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El fascinante mundo de los “reembolsos sin devolución”, o cómo recuperar el dinero y quedarte con la compra
Comprar por internet nunca había sido tan fácil. Devolver lo comprado, tampoco. Aunque sistemas como el de Amazon nos han malacostumbrado a que tengamos un mes para devolver prácticamente cualquier cosa sin pagar el envío del artículo (siempre que sea un producto Prime), otros comercios también lo ponen fácil para poder deshacernos de lo pedido si nos arrepentimos de la compra.
Tras todo ese sistema hay una serie de mecanismos que son un misterio para muchos usuarios y, a veces, algunos comercios permiten que devolvamos un objeto, nos hacen un reembolso y nos dicen que no hay necesidad de devolver el artículo. Que nos lo podemos quedar, vaya. Pero lejos de ser un regalo, es el usuario el que está haciendo un favor a la tienda.
Chanchullo. Puede que esto que acabamos de describir te haya pasado. A mí, al menos, sí: con un cable. Compré una medida que no se ajustaba a lo que necesitaba y, cuando fui a hacer la devolución para pedir el mismo, pero más corto, la tienda me confirmó que me mandaban uno nuevo, pero que también podía quedarme con el que quería devolver.
A otras personas les ha ocurrido que, al devolver el artículo pidiendo un reembolso, el comercio les ha hecho el reembolso y no les ha reclamado el objeto. Podrían parecer casos aislados, pero es una práctica cada vez más habitual que incluso tiene nombre: reembolso sin devolución.
Devoluciones millonarias. En un artículo de Fortune se pueden leer opiniones similares, incluso con artículos de varios cientos de dólares (y no mi cable de apenas 10 euros), pero lo interesante para empezar a entender por qué se llevan a cabo estas prácticas son los datos sobre los reembolsos.
Tomando el mercado estadounidense como ejemplo, en 2023 se devolvieron mercancías por valor de 743.000 millones de dólares, lo que supone el 14,5% de los productos comprados online. Es un aumento frente al 10,6% de 2020 y casi el doble de lo que se devolvió en 2019. De esas devoluciones de 2023, se estima que el 14% de las mismas fueron fraudulentas, lo que costó a las tiendas más de 100.000 millones de dólares en pérdidas.
Un favor… a la tienda. ¿Fraude… por qué? Pues porque la mercancía devuelta comprendía artículos comprados con tarjetas de crédito robadas, mercancía robada o algo tan simple como devolver ropa ya usada. Aunque haya casos excepcionales con artículos de un valor superior, son los artículo que cuestan poco dinero los que más fácil pueden entrar dentro de este paraguas de reembolso sin devolución.
Y tiene sentido. Por ejemplo, mi cable: si cuesta 10 euros y devolverlo cuesta otros 10 o 15 euros en envío y manejo para volver a ponerlo a la venta, a la tienda le sale a cuenta devolverme directamente el dinero. Ellos ahorran y yo quedo contento con el comercio. También hay artículos de un solo uso que no pueden volver a ponerse a la venta y en el caso del que estamos hablando, Estados Unidos, los envíos pueden ser más caros que en España.
Lotería. Desde Fortune se apunta que las compras menores de 75 dólares en Amazon y comercios que vendan dentro de la plataforma son susceptibles de entrar en esas prácticas. Otras tiendas como Walmart, Target, Wayfair, Temu o Target también ofrecen este “servicio”, pero no es algo hecho para que el cliente se acostumbre y estafe a la tienda.
En una declaración a Fortune, Amazon comentó que ofrece estos reembolsos sin devolución “en un número muy pequeño de artículos como conveniencia para los clientes”. Pero un día puede que te toque y puedas obtener un reembolso sin devolver el producto… y otro no. O que a un cliente le haya pasado y a ti, con el mismo producto, no. Es una lotería, pero más adelante tocaremos este tema porque también hay un punto de deferencia hacia el cliente por parte de la tienda.
