Cine y Tv
Películas que comenzaron como cortometrajes: Ve los orígenes de Whiplash, Sector 9 y muchos más

Los consolidados cineastas no saltaron a las grandes ligas de Hollywood de la noche a la mañana. Como en la mayoría de los inicios profesionales, tuvieron que escalar pequeños peldaños que, en el caso de la industria audiovisual, se traducen en la realización de comerciales, videos musicales o cortos. Este artículo va dedicado, precisamente, a éstos últimos. Echamos un vistazo a aquellas pequeñas producciones que, sin duda, sirvieron para impulsar la carrera de diversos directores al convertirse en importantes y exitosos largometrajes. A continuación, nuestra lista de películas que comenzaron como cortometrajes y no sabías.
12 Monos (Terry Gilliam, 1995)
Basado en el cortometraje: La Jetée, de Chris Marker (1962)

La Jetée es narrada a través de fotos fijas en blanco y negro, voz en off y una banda sonora tan inquietante como melancólica. Marker nos sumerge, de forma magistral, en la historia de un hombre prisionero que, tras la III Guerra Mundial, es utilizado para realizar viajes en el tiempo cuyo objetivo es buscar una alternativa para revertir el caos de una sociedad, ahora, sumergida en la tragedia. Mientras eso sucede, nuestro protagonista también trata de reconstruir el recuerdo de su amada en tiempos de guerra. Me atrevo a decir que, entonces, La Jetée es una auténtica obra maestra de la ciencia ficción.
Terry Gilliam se “roba” el argumento para construir el universo posapocalíptico de 12 monos, una película sobre viajes en el tiempo donde un preso es enviado al pasado para descubrir qué condujo al fin de la civilización. Sin embargo, el también director de Brazil, ingeniosamente, no sólo adereza su aclamada versión con la temática del tiempo y los recuerdos rotos, sino que a su vez se atreve a introducir a un grupo terrorista conocido como The Army of the Twelve Monkeys perpetradores de un virus mortal contra la humanidad. La película ofrece grandes actuaciones de la mano de Bruce Willis y Brad Pitt, quien, por cierto, obtuvo una nominación al Óscar.
Distrito 9 (Dir. Neill Blomkamp, 2009)
Basado en el cortometraje: Alive in Joburg, de Neill Blomkamp (2006)

Alive in Joburg fue concebido como un falso documental de ciencia ficción (mockumentary) que funge como una alegoría a temas como el apartheid acaecido en países como Sudáfrica. Esta versión distópica situada en el país africano sigue a un grupo de refugiados extraterrestres, quienes llegan a la Tierra y así acentuarse entre la población humana. La inesperada visita se convierte en caos cuando los alienígenas adoptan un carácter nómada, lo que provoca una tensión creciente entre los refugiados extraterrestres y la población civil de la Tierra.
Tiempo después de haber lanzado este proyecto, Neill Blomkamp -quien ya había hecho cortos inspirados en Halo– figuraba como el director de una posible adaptación fílmica de la exitosa serie de videojuegos bajo la producción de Peter Jackson (El señor de los anillos). Sin embargo, el proyecto nunca se concretó y esto significó, digámoslo así, un golpe de suerte para el cineasta sudafricano, pues Jackson le facilitó a Blomkamp $30 millones de dólares para que los invirtiera en el proyecto que quisiera y así nació Distrito 9, con la participación protagónica, de nueva cuenta, de Sharlto Copley. Distrito 9 fue nominada a cuatro premios Óscar, entre ellos Mejor guion adaptado y Mejor película.
Frankenweenie (Tim Burton, 2012)
Basado en el cortometraje: Frankenweenie, de Tim Burton (1984)

