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El híbrido enchufable es el caballo de Troya de China. Mirábamos al coche eléctrico y su gran arma era el motor de combustión
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Estaba a punto de acabarse el tiempo que la propia Unión Europea se había dado para decidir sobre los aranceles al coche eléctrico chino cuando la Comisión Europea confirmó que éstos pasaban a activarse. Como medida de negociación, señalaron que los derechos compensatorios cobrados hasta entonces se devolvían pero no así lo recaudado a partir del 31 de octubre.
El motivo para poner en marcha estos aranceles estaba, según la Unión Europea, en el dopaje que el Estado chino presta a sus compañías locales y a las que allí producen (incluidas occidentales, como Tesla, Volkswagen o BMW que también se han beneficiado de sus subsidios o fabrican asociados a empresas que los han recibido).
Este dopaje les permitía, según sus cuentas, poner en el mercado coches eléctricos a un precio inferior que el resto de competidores europeos. Una ventaja que no se considera justa porque estarían ofreciendo precios más bajos simplemente por contar con ese empujón del Gobierno chino, no por contar con una ventaja competitiva real.
Europa se centró, por tanto, en la tecnología que debería liderar el futuro del sector del automóvil en el futuro. Con las medidas que se han ido tomando (prohibición de 2035 de vender motores de combustión que no sean neutros en carbono pero, por supuesto, los nuevos límites de emisiones para 2030 y 2025), el interés de Europa se ha centrado en que los fabricantes chinos no ganen una cuota de mercado ahora que los pongan en una ventaja competitiva antes de popularizar la tecnología.
Datos que no son optimistas
Según los últimos datos de ACEA, la cuota de mercado del coche eléctrico se ha reducido ligeramente en lo que llevamos de año. En 2023, entre enero y octubre el 14% de los coches vendidos eran eléctricos. Entre enero y octubre de 2024 (últimos datos disponibles) ese porcentaje se ha reducido al 13,1%.
Un descenso que llega impulsado por Alemania especialmente. El país germano lleva un año complicado. Cuando 2023 llegaba a su fin, la Justicia acabó de golpe con todas las ayudas al coche eléctrico de la noche a la mañana. Sin el impulso gibernamental, sus ventas se han resentido en una economía que no marcha.
Para hacernos una idea del descalabro, en toda la Unión Europea se han vendido 1.172.737 de coches eléctricos entre enero y octubre de este año, por los 1.232.937 coches movidos por esta tecnología en el mismo periodo de 2023. Una caída de 60.200 unidades. En Alemania, el principal mercado de Europa para el eléctrico, la caída hasta ahora es del 26,6%.
Entre enero y octubre de 2023, en Alemania se vendieron 424.623 coches eléctricos. Este año, las ventas se han quedado en 311.881 matriculaciones. Es decir, se han dejado de vender casi 113.000 unidades en diez meses. Casi el doble de la caída total que al suma del resto de mercados.
Pese a que el crecimiento en países como Francia (segundo mercado del coche eléctrico), Bélgica o Países Bajos sigue creciendo, los datos dicen que uno de los principales inconvenientes para seguir apuntalando sus ventas es el alto precio. La cuota de mercado en países con menor poder adquisitivo, el coche eléctrico sigue estando muy por debajo del 10% y, en algunos países como España, lidian con una cuota de mercado del 5%.
La red de recarga y el poder adquisitivo siguen siendo claves para que los conductores abracen esta tecnología. Y a esos dos problemas está dando respuesta China. Porque la mirada se ha puesto en los eléctricos hasta ahora.
Pero, ¿y si Europa ha errado el tiro?
¿Ha apuntado a donde no tocaba?
Los híbridos enchufables chinos pueden ser el caballo de Troya con el que Europa no contaba.
Los coches que necesitamos
Con estos condicionantes, los fabricantes chinos han puesto su ojo en Europa para vender sus eléctricos pero, por supuesto, también otras tecnologías con las que claramente pueden ganar cuota de mercado.
Conscientes de que en Europa siguen haciendo falta coches con motores de combustión a un precio asequible, MG o BYD tienen un buen nicho de mercado que conquistar. Tanto con vehículos electrificados como los no electrificados. ACEA no ofrece los datos de ventas de BYD pero sí podemos esperar un aumento muy significativo de ventas en este 2023 con la llegada de nuevos modelos entre los que se encuentran los híbridos enchufables.