Prácticas disuasorias. Ahora bien, aunque hay comercios que realizan estas prácticas, otros están luchando por reducir las devoluciones. En Estados Unidos y Canadá, comercios como J. Crew, H&M o Zara han empezado a cobrar tarifas por devolución. Es algo que también ocurre en España desde 2023. Otros han reducido los plazos para realizar esas devoluciones y hay tiendas que han amenazado con expulsar a los clientes que, según sus criterios, abusen de las políticas de devolución.
Buenos clientes. Pese a esos casos, parece que los reembolsos sin devolución no es algo que las tiendas vean mal. Al menos, los grandes grupos. Es conveniente para el cliente, pero también para la tienda que se ahorra asumir los gastos del envío de vuelta y hay casos en los que parece que, claramente, los clientes que son elegidos para estas prácticas son los “buenos clientes”.
goTRG y Optoro son empresas de logística que trabajan para tiendas como Walmart, Gap o Best Buy, grupos enormes, y afirman que todo esto es un proceso automático gestionado por algoritmos. Dependiendo de si el cliente es de fiar, el número de compras que realiza, sus devoluciones y el dinero que ha dado al comercio, son factores que juegan a favor o en contra de ese reembolso sin devolución en algunas situaciones.
Y “buenos devolvedores”. Amena Ali es la CEO de Optoro y comenta en el artículo de Fortune que esos reembolsos son como un tipo de “beneficio de lealtad no oficial y discreto” a los buenos clientes. También está el factor de que existen “buenos devolvedores”. Son esos clientes que compran y conservan muchos más artículos de los que devuelven.
Alí también considera que “a menudo, tus clientes más rentables tienden a ser los que más devuelven”. Al final, aunque recibir un reembolso sin devolver el producto puede parecer un golpe de suerte, es una estrategia calculada por las tiendas. Tanto clientes como minoristas buscan su beneficio en este juego de equilibrios.
Imagen | Xataka
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Hilary Duff visitará México, Ximena Sariñana de gira y Poncho Denigris organiza Ring Royale
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la ciencia de la productividad dice que no solo importan las pulgadas
A mí me ha pasado y puede que a ti también: tienes un monitor y notas que ya no es suficiente. Podrías dar un saltito y cambiarlo por uno un poco más grande, pero sumarle únicamente pulgadas a la ecuación no va a cambiar la cosa demasiado. Para cambiar nuestra experiencia, necesitamos algo diferente, como apostar por un monitor ultrawide o sumar un monitor más a nuestro setup.
¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.
Elegir un monitor ultrawide


Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad.
Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.
A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.
Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.
No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.
Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.
Elegir dos monitores


La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.
Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.
Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.
Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente
|
monitor ultrawide |
dos monitores |
|
|---|---|---|
|
LO BUENO 🟢 |
Trabajas sin marcos en medio. Es ideal para editar vídeo (timeline infinito) o tener 3 columnas de texto legibles, y ayudan a no forzar el cuello |
Te permite tener dos espacios de trabajo separados |
|
LO MALO 🔴 |
No son para todos los escritorios: necesitas un soporte robusto, fondo de mesa y una buena tarjeta gráfica |
Implican más movimiento de cuello y hay marcos negros en medio |
|
Ideal para: |
Tener todos tus documentos o apps en una misma pantalla para verlos de un vistazo |
Más versatilidad: puedes poner uno en vertical (ideal para programar o leer redes) y el otro en horizontal |
Echamos cuentas para ver qué te puede compensar más
Como ves, ambas configuraciones te van a ayudar a mejorar tu productividad. Si las dos “hacen lo mismo”, entonces, ¿cómo sabes cuál es mejor para ti? Son las diferencias de cada una las que tienes que conocer, sumadas al uso que le vas a dar al monitor (o monitores), puesto que no va a existir una gran diferencia de precio entre ambas opciones. Vamos a ver unos casos concretos para que sea más fácil de entender.
Si tu prioridad es tener un espacio de trabajo único donde puedas tener dos o tres aplicaciones y documentos abiertos a la vez, entonces me lanzaría a por un monitor ultrawide. ¿Por qué? Porque el formato 21:9 hace que esto sea mucho más sencillo. Y también más sano para tus cervicales.