Frankenweenie también nació como cortometraje en 1984 o del mismo modo podríamos clasificar este título como un remake. Resulta que aquel material ochentero en blanco y negro fue dirigido por Tim Burton, cuando tenía 25 años, para Disney. Sin embargo, en aquella época la Casa del Ratón consideró que el cortometraje no era apropiado para el público infantil, ya que se trataba de un niño que resucitaba a su perro muerto -una historia bastante terrorífica para los ejecutivos del estudio, ¿no?-, y entonces lo archivó con la clasificación PG, pese a que estaba planeado estrenarlo en cines antes del reestreno de Pinocho, el 21 de diciembre de 1984. Tiempo después, cuando Tim Burton experimentó el éxito con Beetlejuice y Batman, Disney liberó el cortometraje Frankenweenie en formato casero en el año de 1994. Actualmente, el cortometraje aparece como extra en la película El extraño mundo de Jack (1993).
De hecho, Tim Burton le dijo a EW que haber filmado el cortometraje Frankenweenie en live action fue un golpe de suerte porque el actor Paul Reubens le llamó para dirigir La gran aventura de Pee-Wee (1985) después de ver el cortometraje. Como consecuencia prosiguieron los éxitos antes mencionados Beetlejuice, Batman y, obviamente, el largometraje animado (stop- motion) Frankenweenie en 2012. La película obtuvo una nominación al Óscar en la categoría de Mejor película animada.
Saw: Juego del miedo (James Wan, 2004)
Basado en el cortometraje: Saw 0.5, de James Wan (2003)

La saga completa de Saw, sin duda, se ganó un lugar especial en los anales del cine de horror y sigue tan vigente como una serie de larga duración que hasta Chris Rock se aventuró a protagonizar Espiral: el juego del miedo continúa (2021). Pero antes de llegar a ese punto, Saw inició como un cortometraje desarrollado y filmado en 2003 por el director australiano James Wan y su amigo de la universidad, el también director Leigh Whannell (El hombre invisible, 2020), quien, por cierto, también lo protagonizó en el papel de David. Es de destacar que David se convirtió en Adam Stanheight, quien fungió como personaje principal de la película Saw (2004) y posteriormente apareció en las siguientes entregas, pero a partir de cameos (vía).
Así pues, ambos directores llamaron la atención de Lionsgate y finalmente Saw se convirtió en un largometraje cuyo estreno se efectuó -antes de llegar a salas comerciales- en el Festival de Cine de Sundance. Podemos decir, entonces, que el atractivo principal de Saw ha sido la tortura fisca y psicológica de un juego sangriento y mortal donde ninguna víctima escapa.
El despertar del diablo (Sam Raimi, 1981)
Basado en el cortometraje: Within the Woods, de Sam Raimi (1978)

Todos ubicamos esa dupla compuesta por el actor Bruce Campbell y el director Sam Raimi gracias a El despertar del diablo. Sin embargo, sus colaboraciones datan desde los años 70 gracias a varios cortos con los que dio inicio la carrera del también director de Spider-Man. El despertar del diablo, justamente, es muy importante en la carrera de Raimi, pues significó su debut como director. Pero esta ópera prima, perteneciente al género de horror, no se habría convertido en un filme de culto, de no ser por la realización de Within the Woods en 1978.
Sam Raimi llamó a su viejo amigo Bruce Campbell para filmar con una cámara Super 8 Within the Woods con un presupuesto estimado de apenas $1,600 dólares. El propósito de Raimi era, por supuesto, llamar la atención de los productores y así convertir su cortometraje de bajo presupuesto en una de las franquicias de terror más importantes del cine. El cometido se logró tras proyectar Within the Woods junto con El show de terror de Rocky en un cine local (vía). El resto es historia y actualmente Within the Woods es considerada una precuela de la exitosa franquicia El despertar del diablo.
Boogie Nights: Juegos de placer (Dir. Paul Thomas Anderson, 1997)
Basado en el cortometraje: The Dirk Diggler Story, de Paul Thomas Anderson (1988)