Sí sabemos que en España, la compañía ha vendido entre enero y noviembre de 2024 un total de 4.047 unidades, según datos de ANFAC. No es una cifra, ni mucho menos, de superventas, pero sí está por encima de Alfa Romeo (2.569 unidades), DS (3.721 unidades) u Honda (3.438 unidades). Y a la par que Mitsubishi, que ha vendido 4.638 unidades.
Y la cuota de mercado sigue aumentando entre los modelos que tienen modelos no electrificados. Omoda y MG son el mejor ejemplo que los coches poco o nada electrificados a un precio muy bajo tienen un enorme espacio que ganar. ACA no entrega datos de Chery en Europa pero Omoda en España se ha ido a 6.893 matriculaciones en lo que llevamos de año. Además de los casos anteriores, se sitúa a la par que Suzuki y MINI (6.083 y 6.867 unidades, respectivamente).
El caso de MG es el más llamativo. En España ha colocado en lo que llevamos de año 27.336, un poco más que las 25.861 matriculaciones del año pasado entre enero y noviembre. Mazda, Fiat, Ford, Volvo y hasta Opel han vendido menos coches que MG.
Omoda y MG ya venden más coches eléctricos que marcas asentadas hace décadas en España como Mazda, Fiat, Ford u Opel
En Europa, ACEA entrega los datos de SAIC como grupo, donde MG es su marca cabecera. Sus ventas han pasado de 184.758 unidades entre enero y octubre de 2023 a 197.625 en el mismo periodo de 2024. En Europa (a pesar de encontrarse en la zona baja de la tabla), Suzuki, Mazda, Jaguar Land Rover, Honda y Mitsubishi han vendido menos unidades.
Con esta fotografía, los fabricantes chinos saben que el motor de combustión no electrificado y el híbrido enchufable son claves. En primer lugar porque los motores de combustión sin electrificar les hace ganarse el favor de un público que ha perdido apoyo en los últimos años. Los coches son ahora mucho más caros que hace un lustro, la oferta es más reducida y los fabricantes europeos están dándoles la espalda porque son más caros de fabricar y menos rentables en sus ventas.
A esto se suma un híbrido enchufable altamente competitivo. Los lanzamientos de BYD apuntan a este mercado y le ha permitido superar a Honda o Ford en los últimos tiempos, ya que las ventas de esta tecnología en todo el mundo le han permitido crecer un 70% respecto al año anterior.
El híbrido enchufable es esencial en china donde más y más público se está sumando en los últimos meses (de hecho, el Gobierno chino activó nuevas ayudas a la compra de eléctricos para dinamizar las ventas de esta tecnología). Pero también en países de Europa donde los nuevos límites de emisiones de 2025 y 2030 harán que ganen peso ya que, por su particular homologación) rebajan sensiblemente las emisiones registradas en cada grupo automovilístico.
En ese mercado, BYD tiene híbridos enchufables que prometen mil kilómetros de autonomía. Son los DM-i que utilizan una tecnología compleja para sacar el mayor rendimiento de sus baterías. Para entenderlo mejor, el motor eléctrico delantero se conecta a las ruedas de su eje pero, además, actúa como generador en las frenadas, aprovechando la frenada regenerativa para extender la autonomía eléctrica.
Hasta aquí todo normal pero sus cuatro modos de funcionamiento, como la tecnología e:HEV de Honda, le permite moverse como eléctrico puro pero, al mismo tiempo, como híbrido en serie, híbrido en paralelo o exclusivamente con el motor térmico. Los modos de conducción los varía el software en función de las exigencias del conductor.
A todo lo anterior hay que añadir que los híbridos enchufables de BYD permiten ser cargados con corriente continua lo que no es habitual en este tipo de vehículos. Honda, que monta un sistema muy similar, ofrece datos de consumo en su Honda CR-V híbrido enchufable ligeramente más bajos que los de BYD con una batería de tamaño muy similar y carece de esa carga rápida.
Pero, sobre todo, la gran diferencia está en el precio. Un Honda CR-V con su tecnología e:PHEV se vende en España por 61.760 euros. El BYD Seal U DM-i que es ligeramente más grande, más potente y empata en consumo y autonomía eléctrica se queda en 37.290 euros. Además, el modelo de BYD puede sumar una ayuda de hasta 5.000 euros con el Plan MOVES III, porque se queda por debajo de los 45.000 euros antes de impuestos. El Honda no disfruta de esta ventaja.
De hecho, si filtramos coches híbridos enchufables entre 4,65 y 4,80 metros de largo, MG y BYD destacan por ser mucho más baratos que el resto de sus rivales. El MG HS híbrido enchufable se puede comprar por 35.780 euros y el BYD Seal U DM-i por los anteriormente mencionados 37.290 euros.