- Uso real: Quieres tener un espacio amplio en el que puedas ver todas tus cosas de un solo vistazo sin mover el cuello.
- ¿Qué obtienes?: Un único monitor que te hará ganar en limpieza visual y que te permitirá tener un espacio de trabajo más ordenado.
Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.
- Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
- ¿Qué obtienes?: Una configuración muy versátil que te permitirá trabajar de formas diferentes cada vez que lo necesites. Y si uno se te rompe, no te quedas vendido.
En resumen:
👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.
👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.
Modelos recomendados
Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B
De elegir ahora mismo un monitor ultrawide enfocado a productividad y para alguna partida esporádica, me quedaría con este de LG. Tiene 34 pulgadas con curvatura 1800R, lo que, como comenté más arriba, facilita mucho poder ver toda la pantalla de un vistazo sin mover el cuello. Además, tiene resolución QHD, que es lo más común y equilibrado para no gastar una fortuna.
Tiene 100 Hz, lo que hace que movernos entre aplicaciones y documentos sea más fluido, lo que también ayuda a que haya menos fatiga visual al final de la jornada. También puede venir bien para alguna partida ocasional (aunque no es un monitor pensado para jugar) y tiene un puerto USB-C, lo que nunca está de más para conectar el móvil, por ejemplo.
LG 34WR50QK-B – Monitor UltraWide Curvo, 34″, QHD: (3440x1440px), 21:9, ADM FreeSync Premium, Multiposición, Negro
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Dos monitores: Samsung S40GD
Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.
Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.
Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.
SAMSUNG S40GD Essential Monitor 24″, Full HD, IPS Panel, Tasa de Refresco 100Hz, Eye Saver Mode, Super Slim Design, Less Screen Flickering, Altavoces Integrados, Contectividad Múltiple LS24D406GAUXEN
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
¿Quieres ver más modelos?
Si no te convence ninguno de estos dos monitores, puedes consultar nuestra guía de monitores ultrawide o esta otra centrada en monitores para trabajar.
Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.
Imágenes | Jose García, Markus Spiske, Mehmet Ali Peker
En Xataka | Cuál es el mejor ordenador portátil para trabajar en 2026. Consejos y recomendaciones
En Xataka | Mejores teclados para escribir y trabajar: cuál comprar y seis modelos recomendados
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A mí me ha pasado y puede que a ti también: tienes un monitor y notas que ya no es suficiente. Podrías dar un saltito y cambiarlo por uno un poco más grande, pero sumarle únicamente pulgadas a la ecuación no va a cambiar la cosa demasiado. Para cambiar nuestra experiencia, necesitamos algo diferente, como apostar por un monitor ultrawide o sumar un monitor más a nuestro setup.
¿Cuál es la mejor opción para ti? Ambas están genial, pero puede que las dos no se adapten a tus necesidades de la misma manera. Por eso mismo, vamos a echar un vistazo a las ventajas e inconvenientes que tienen estas dos configuraciones para que sepas qué elegir según tus prioridades.
Elegir un monitor ultrawide


Un monitor ultrawide es más grande que uno convencional, pero no podemos quedarnos solo con eso. Estos monitores suelen tener en su mayoría un formato 21:9, lo que se traduce en que son más anchos. Eso hace que tengamos un espacio horizontal más alargado, lo que es una maravilla para la productividad.
Y no solo eso: al ser una única pantalla, no hay ningún tipo de barrera o marco que corte la experiencia visual, algo ideal para trabajar con líneas de código largas u hojas de cálculo con infinidad de columnas. También tres ventanas con documentos o aplicaciones abiertas a la vez. Todo tu espacio de trabajo, sin interrupciones. Y para jugar, son lo más porque tienes un campo de visión más grande y la inmersión que dan no es comparable a la de un monitor normal.