De entrada, esta película de Paul Thomas Anderson debe considerarse como uno de los mejores filmes que nos regaló la década de los años 90 y que además consolidó su carrera, otorgándole una nominación al Óscar en la categoría de Mejor guion original. La película, protagonizada por Mark Wahlberg, sobre un joven que busca construir una exitosa carrera dentro del cine pornográfico en California durante los años 70, pero que se da de topes por los altibajos en dicha industria, también comenzó como un cortometraje.
El material se llama The Dirk Diggler Story y fue escrito y dirigido por Paul Thomas Anderson cuando apenas tenía 17 años. Valiéndose del falso documental (mockumentary), el también director de Magnolia nos cuenta la historia sobre el ascenso y la caída de una estrella porno ficticia llamada Dirk Diggler. Por otra parte, dicho argumento está inspirado en la polémica vida de John Holmes, uno de los actores porno más famosos de la industria durante los años 70 y 80 (vía).
Whiplash: Música y obsesión (Dir. Damien Chazelle, 2014)
Basado en el cortometraje: Whiplash, de Damien Chazelle (2013)

Aunque la carrera de Damien Chazelle comenzó con Guy and Madeline on a Park Bench (2009), la realidad es que sus inicios como director resplandecieron con la película Whiplash en el año 2014, la cual obtuvo varios reconocimientos, entre ellos tres victorias en los premios Óscar: Mejor edición, Mejor edición de sonido y Mejor actor de reparto por la estupenda interpretación de J.K. Simmons como Fletcher. Cabe acotar que Chazelle también recibió su primera nominación al Óscar por este trabajo.
Pero nada de eso hubiera sido posible, si, un año atrás, el cineasta no hubiera vertido parte de la idea original dentro de un cortometraje del mismo nombre protagonizado por J.K. Simmons y por Johnny Simmons -y no Miles Teller- como Andrew Neiman. Resulta que para levantar el largometraje y conseguir financiamiento, Chazelle se propuso rodar una de las escenas del guion original, convertirla en cortometraje, participar en concursos destinados a este tipo de trabajos y, finalmente, presentárselas a los productores para llamar su atención (vía). Su intento rindió frutos y, de hecho, el cortometraje Whiplash consiguió el Premio del Jurado de Cortometraje en el Festival de Cine de Sundance. Lo que queda claro del cortometraje y el largometraje Whiplash es que nadie, absolutamente nadie como J.K. Simmons para interpretar a ese profesor de música con tan peculiares y rigurosos métodos de enseñanza.
Cuando las luces se apagan (Dir. David F. Sandberg, 2016)
Basado en el cortometraje: Lights Out, de David F. Sandberg (2013)

Antes de ¡Shazam!, el cineasta sueco David F. Sandberg había dirigido un buen puñado de cortos. Atraído por el terror, puso en marcha Lights Out, un cortometraje de casi 3 minutos que siempre hace preguntarnos: ¿qué es lo peor que puede pasar cuando estamos solos en nuestra habitación? El impacto fue tan avasallador en internet que, de inmediato, llamó la atención de los productores de Hollywood y así nació, tres años después, Cuando las luces se apagan, que con tan sólo un presupuesto de $4,900,000 MDD, alcanzó $148,868,835 MDD en taquilla global.
Mamá (Dir. Andy Muschietti, 2013)
Basado en el cortometraje: Mamá, de Andy Muschietti (2008)

Al inicio de este artículo hablamos de como Peter Jackson “apadrinó” a Neill Blomkamp para hacer realidad la película Distrito 9. Ahora toca el turno de cómo el ganador del Óscar Guillermo del Toro impulsó la realización de Mamá, de Andy Muschietti, para convertirla en una exitosa película de terror.
El cortometraje del cineasta argentino fue descubierto por el director tapatío, quien, como todos sabemos, es un auténtico aficionado al terror, lo sobrenatural y a las criaturas fantásticas. Así, tras tal descubrimiento, Mamá significó la ópera prima de Muschietti, quien hizo todo lo posible por mantener la idea original y pura de su cortometraje para extenderla en la película protagonizada por Jessica Chastain (vía). Sobra decir que Guillermo del Toro funge como productor de la película Mamá. De hecho, existe una versión reeditada del cortometraje que se utilizó como parte de la campaña de promoción de la película y que incluye una introducción de Guillermo del Toro. “Este cortometraje tiene un estilo limpísimo, técnicamente perfecto, y está cargado de emoción, de terror […] profundamente emocionante. Este cortometraje tiene un plano secuencia muy largo construido de varios planos unidos a través de la edición digital. Me demostró instantáneamente que Andy [Muschietti] era un director con estilo, pero con conciencia muy grande de la narrativa”, relata el director de La forma del agua.
Relic: Herencia maldita (Natalie Erika James, 2020)
Basado en el cortometraje: Creswick, de Natalie Erika James (2017)

