenes y, en lugar de basarse en encuestas subjetivas sobre “cómo de descansados se sentían”, el equipo recurrió a mediciones físicas directas. Utilizaron Estimulación Magnética Transcraneal para medir la excitabilidad corticoespinal y electroencefalogramas para monitorizar la actividad cerebral. 

Una vez se tuvo el método, se optó por evaluar a los pacientes primero entre las 13:15 y las 14:15, tras pasar un buen rato despiertos, y después tras dormir una siesta de 45 minutos. 

Lo resultados. Vieron claramente con estos análisis que el cerebro hizo una limpieza de sus neuronas y las conexiones irrelevantes se debilitaron, bajando el “ruido de fondo” y devolviendo el sistema a un estado óptimo para volver a crear nuevas conexiones. 

Pero además, al liberar esta carga, las neuronas recuperaron una altísima capacidad para inducir Potenciación a Largo Plazo. Es decir, el cerebro volvió a estar en condiciones óptimas para crear una memoria duradera. 

La regla de los 20 minutos. Un mantra que se puede escuchar es que la siesta óptima debe tener una duración de veinte minutos para poder recuperar el estado de alerta rápidamente. Sin embargo, este estudio indica que, para lograr una verdadera recalibración arquitectónica de la plasticidad en la corteza cerebral, adentrarse en un ciclo de unos 45 minutos permite que los mecanismos de consolidación de memoria actúen a fondo.

De esta manera, tomarse un descanso durante el día no es para nada algo de ‘vagos’ sino que es un sistema de recalibración cerebral que nos permitirá aumentar nuestra productividad a la hora de trabajar o de estudiar. 

En Xataka | En España hemos glorificado la larga siesta. En los estudios científicos tienen otra opinión al respecto

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En 2021, Cataluña consiguió librarse de los peajes de la AP-7. Cinco años después tiene una idea: recuperarlos

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El seis de octubre de 1998, 16 ayuntamientos, cuatro consejos comarcales, las dos asociaciones municipalistas de Catalunya, tres cámaras de comercio y otras entidades de diferentes ámbitos formaron un frente común para reducir y racionalizar los peajes, con el objetivo final de equiparar la situación de Catalunya –con muchas vías de pago– con la del resto de España (…). En un manifiesto de 10 puntos llamado Declaración de Gelida, los firmantes constituían un frente antipeajes y se oponían al último acuerdo aprobado entonces por el Ministerio de Fomento español, la Generalitat y la concesionaria Acesa, que veía alargadas las concesiones de explotación hasta el 2021. A cambio, la concesionaria bajaba el importe de los peaje. 

Así encabezaba El Periódico su artículo AP-7: historia de un negocio y una reivindicación en 2019. En él se repasaban los, por entonces, 20 años que diversos ayuntamientos y asociaciones venían reclamando que la AP-7 levantara sus barreras. Y es que los conductores venían pagando por el uso de esa autopista desde su apertura por tramos entre los años 70 y la primera mitad de la década de los 80. 

La situación se volvió todavía más tensa cuando, como leemos arriba, la concesión se amplió hasta 2021. Fue entonces cuando se multiplicaron las imágenes de conductores que se negaban a pagar en el paso por la AP-7

En 2021 la cosa cambió. La concesión terminó, no se prorrogó y las barreras se levantaron. Desde aquel momento, los coches ya no se detenían en las cabinas de peaje. Pero eso tuvo sus consecuencias. Unas consecuencias que, de nuevo, traen la sombra del peaje. 

Demasiado tráfico

Y es que la gratuidad de la carretera trajo consigo un aumento inmediato en el volumen de coches que transitaban por ella. Sólo en su primer año libre de peajes, el volumen de coches creció en un 40% y el de camiones en un 80%, señalaban en El País

Con Barcelona como uno de los pasos clave en la entrada y salida de vehículos y el paso por la frontera francesa, la carretera ha sido tomada por los camiones. El tráfico es ahora más lento y peligroso. De hecho, ese primer año la carretera concentró el 20% de los accidentes registrados en toda la comunidad autónoma. 

Desde entonces, los organismos buscan soluciones. El último en dejar su propuesta ha sido Manel Nadal, secretario de Movilidad e Infraestructuras, en Cadena Ser donde ha asegurado que si las entidades públicas se ponen de acuerdo, podrían tener de nuevo peajes en esta carretera “en dos o tres años”. 

En su declaración, incluso, Nadal señala que no sólo la AP-7 volvería a poner barreras al paso de los conductores. La propuesta es aplicarlo al resto de vías de alta capacidad para diversificar el tráfico y que no se produzca un efecto embudo como ha sucedido con la gratuidad de esta carretera, convertida ahora en la vía favorita de las empresas de transportes que tienen un paso gratuito hasta Francia. 

En el medio rescatan las palabras de Salvador Illa, presidente de Cataluña, quien ya ha señalado que “quizá nos equivocamos cuando todos pedíamos que desaparecieran”. Descartan, según Nadal, una posible Euroviñeta al estilo suizo (el conductor paga una tarifa plana al año por conducir por las carreteras de peaje) porque aseguran que Europa no lo aceptaría a partir de 2032. 

Y es que Europa lleva mucho tiempo presionando a España para que convierta sus carreteras gratuitas en vías de peaje. De momento, los Gobiernos han hecho oídos sordos porque el coste de implementar la medida es altísimo pero llevamos ya más de una década con esta posibilidad flotando sobre nuestras carreteras. 