Por encima, solo el Cupra Leon Sportstourer se queda por debajo de la barrera de los 40.000 euros. Opciones como el Skoda Kodiaq, Opel Grandland o Peugeot 408 se venden por encima de los 42.000 y 43.000 euros, siendo estas dos últimas opciones sensiblemente más pequeñas que las opciones de MG o BYD. Salvo el Skoda, el primer SUV híbrido enchufable por encima de los 4,70 metros es el Mitsubishi Outlander y ya hablamos de más de 48.000 euros.
Son solo algunos ejemplos de cómo China tiene un nicho de mercado enorme para conquistar en Europa. La Unión Europea se ha centrado en frenar el coche eléctrico chino pero, quizás, ha errado el tiro perdiendo de vista que el híbrido enchufable es una tecnología que está por crecer y la combustión pura no está muerta. Y en ambos casos, los fabricantes chinos tienen opciones mucho más baratas y asequibles que los europeos.
Foto | BYD
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“La Odisea” sigue deslumbrando: obtiene 87 mdd en su segundo fin de semana en la taquilla mundial
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AP.- “La Odisea” siguió encabezando la taquilla en su segundo fin de semana en los cines de Norteamérica, con 87 millones de dólares en ventas de entradas, según estimaciones de los estudios difundidas este domingo.
Eso supone apenas una caída del 30% respecto a su primer fin de semana, un descenso increíblemente moderado para un éxito de taquilla.
También es el mejor segundo fin de semana de la carrera del cineasta Christopher Nolan, sin ajustar por inflación. En 2008, “The Dark Knight” recaudó 75.2 millones de dólares en su segundo fin de semana de estreno.
“Ese sería un fin de semana de estreno impresionante para cualquier película”, declaró Paul Dergarabedian, responsable de tendencias del mercado en Rentrak. “Esto es una prueba del torrente de emoción y entusiasmo que el público está mostrando por la más reciente epopeya de Christopher Nolan”.
Con 128.3 millones de dólares procedentes de salas internacionales, “La Odisea” ha recaudado un estimado de 639.6 millones de dólares a nivel mundial. Dergarabedian señaló que los cines de todo el mundo están añadiendo funciones para intentar satisfacer a la demanda.
Al igual que el fin de semana pasado, gran parte de esa suma proviene de pantallas premium en gran formato.
Sólo las pantallas IMAX representaron 48 millones de dólares de la recaudación global este fin de semana. Las codiciadas pantallas IMAX de 70 mm, de las que sólo hay 41 en todo el mundo, generaron 5.2 millones de dólares. La empresa indicó que la mayoría de esas funciones están agotadas hasta septiembre.
No hubo una competencia nueva significativa este fin de semana ni el anterior. Aún así, la recaudación del segundo fin de semana es poco común para una película que se estrenó por encima de los 100 millones de dólares. Para una película con clasificación R, sólo queda por detrás de “Deadpool & Wolverine”.
Pero la situación cambiará el próximo fin de semana, cuando el público tenga otra opción con “Spider-Man: Brand New Day”, que comparte a los actores y también esposos, Tom Holland y Zendaya con “La Odisea”.
Algunos analistas dicen que “Spider-Man” podría lograr el mayor fin de semana de estreno del año. Aún así, la película de Christopher Nolan se mantendrá en la mayoría de las pantallas IMAX durante las próximas semanas.
El segundo y el tercer lugar fueron para estrenos de Disney: “Moana”, con 10.5 millones de dólares, y “Toy Story 5” con 10 millones. Esta última superó los mil millones de dólares en su quinto fin de semana, con 448 millones de dólares en salas nacionales y 573 millones de dólares en pantallas internacionales.
Es la sexta película de Pixar en alcanzar ese hito.
“Hadestown: The Musical”, una grabación en vivo del espectáculo teatral, completó las cinco primeras con 9.7 millones de dólares en su primer fin de semana. El exitoso show de Broadway utiliza folk y jazz para contar un relato de la antigua Grecia.
“La invitación” también tuvo buen desempeño en su estreno escalonado, con otros 2.6 millones de dólares que elevan su total acumulado a 19.8 millones.
En conjunto, el año marcha alrededor de un 10% por delante del año pasado, y la taquilla veraniega superó los 3 mil millones de dólares este fin de semana. Antes de la pandemia, la temporada cinematográfica de verano superaba con regularidad los 4 mil millones de dólares.