A esta pantalla alargada hay que sumarle otro factor, que es la curvatura. Hay opciones de monitores ultrawide planos, aunque si te animas a dar el salto, yo te recomendaría optar por uno curvo. La razón es muy fácil de entender: la pequeña curva del monitor ayuda a que puedas verlo entero de un vistazo. ¿Qué implica esto? Que no tienes que girar la cabeza, algo que agradecerás cuando termines tu jornada. Además, el ultrawide te permite trabajar centrado y con la columna recta. Con dos monitores, tu “centro” serán los marcos de ambos. Por tanto, más movimientos de cuello.
Otro elemento más que juega a favor de los ultrawide: la Ley de Fitts. Esta, en resumidas cuentas, predice que el tiempo necesario para moverse a un objetivo depende de la distancia y el tamaño del mismo. ¿Y cómo se aplica esto a los monitores? Con dos de ellos, vamos a tener los marcos como una “barrera” de separación entre ambos que el cerebro va a entender como una interrupción. Eso no ocurre con el ultrawide, puesto que el ratón y todo se va a mover de forma fluida por toda la pantalla. Sin un salto continuo de un monitor a otro, la carga cognitiva se reduce y eso es genial para que haya menos fatiga.
No es la razón principal para elegir uno de estos monitores, pero tengo amigos que se han decantado por un ultrawide porque prefieren un espacio más minimalista y ordenado. Al final, es una experiencia visual continua que colocas en tu escritorio que, claro está, también tiene su lado negativo: necesitas un fondo de escritorio amplio.
Me dejo para el final dos contras más que, sin ser un drama, yo valoraría mucho antes de decantarme por esta opción. Como es una pantalla, si un día arrancas el ordenador y el monitor no enciende, te quedarás sin nada (ahí tener dos monitores gana claramente). Además, al tener muchos más píxeles que un monitor panorámico de toda la vida, vas a necesitar una tarjeta gráfica medio potente si no quieres que tus juegos caigan por debajo de 60 FPS.
Elegir dos monitores


La otra cara de la moneda: dos monitores, uno al lado del otro. Si tuviera que definir esta configuración con una palabra, sería versatilidad. Para construir un setup con dos pantallas, podemos lanzarnos a comprarlas ambas o simplemente adquirir una y sumarla a la que ya tenemos, ya sea idéntica o de un tamaño y características diferentes. Y no solo eso: también podemos cambiar su altura a nuestro antojo o girar una de ellas para ponerla vertical. Esto último es genial para leer documentos largos o echar un vistazo a las redes sociales mientras que, a la vez, tienes otra pantalla en horizontal para tener una experiencia normal.
Yo trabajo con dos monitores desde hace años y es mi elección porque ofrece la sensación de tener dos espacios separados. Por ejemplo, suelo tener abierto en una pantalla un documento donde escribo y el correo o el Slack en la otra. A cambio, sí que hay una cosa en la que los ultrawide ganan por goleada: te vas a encontrar un marco de por medio y te va a tocar mover más el cuello.
Me voy a detener en esto último un momento. Es muy necesario que los dos monitores estén bien colocados, algo que no es tan sencillo como suena. Si son idénticos es más fácil, pero puede ser una odisea como sean de diferentes tamaños o fabricantes. Dentro de lo posible, yo tiraría de un soporte para monitores, aunque eso engorda la cuenta. Y es mejor no escatimar ahí, puesto que van a tener que soportar el peso de los monitores todo el tiempo.
Lo bueno y lo malo de ambas opciones, frente a frente
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monitor ultrawide |
dos monitores |
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Trabajas sin marcos en medio. Es ideal para editar vídeo (timeline infinito) o tener 3 columnas de texto legibles, y ayudan a no forzar el cuello |
Te permite tener dos espacios de trabajo separados |
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LO MALO 🔴 |
No son para todos los escritorios: necesitas un soporte robusto, fondo de mesa y una buena tarjeta gráfica |
Implican más movimiento de cuello y hay marcos negros en medio |
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Ideal para: |
Tener todos tus documentos o apps en una misma pantalla para verlos de un vistazo |
Más versatilidad: puedes poner uno en vertical (ideal para programar o leer redes) y el otro en horizontal |
Echamos cuentas para ver qué te puede compensar más
Como ves, ambas configuraciones te van a ayudar a mejorar tu productividad. Si las dos “hacen lo mismo”, entonces, ¿cómo sabes cuál es mejor para ti? Son las diferencias de cada una las que tienes que conocer, sumadas al uso que le vas a dar al monitor (o monitores), puesto que no va a existir una gran diferencia de precio entre ambas opciones. Vamos a ver unos casos concretos para que sea más fácil de entender.
