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Francia ha vuelto a incluir en su menú la receta más elaborada y macabra de su historia: pato prensado

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En el mundo culinario hay una serie de platos a los que pocas personas tienen acceso. Nos referimos a los “prohibidos”, donde habría que hacer tres distinciones. Prohibidos porque representan un problema para la salud, prohibidos porque representan una aberración para la cultura en cuestión que la ha vetado, o prohibidos porque son simplemente un lujo. En el segundo caso destaca el “manjar” francés hortelano de Armagnac, en esencia, devorar un pajarillo a escondidas. Francia acaba de volver a poner en circulación una de estas recetas a “sus menús” más exclusivos.

Un platillo, su historia y ceremonia. En el caso del Hortelano, la receta se puede llegar a castigar con hasta 150.000 euros y dos años de prisión (aunque hay restaurantes que lo siguen sirviendo). Sin embargo, la historia del le canard à la presse es algo distinta. En el corazón de la tradición culinaria francesa, este pato prensado representa un símbolo de opulencia y ritual.

El plato, originado en la región de Normandía, se caracteriza por su preparación teatral: un pato parcialmente asado cuya carcasa se prensa en una máquina de plata ornamentada para extraer su sangre y jugos, la misma que luego se convierte en la emblemática sauce au sang (o salsa de sangre). Dicha salsa, preparada frente al comensal por un maître, acompaña a los filetes de pato, mientras las piernas asadas se sirven como un segundo platillo. Digamos que, más que un manjar, el canard à la presse es una experiencia inmersiva en la pompa de la alta cocina francesa que alcanzó su apogeo en el siglo XIX.

Las raíces. Aunque su origen parece estar en la campiña normanda, su sofisticación moderna debe mucho a lugares como La Tour d’Argent en París, donde se ha servido desde el siglo XIX. Contaba hace poco la BBC que este restaurante, con una historia de más de 400 años, ha elevado la preparación del pato prensado a un espectáculo culinario.

Desde la extracción de la sangre en la prensa de plata hasta la emulsificación con coñac y Madeira, el plato no solo satisface el paladar, sino también el deseo de presenciar la meticulosa maestría de la cocina francesa.

Por supuesto, para quien tenga “estómago” para ello.

La evolución del plato. Lo cierto es que el canard à la presse tiene una historia que combina lo macabro con la inventiva. Su origen se remonta al siglo XVII en Duclair, donde los cazadores preparaban los patos con sus corazones e hígados flambéados con Calvados.

Más tarde, en el siglo XIX, se convirtió en un plato de renombre gracias a chefs como Henri “Père” Denise, quien popularizó el uso del pato de Duclair, célebre por su carne roja, tierna y, sí, “rica” en sangre. La técnica de prensado, perfeccionada a lo largo de los años, encontró en lugares como el Hotel de Dieppe en Rouen y La Tour d’Argent en París su máxima expresión. Posteriormente, la receta estuvo ausente de los menús franceses en 2022 y 2023 debido a una epidemia de gripe aviar que afectó las poblaciones de patos.

Sin embargo, con el retorno de un suministro seguro, su preparación ha retomado su lugar en los restaurantes más prestigiosos de la nación. De hecho, en sitios como el Café Victor en Rouen y La Tour d’Argent, el canard à la presse vuelve a deleitar a los comensales con su combinación única de teatralidad, historia y sabor.

Una experiencia única. De eso no creo que quepan muchas dudas. El canard à la presse no es solo una receta, sino como ocurre en muchos platos franceses, una inmersión en siglos de tradición culinaria. Para que nos hagamos una idea, en La Tour d’Argent cada pato servido está numerado desde 1890.

¿El total? Más de 1,19 millones de patos han sido preparados (y devorados). Los comensales no solo parecen disfrutar de un manjar exquisito, sino que incluso reciben un certificado conmemorativo, un gesto que encapsula ese legado y la exclusividad de una receta no apta para todos los gustos.

Imagen | Madroune

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Hilary Duff visitará México, Ximena Sariñana de gira y Poncho Denigris organiza Ring Royale

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la ciencia de la productividad dice que no solo importan las pulgadas

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A mí me ha pasado y puede que a ti también: tienes un monitor y notas que ya no es suficiente. Podrías dar un saltito y cambiarlo por uno un poco más grande, pero sumarle únicamente pulgadas a la ecuación no va a cambiar la cosa demasiado. Para cambiar nuestra experiencia, necesitamos algo diferente, como apostar por un monitor ultrawide o sumar un monitor más a nuestro setup.

¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.

Elegir un monitor ultrawide

Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash
Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash

Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad

Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.

A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.

Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.

No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.

Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.

Elegir dos monitores

Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash
Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash

La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.

Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.

Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.

Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente

monitor ultrawide

dos monitores

LO BUENO  🟢

Trabajas sin marcos en medio. Es ideal para editar vídeo (timeline infinito) o tener 3 columnas de texto legibles, y ayudan a no forzar el cuello

Te permite tener dos espacios de trabajo separados

LO MALO 🔴

No son para todos los escritorios: necesitas un soporte robusto, fondo de mesa y una buena tarjeta gráfica

Implican más movimiento de cuello y hay marcos negros en medio

Ideal para:

Tener todos tus documentos o apps en una misma pantalla para verlos de un vistazo

Más versatilidad: puedes poner uno en vertical (ideal para programar o leer redes) y el otro en horizontal

Echamos cuentas para ver qué te puede compensar más

Como ves, ambas configuraciones te van a ayudar a mejorar tu productividad. Si las dos “hacen lo mismo”, entonces, ¿cómo sabes cuál es mejor para ti? Son las diferencias de cada una las que tienes que conocer, sumadas al uso que le vas a dar al monitor (o monitores), puesto que no va a existir una gran diferencia de precio entre ambas opciones. Vamos a ver unos casos concretos para que sea más fácil de entender.

Si tu prioridad es tener un espacio de trabajo único donde puedas tener dos o tres aplicaciones y documentos abiertos a la vez, entonces me lanzaría a por un monitor ultrawide. ¿Por qué? Porque el formato 21:9 hace que esto sea mucho más sencillo. Y también más sano para tus cervicales.

  • Uso real: Quieres tener un espacio amplio en el que puedas ver todas tus cosas de un solo vistazo sin mover el cuello.
  • ¿Qué obtienes?: Un único monitor que te hará ganar en limpieza visual y que te permitirá tener un espacio de trabajo más ordenado.

Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.

  • Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
  • ¿Qué obtienes?: Una configuración muy versátil que te permitirá trabajar de formas diferentes cada vez que lo necesites. Y si uno se te rompe, no te quedas vendido.

En resumen:

👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.

👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.

Modelos recomendados

Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B

De elegir ahora mismo un monitor ultrawide enfocado a productividad y para alguna partida esporádica, me quedaría con este de LG. Tiene 34 pulgadas con curvatura 1800R, lo que, como comenté más arriba, facilita mucho poder ver toda la pantalla de un vistazo sin mover el cuello. Además, tiene resolución QHD, que es lo más común y equilibrado para no gastar una fortuna.

Tiene 100 Hz, lo que hace que movernos entre aplicaciones y documentos sea más fluido, lo que también ayuda a que haya menos fatiga visual al final de la jornada. También puede venir bien para alguna partida ocasional (aunque no es un monitor pensado para jugar) y tiene un puerto USB-C, lo que nunca está de más para conectar el móvil, por ejemplo.


LG 34WR50QK-B – Monitor UltraWide Curvo, 34″, QHD: (3440x1440px), 21:9, ADM FreeSync Premium, Multiposición, Negro

El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

Dos monitores: Samsung S40GD

Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.

Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.

Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.


SAMSUNG S40GD Essential Monitor 24″, Full HD, IPS Panel, Tasa de Refresco 100Hz, Eye Saver Mode, Super Slim Design, Less Screen Flickering, Altavoces Integrados, Contectividad Múltiple LS24D406GAUXEN

El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

¿Quieres ver más modelos?

Si no te convence ninguno de estos dos monitores, puedes consultar nuestra guía de monitores ultrawide o esta otra centrada en monitores para trabajar.

Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | Jose García, Markus Spiske, Mehmet Ali Peker

En Xataka | Cuál es el mejor ordenador portátil para trabajar en 2026. Consejos y recomendaciones

En Xataka | Mejores teclados para escribir y trabajar: cuál comprar y seis modelos recomendados

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¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.

Elegir un monitor ultrawide

Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash
Kadyn Pierce Ao9hfn6rdx4 Unsplash

Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad

Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.

A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.

Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.

No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.

Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.

Elegir dos monitores

Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash
Markus Spiske Wtwygdnbgts Unsplash

La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.

Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.

Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.

Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente

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Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.

  • Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
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En resumen:

👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.

👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.

Modelos recomendados

Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B

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Dos monitores: Samsung S40GD

Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.

Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.

Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.


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