En Relic: Herencia maldita, ópera prima de Natalie Erija James, se utilizan las convenciones del terror para enfrascarnos en una historia que explora las maldiciones familiares, el paso del tiempo y el deterioro del cuerpo a nivel físico y mental. Sin embargo, para verter todos esos elementos en una misma historia, la cineasta japonesa-australiana se basó en una experiencia personal; así como en el cortometraje de su propia autoría: Creswick.
Aunque hemos mencionado que Creswick inspiró el argumento de Relic: Herencia maldita y no es precisamente el cortometraje convertido en película, vale la pena por los elementos en común: la herencia de las enfermedades mentales, la dificultad para afrontar viejos traumas y la presencia de entidades malignas dentro de una casa. Cabe acotar que Creswick también se refiere a una ciudad australiana, sitio donde toma lugar tanto el cortometraje homónimo como Relic.
Bonus – Películas que comenzaron como cortometrajes
- The Babadook (2014) – Monster (2004)
- This Is The End (2013) – Jay & Seth vs. The Apocalypse (2007)
- Sin City (2005) – Frank Miller’s Sin City: The Customer Is Always Right (2004)
- 9 (2009) – 9 (2005)
- THX-1138 (1971) – Electronic Labyrinth THX 1138 4EB (1967)
- Juegos, trampas y dos armas humeantes (1998) – The Hard Case (1995)
- El Babadook (2014) – Monster (2005)
- Buscando el crimen (1996) – Bottle Rocket (1992)
- Napoleón Dinamita (2004) – Peluca (2002)
- Sling Blade (1996) – Some Folks Call It a Sling Blade (1994)
- Cashback (2006) – Cashback (2004)
- Half Nelson (2006) – Gowanus, Brooklyn (2004)
- Enredos de Oficina (1999) – Milton (1991)
- Machete (2010) – Trailer falso de Machete en Planeta Terror (2007)
La entrada Películas que comenzaron como cortometrajes: Ve los orígenes de Whiplash, Sector 9 y muchos más se publicó primero en Cine PREMIERE.
[ad_2]
Cine y Tv
Latidos a mil por segundo: Cuando el ritmo cinematográfico se convierte en pura taquicardia visual
[ad_1]
Apagar las luces de la sala o acomodarse en el sillón con el control remoto en la mano persigue, la mayoría de las veces, el simple deseo de desconectarse por completo de la monotonía cotidiana a través de un espectáculo que nos sacuda la estantería. Sin embargo, no cualquier persecución de autos o intercambio de disparos logra que nos olvidemos por completo de mirar el teléfono celular, el verdadero mérito radica en aquellas producciones que dominan el arte de la tensión cinética ininterrumpida.
El criterio central para dar forma a este exigente listado se basa en dar visibilidad a narrativas de precisión milimétrica donde el peligro se siente real, físico y asfixiante. Tanto las películas como las series de acción seleccionadas ganaron su lugar en este espacio porque logran que el espectador experimente una empatía visceral con los protagonistas, transformando la pantalla en una ráfaga de adrenalina constante que no da tregua ni respiro desde la escena de apertura hasta los créditos finales.
Nitro en las venas y puentes colgantes: La odisea rústica donde el camino es el verdadero infierno
La primera parada de este recorrido nos invita a rescatar a Carga maldita (Sorcerer), una producción salvaje de fines de los años 70´ que llevó al límite físico a su equipo de filmación y que hoy se alza como el monumento definitivo al suspenso rústico sobre ruedas. La trama nos introduce en un rincón miserable y olvidado de la selva sudamericana, donde cuatro hombres prófugos y desesperados de distintas nacionalidades aceptan una misión suicida a cambio de una fuerte suma de dinero y un pasaporte legal. El objetivo consiste en conducir dos camiones desvencijados y cargados hasta el tope con cajas de nitroglicerina en estado líquido a través de kilómetros de rutas destruidas, pantanos densos y condiciones climáticas extremas. El gran problema radica en que el material es tan inestable que cualquier vibración excesiva, una piedra en el camino o un frenazo brusco volatilizará los vehículos en mil pedazos de forma instantánea.
Al revisar el catálogo de las películas de acción que esquivan las fórmulas comerciales de los estudios de Hollywood, esta obra maestra del director William Friedkin destaca por su absoluta negativa a utilizar trucos de magia digital, apostando por un realismo sucio y asfixiante que transmite el peligro real de la filmación. El espectador se convierte en un pasajero invisible atrapado en las cabinas de esos gigantes de metal, sintiendo el crujido de los neumáticos sobre puentes de madera podrecida que se caen a pedazos bajo tormentas tropicales implacables. El guion prescinde de los héroes tradicionales e idealizados para concentrarse en la psicología del miedo primitivo, el desgaste de las máquinas y la fragilidad humana ante la naturaleza salvaje, logrando una descarga de adrenalina pura y física que se clava en la retina mucho después de que se apagan los motores.