Desde entonces, la única otra vez que lo ha logrado fue con el fenómeno “Barbenheimer” en 2023. Dergarabedian se mostró cautelosamente optimista en que este verano también podría estar al alcance.
“Eso es un objetivo bastante exigente para agosto, pero este podría ser un agosto gigantesco dada la capacidad de mantenerse de ‘La Odisea’, sumada a ‘Spider-Man: Brand New Day’ “, indicó Dergarabedian. “Para ‘La Odisea’ es un maratón, no una carrera corta. Es un maratón que se mantendrá con buen desempeño hasta bien entrado agosto”.
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La PSP tiene más de 20 años y ninguna razón para mover ‘Counter-Strike’. Un desarrollador ha decidido intentarlo
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Aquellas tardes empezaban con un gesto sencillo: encender el ordenador y abrir ‘Counter-Strike’. A veces ocurría en casa y otras en un cibercafé, todavía decisivo en lugares donde la conexión doméstica apenas comenzaba a extenderse. Después llegaban los servidores, las partidas en red y escenarios como de_dust2, repetidos hasta que cada pasillo resultaba familiar. Para quienes vivimos aquella etapa, “echar un Counter” no describía solo un videojuego, sino una forma concreta de pasar el rato.
En 2005, la PSP empezaba a hacerse un sitio entre los jugadores cuando ‘Counter-Strike’ llevaba años asentado en el PC y su versión 1.6 ya se había convertido en una referencia. La portátil de Sony pertenecía a aquella misma cultura tecnológica, pero nunca recibió una entrega oficial del título de Valve. Compartieron época, público y muchas horas de juego, aunque sus caminos no llegaron a cruzarse. Más de dos décadas después, un desarrollador ha decidido acercarlos mediante un proyecto que no pasa desapercibido.
La forma elegida para acercar Counter-Strike a la PSP se llama OpenStrike, un proyecto que resulta familiar en pantalla, aunque bajo esa apariencia funcione algo completamente distinto. No estamos ante el juego comercial de Valve ejecutándose en la portátil ni ante un port directo de su motor, sino ante una implementación nueva que recupera mapas, rondas, disparos y combates contra bots. Cada usuario debe aportar desde su propia copia los mapas y las texturas, mientras que el movimiento, las reglas y el renderizado dependen de una base creada expresamente para el proyecto.
Detrás de esa base está Yifeng Wang, conocido como doodlewind en GitHub, un desarrollador vinculado al software abierto, las interfaces y las tecnologías web. Su objetivo era poner a prueba PocketJS y Pocket3D y demostrar que aquella arquitectura podía ir más allá de las interfaces para sostener un juego 3D en tiempo real. Según explicó al presentar OpenStrike, eligió la PSP porque su hardware no permite disimular una arquitectura ineficiente con más memoria o potencia. Si aquello funcionaba allí, la demostración resultaría mucho más convincente.


El primer obstáculo era elemental: la PSP no puede ejecutar directamente un programa creado para PC. Su procesador utiliza una arquitectura MIPS, distinta de aquella para la que fue compilado ‘Counter-Strike’, y también cambian el sistema, las bibliotecas y la forma de comunicarse con el hardware gráfico. Copiar el ejecutable a una tarjeta de memoria sería como entregar instrucciones escritas para otra máquina. Había que recompilar y adaptar el código original, emular su entorno o, como hizo Wang, construir una implementación nueva que hablara desde el principio el idioma de la consola.
Superada la barrera de la arquitectura, quedaba una pelea todavía más estrecha: hacer que todo cupiera y respondiera a tiempo. La PSP-1000 disponía de 32 MB de memoria, de los cuales los programas podían utilizar 24 MB, y su procesador alcanzaba los 333 MHz. Dentro de ese margen debía convivir todo lo necesario para que el juego funcionase. Mantener 60 imágenes por segundo significaba resolver todo ese trabajo en unos 16,7 milisegundos por fotograma, sin margen para cálculos innecesarios.


La solución consistió en evitar que la PSP calculase durante la partida todo aquello que podía dejarse preparado de antemano. OpenStrike incorpora la iluminación de los mapas a la propia geometría, adapta los recursos al formato de la consola y aprovecha la información de visibilidad precalculada de los mapas BSP para limitar el renderizado a las zonas potencialmente visibles. Según las mediciones de Wang sobre una PSP física, el recorrido de prueba en dust2 se mantiene a 60 FPS, también durante el combate. Sigue siendo, eso sí, una prueba de concepto sin multijugador, fase de compra ni todos los sistemas del juego original.