Mientras tanto, las autoridades encargadas de controlar el tráfico parecen estar haciendo lo que buenamente pueden. En algunos tramos los límites de velocidad se han reducido drásticamente y en el Servei Català de Trànsit (SCT) llevan tiempo trabajando para implementar límites de velocidad dinámicos que reducen o aumentan la velocidad en función del volumen de coches y camiones que pasan en cada momento. 

Foto | Pere López Brosa y Wikimedia

En Xataka | El País Vasco sumará el segundo peaje sin ventanillas de España: te registras o pagarás la multa en la AP-68

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“LOL, tengo acceso”, el mensaje del ingeniero que destapó el escándalo

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Este fin de semana ha explotado un culebrón que amenaza seriamente el primer hardware Made in OpenAI, deja en mal lugar a un ingeniero con una dilatada y exitosa carrera como Tan Tang (24 años en Apple y VP de diseño de producto del iPhone oApple Watch) y pone en entredicho la seguridad de Cupertino: Apple ha llevado a los tribunales a OpenAI por un presunto robo de secretos comerciales de hardware e incumplimiento de contrato.

Qué está pasando. Apple lo resume con dureza en la demanda, de 40 páginas: “una cosa está clara: en todos los niveles, desde los miembros de su personal técnico hasta su director de hardware, y en coordinación con socios comerciales, OpenAI ha estado robando secretos comerciales e información confidencial de Apple”. Además, Apple alega que antiguos empleados suyos, más concretamente Chang Liu y Tang Tan, siguieron accediendo a información confidencial de Apple tras pasarse a OpenAI. 

Dos antiguos empleados de Apple, en la diana. Llamativo es el caso de Liu, ingeniero senior de sistemas eléctricos que, tras ocho años en Apple, se fue a OpenAI en enero de 2026. Al parecer, Chang Liu conservó su portátil corporativo y descubrió un fallo que le permitía entrar en servidores internos de Apple y descargar una recopilación de archivos técnicos de más de mil páginas sobre sobre tecnologías, funciones y productos no anunciados, incluyendo especificaciones técnicas y presentaciones de ingeniería. “LOL, he descubierto que tengo acceso a la red de almacenamiento, qué divertido”, escribía en un email a una excompañera de Apple. 

Por su parte, Tang Tan, actual director de hardware de OpenAI, está acusado de usar nombres en clave confidenciales de Apple durante el proceso de contratación de OpenAI, pedir a los candidatos que llevaran componentes de hardware de Apple a sus entrevistas y aconsejar a quienes abandonaban el barco de Apple sobre cómo evadir los procedimientos de seguridad de la compañía.

Por qué es importante. Para OpenAI este es un golpe que va directo a su línea de flotación, en tanto en cuanto se prepara para salir a bolsa y lanzar su primer dispositivo con IA. La empresa de Sam Altman tendrá que hacer y demostrar mucho más que las escuetas declaraciones de su portavoz, Drew Pusateri: “No nos interesan los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo”, como recoge CNBC.

Para Apple, esta demanda es un intento para detener la incesante fuga de talentos que Cupertino lleva sufriendo un año largo y que tiene un destino bastante común: OpenAI. Apple cifra la desbandada de trabajadores en 400 personas, que habrían abandonado el barco de Cupertino con destino la empresa liderada por Altman. OpenAI ha pasado de ser la empresa que está detrás de los modelos de inteligencia artificial más mainstream a convertirse en potencial competencia directa en hardware con su futurible primer gadget IA.

Contexto. El veterano Tang Tan llevaba casi media vida en Apple y no es una exageración: pasó 24 años allí, donde llegó a ser vicepresidente de diseño de producto de iPhone y Apple Watch, con un papel esencial en su supervisión. Después, se fue y junto a otro mítico de Apple como Jony Ive, fundó io Products en 2024. En 2025, OpenAI compró io Products por 6.500 millones de dólares en 2025. 

No es la primera vez que OpenAI se las ve en los tribunales, que de hecho atesora unas cuantas en materia de propiedad intelectual. La más sonada es la que tiene pendiente con The New York Times desde 2023, cuando el medio estadounidense demandó a OpenAI y Microsoft por usar sus artículos sin permiso para entrenar modelos de IA.

En detalle. En la demanda interpuesta queda recogido que Apple envió una carta en febrero a OpenAI para expresar sus preocupaciones, pero no obtuvo respuesta. En cuanto a sus peticiones legales, Apple pide al tribunal que prohíba a OpenAI retener, explotar o distribuir sus secretos comerciales y que obligue a la devolución de toda la propiedad intelectual presuntamente sustraída. Tan llamativos como los nombres y acciones de los dos antiguos empleados de Apple son las ausencias: pese a su papel protagonista en la trama, a Jony Ive no se le acusa de nada.

Qué va a pasar ahora. Ahora el juicio entra en una fase donde Apple y OpenAI tendrán que compartir pruebas, correos y documentos internos entre ellas, antes de que un juez decida el caso. Mientras tanto, Apple pide medidas cautelares para impedir que OpenAI siga usando la información, además de indemnizaciones y la devolución de todo el material presuntamente sustraído. 

Esta petición de Apple es crítica porque podría paralizar y hasta detener el lanzamiento de su dispositivo IA para rediseñar componentes o modificar especificaciones técnicas o procesos de fabricación si se demuestra que están basados en la propiedad intelectual de Apple.

En Xataka | Apple y OpenAI repiten la apuesta que hundió a Humane y Rabbit: wearables sin pantalla en un mundo adicto a TikTok

En Xataka | OpenAI trabaja en su propio dispositivo de IA: aunque las filtraciones no se aclaran, esto es todo lo que sabemos hasta la fecha

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