Pasillos estrechos y artes marciales: La brutalidad claustrofóbica que llegó del sudeste asiático
Cambiando drásticamente de escala, pero multiplicando los niveles de violencia coreográfica, la segunda recomendación se llama La redada (The Raid) y nos encierra en los departamentos de un edificio multifamiliar controlado por un mafioso implacable en los suburbios de Yakarta. Un escuadrón de policías tácticos de élite ingresa al lugar a primera hora de la mañana con el objetivo de limpiar la estructura piso por piso, pero la misión se sale de control rápidamente al quedar atrapados y sin comunicación en un entorno donde cada inquilino está armado hasta los dientes. Lo que sigue es una demostración de supervivencia pura que utiliza las artes marciales tradicionales de la región como el motor principal de un suspenso asfixiante que no da margen de error.
El impacto que este largometraje indonesio generó en la industria global transformó la manera en que los coreógrafos de todo el mundo diseñan los combates cuerpo a cuerpo en las películas de acción contemporáneas, abandonando los cortes de edición rápidos que esconden las limitaciones de los actores para mostrar tomas largas llenas de dolor y destreza física real. Los protagonistas utilizan desde machetes y armas de fuego cortas hasta los propios muebles rotos de los pasillos para repeler oleadas interminables de agresores en espacios tan reducidos que generan una incomodidad física real en quien mira desde el sillón. La genialidad del libreto radica en que transforma la arquitectura del edificio en un personaje más del relato, convirtiendo cada puerta abierta en una potencial trampa mortal que exige una concentración absoluta.
El contrarreloj de una traición corporativa: El ritmo criminal que devora las calles de Londres
Para aquellos espectadores que prefieren trasladar la descarga de adrenalina al formato de la pantalla chica con narrativas expandidas, una de las grandes sorpresas de los últimos años llegó de la mano de Pandillas de Londres (Gangs of London) un crudo retrato sobre las mafias internacionales que operan en las sombras de las finanzas europeas. El detonante de la historia es el asesinato del líder criminal más poderoso de la ciudad, un evento que rompe el frágil equilibrio de paz entre las distintas bandas de narcotraficantes y lavadores de dinero, desatando una cacería humana implacable donde nadie está a salvo. La serie se enfoca en el hijo del capo fallecido, quien debe asumir el control de la organización mientras intenta descubrir quién dio la orden de ejecutar a su padre en medio de un mar de sospechosos de distintas nacionalidades.
Esta producción británica se alza con orgullo entre las mejores series de acción de la década gracias a la audacia de su realizador, Gareth Evans, quien no teme dedicar episodios enteros a asedios de casas de campo o fugas de prisiones que se sienten como cortometrajes autónomos de suspenso extremo. El guion balancea de forma impecable las intrigas políticas familiares con explosiones de violencia seca y estilizada que dejan al televidente sin palabras al final de cada bloque de transmisión. Ver esta historia en la televisión de casa es confirmar que el formato episódico ha alcanzado una madurez técnica envidiable, capaz de competir de igual a igual con los grandes blockbusters de la pantalla grande en términos de impacto visual y desarrollo de personajes complejos.