Como muestra la demostración publicada por el proyecto, el cruce entre ‘Counter-Strike’ y la PSP ya no pertenece únicamente al terreno de lo imaginable. OpenStrike sigue lejos de reproducir el juego completo, pero cumple la promesa esencial: recuperar una parte reconocible de aquella experiencia. Ese es el verdadero alcance del trabajo de Wang. No demostrar que la portátil escondía una potencia desconocida, sino que sus límites todavía podían convertirse en el punto de partida para construir algo nuevo.
Imágenes | Yifeng Wang
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1.500 barcos llevan seis meses parados en el estrecho de Ormuz. Cuando zarpen, van a esparcir una plaga por todo el planeta
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El pasado 2 de marzo de 2026, el estrecho de Ormuz se cerró oficialmente (extraoficialmente, desde el 28 de febrero). Su efecto inmediato lo notaste al ir a a tu gasolinera de confianza. Casi medio año después, ha habido atisbos de apertura y una medida del Gobierno de España para mitigar la subida del carburante que está retirando progresivamente.
Mientras tanto, los barcos siguen apostados en los alrededores de ese angosto paso y algunos estados se aventuran a rutas alternativas, como la del bypass por el desierto de los Emiratos Árabes. Pero tarde o temprano, el estrecho de Ormuz se abrirá. Y entonces también será un problema.
Barcos varados en tu zona. En la actualidad se estima que hay más de 1.500 buques mercantes grandes inactivos en la región del Golfo. Lo normal es que un buque de este tipo pase entre uno y tres días parados en un puerto, pero como han analizado 24 investigadores internacionales, estas embarcaciones llevan 40 veces más tiempo ahí, con sus cascos inmóviles como si fueran un objeto arrojado al mar más.
Y cuanto más tiempo está quieto un barco, más fauna se adhiere: algas, mejillones, larvas… el crecimiento de la bioincrustación se dispara a partir de los 10 días de inmovilidad. Y eso es un peligro para los ecosistemas por los que luego pasarán esos barcos: la Organización Marítima Internacional explica que los atraques prolongados aumenta notablemente el riesgo de bioinvasión, por lo que recomienda acciones inmediatas cuando un buque está inactivo entre 18 y 30 días.
Por qué es importante. Porque en estos momentos hay más de un millar de barcos superando ese umbral y con una red de rutas que anualmente recorre todo el planeta. Cuando esas embarcaciones reanuden sus trayectos, llevarán consigo combustible, mercancías y polizones en forma de organismos no autóctonos a puertos y mares de todo el mundo.
El estudio señala los primeros puertos en peligro: Jeddah, Bombay, Colombo y Singapur al este y Alejandría, El Pireo, Algeciras y Róterdam al oeste. Que sus condiciones ambientales sean similares al lugar de origen es paradójicamente un riesgo: facilita que esas especies invasoras se establezcan con éxito. Su potencial devastador es enorme: desplazamiento de la fauna nativa, como reservorios de patógenos y parásitos capaces de provocar epidemias. En pocas palabras, estamos ante un riesgo ecológico y económico enorme.
Contexto. No es la primera vez que los bloqueos geopolíticos o las guerras traen bajo el brazo la dispersión de especies invasoras. Un ejemplo histórico previo: la invasión del percebe australasiático Austrominius modestus en Europa occidental en la Segunda Guerra Mundial fruto de los buques neozelandeses retenidos en puertos ingleses. A escala mucho menor, el cierre temporal de seis días del Canal de Suez en 2021 también conllevó implicaciones de bioseguridad.
Cómo se puede evitar el desastre. Entre las medidas propuestas por el equipo está la limpieza subacuática de cascos antes de zarpar, anticipar y prevenir las rutas para avisar a los puertos de destino, la monitorización en los puertos de alto riesgo mediante pruebas de ADN ambiental y coordinación para establecer alertas entre autoridades y agencias.
Pinta feo. La buena noticia es que esta tragedia ambiental aún no se ha producido, sino que este informe es una predicción bien fundamentada elaborada sin un muestreo real, sino con los precedentes que existen. Desgraciadamente, que se produzca esa limpieza subacuática que minimice el riesgo en el origen es poco probable, teniendo en cuenta la capacidad limitada para llevarla a cabo y otras necesidades, como la de la reanudación del movimiento naviero, la logística de transporte o la urgencia de evacuar a las tripulaciones.
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