Si tu prioridad es tener un espacio de trabajo único donde puedas tener dos o tres aplicaciones y documentos abiertos a la vez, entonces me lanzaría a por un monitor ultrawide. ¿Por qué? Porque el formato 21:9 hace que esto sea mucho más sencillo. Y también más sano para tus cervicales.
- Uso real: Quieres tener un espacio amplio en el que puedas ver todas tus cosas de un solo vistazo sin mover el cuello.
- ¿Qué obtienes?: Un único monitor que te hará ganar en limpieza visual y que te permitirá tener un espacio de trabajo más ordenado.
Sin embargo, puede que prefieras tener dos espacios de trabajo separados que vayan de la mano. También que, puntualmente, te venga mejor tener una pantalla en posición vertical. Ahí los dos monitores ganan por goleada.
- Uso real: Buscas la experiencia que te da tu monitor normal por duplicado.
- ¿Qué obtienes?: Una configuración muy versátil que te permitirá trabajar de formas diferentes cada vez que lo necesites. Y si uno se te rompe, no te quedas vendido.
En resumen:
👉 Elige un monitor ultrawide si: quieres un espacio de trabajo único en una pantalla que puedas ver sin necesidad de mover el cuello.
👉 Elige dos monitores si: prefieres dos espacios separados que puedas usar (o mover) según necesites y no te importa que la experiencia se corte.
Modelos recomendados
Monitor ultrawide: LG 34WR50QK-B
De elegir ahora mismo un monitor ultrawide enfocado a productividad y para alguna partida esporádica, me quedaría con este de LG. Tiene 34 pulgadas con curvatura 1800R, lo que, como comenté más arriba, facilita mucho poder ver toda la pantalla de un vistazo sin mover el cuello. Además, tiene resolución QHD, que es lo más común y equilibrado para no gastar una fortuna.
Tiene 100 Hz, lo que hace que movernos entre aplicaciones y documentos sea más fluido, lo que también ayuda a que haya menos fatiga visual al final de la jornada. También puede venir bien para alguna partida ocasional (aunque no es un monitor pensado para jugar) y tiene un puerto USB-C, lo que nunca está de más para conectar el móvil, por ejemplo.
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Dos monitores: Samsung S40GD
Si te decantas por los dos monitores y vas a comprar dos iguales (que es lo ideal), me tiraría a por este Samsung S40GD. Es una opción de 24 pulgadas con resolución Full HD y una tasa de refresco idéntica al anterior de 100 Hz. Es cierto que tiene menor resolución que el anterior, pero no es tan importante al ser una pantalla tan pequeña.
Para trabajar con doble monitor, me parece genial: al usar panel IPS, ofrece muy buenos ángulos de visión, por lo que, los coloques como los coloques, vas a tener buena visibilidad. De hecho, para tener doble monitor, no apostaría por un monitor con panel VA por eso mismo, puesto que los vas a ver mal desde ciertos ángulos. También ofrece tanto HDMI como DisplayPort, lo que es ideal para conectar dos en caso de que tu PC tenga pocas opciones de conectividad.
Eso sí, al meter dos de estos monitores Samsung en el carrito, también agregaría un soporte doble como este de la marca Bontec: hace que la cuenta final suba, aunque a cambio te dará más opciones para colocarlos y te ayudará a reducir los movimientos de cuello.
SAMSUNG S40GD Essential Monitor 24″, Full HD, IPS Panel, Tasa de Refresco 100Hz, Eye Saver Mode, Super Slim Design, Less Screen Flickering, Altavoces Integrados, Contectividad Múltiple LS24D406GAUXEN
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Si no te convence ninguno de estos dos monitores, puedes consultar nuestra guía de monitores ultrawide o esta otra centrada en monitores para trabajar.
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