El tesoro del espionaje setentero: La joya oculta que se cuece a fuego lento en la cartelera
Como bonus track imprescindible para cerrar este recorrido de emociones intensas, resulta obligatorio rescatar del catálogo digital la serie El juego (The game), una producción de época que aborda la violencia urbana desde una perspectiva mucho más sucia, cínica y cercana al thriller policial de la vieja escuela. En este rincón menos transitado del streaming, las persecuciones no involucran autos de lujo último modelo ni superhéroes con trajes de mallas, alejándose por completo de la fantasía digital presente en producciones de la escala de El Hombre Araña 3 para meter los pies en el barro de las conspiraciones políticas y los tiroteos rústicos en callejones húmedos.
El valor fundamental que atesora esta recomendación final radica en su capacidad para demostrar que las producciones que verdaderamente dejan una marca en la retina son aquellas que entienden que el peligro se vuelve mucho más aterrador cuando los protagonistas son personas comunes con recursos limitados. La tensión se construye a partir de los ruidos de los motores viejos, las llamadas telefónicas interceptadas desde cabinas públicas y los enfrentamientos armados donde cada bala disparada cuenta y las heridas tardan capítulos enteros en sanar. Darle una oportunidad a este tipo de relatos menos evidentes enriquecerá por completo tu criterio como cinéfilo, recordándote que la adrenalina más pura no siempre grita ni explota, sino que a veces se esconde en la mirada de un fugitivo que sabe que no tiene un mañana asegurado en la gran ciudad.
[ad_2]
Source link
Cine y Tv
Cannes 2026 – Una edición desigual, pero aún llena de grandes obras
[ad_1]
La edición 79 del Festival de Cannes estuvo marcada por la controversia. Para empezar, la selección, compuesta por 22 títulos, varios de grandes maestros, no tuvo la calidad que tanto ha deslumbrado en años recientes. Evidentemente, no es de esperarse que cada película de un gran director sea un trabajo excepcional, pero este año coincidió en que los nuevos títulos de realizadores consagrados como Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi o Koreeda Hirokazu dejaran mucho que desear.
Por otra parte, el jurado presidido por el cineasta surcoreano Park Chan Wook fue un poco extraño, ya que estuvo conformado por cineastas con una trayectoria sólida como Chloe Zhao, noveles como el chileno Diego Céspedes o bien figuras glamorosas como Demi Moore, que no se caracteriza precisamente por una filmografía cuidada en sus más de cuatro décadas de carrera en Hollywood. De los títulos en competencia, 5 fueron dirigidos por mujeres y una de ellas, la alemana Valeska Grisebach ganó el Premio del Jurado por The Dreamed Adventure.

La Palma de Oro le fue otorgada a Fjord del realizador rumano Cristian Mungiu. Esta es la segunda vez que Mungiu recibe la presea, después de marcar un hito en la nueva ola del cine de su país con la espléndida 4 meses, 3 semanas, 2 días en 2007. Su sexto largometraje, también escrito por él, es el primero en ser ambientado y rodado fuera de Rumania, y cuenta con un reparto internacional encabezado por Sebastian Stan (quien por cierto es originario de Rumania) y la noruega Renate Reinsve, que ha cautivado al público de todo el mundo con cintas como The Worst Person in the World (por el que obtuvo el Premio de Mejor Actriz en Cannes en 2021) y Sentimental Value, ambas de Joachim Trier. Este año se anotó otro gran éxito con Backrooms de Kane Parsons, una cinta independiente estadounidense que ganó más de 350 millones de dólares en taquilla.
Después de haber colaborado juntos en A Different Man (2024) de Aaron Schimberg, Stan y Reinsve se reúnen en Fjord interpretando a la conservadora pareja Gheorghiu que emigra a Noruega. Mihai es rumano pero su mujer es noruega y ambos buscan un futuro mejor para sus cinco hijos en un pequeño pueblo. La familia pertenece a una estricta iglesia evangelista, de manera que los rezos y el estudio de la biblia dominan la rutina familiar. Por contraste, los niños acuden a una escuela pública inclusiva en la que cualquier expresión religiosa está prohibida. Mihai ha conseguido un trabajo técnico en esa misma institución en la que está sobre calificado, pero acepta el sacrificio profesional con el fin de brindarle mejores oportunidades a sus hijos. La familia es vista con extremo recelo por parte de la comunidad que es extremadamente liberal y es de esperarse que pronto los problemas surjan cuando los maestros perciben que hay un posible maltrato físico por parte de los padres hacia los hijos. Los prejuicios, la desconfianza y la barrera cultural y lingüística coloca a los padres en una situación jurídica muy compleja que explota a nivel mediático. A lo largo de su obra, Mungiu ha abordado la migración, el choque cultural entre la Europa oriental y occidental y el autoritarismo, pero en este caso la historia de la familia Ghiurghiu lo lleva a buscar un delicadísimo balance que nunca deja de ser ambiguo sobre la justicia en un caso de alteridad en el marco de un sistema ultra progresista que es completamente intransigente.
El estilo de Mungiu es su precisión y distanciamiento, y en Fjord nos presenta una historia subversiva en estos tiempos en donde una familia rígida y ultra religiosa resulta menos intolerante que la sociedad progresista noruega. Seguramente esta Palma de Oro creará una gran controversia entre el público cinéfilo, ya que podría interpretarse como una apología del autoritarismo, una postura que va precisamente en contra de la ideología que ha mostrado Mungiu a lo largo de su carrera.

El Gran Premio del Jurado fue para el gran cineasta ruso exiliado Andrey Zvyagintsev, que presenta su sexto largometraje, Minotaur, tras una prolongada ausencia de casi una década y después de haberse recuperado de una larga enfermedad. Llama la atención que sea una adaptación de la clásica película francesa La femme infidele (1969) de Claude Chabrol, pero esta historia de infelicidad conyugal, coescrita por Zvyagintsev y Simon Liashenko, le permite expandirse en el vasto paisaje de la Rusia corrupta de Vladimir Putin después de la invasión de Ucrania en 2022. El minotauro/monstruo en cuestión es Gleb, el rico presidente de una empresa de transporte (magníficamente interpretado por Dmitriy Mazurov) que vive en una lujosa casa en una provincia alejada de Moscú. Al igual que otros empresarios de la región, Gleb es convocado por el alcalde que les comunica de la necesidad del gobierno de enviar más hombres al frente de guerra, sin afectar la economía local. Gleb concibe el escalofriante plan de publicar un anuncio prometiendo duplicar el sueldo de catorce camioneros que serán reclutados antes de cobrar siquiera su primer sueldo.
Durante la primera parte de la película observamos la vida ordenada de Gleb, que está casado con una bella mujer, Galina (Iris Lebedeva) y son padres de un hijo adolescente. Durante su matrimonio ha sido infiel y distante, y los consejos que le da a su hijo de cómo responder a un bully en su clase, lo muestran como un hombre emblemático de la Rusia de Putin: déspota, intimidante y con un gran sentido de empoderamiento. Su esposa sólo parece medianamente contenta cuando recibe mensajes en el teléfono, lo que lo hace sospechar correctamente que mantiene un romance. Su rival es Anton, un joven y atractivo fotógrafo. Sólo entonces vemos que Gleb, que ha sido un hombre reservado, empieza a mostrar una pasión desmedida que le hace asesinar brutalmente al amante de su mujer. Sin embargo, después de esta crisis todo vuelve a la normalidad, Gleb no tendrá ningún castigo ya que es cómplice de las autoridades y su esposa ni siquiera lo desprecia, y menos aun se cuestiona su lugar en la sociedad corrupta a la que pertenece.
En Minotaur, Zvyagintsev logra el equilibrio perfecto entre un sofisticado thriller y una denuncia cáustica al estado déspota de Putin y seguramente será uno de los títulos más gustados este año.
El premio de Mejor Director fue compartido por el extraordinario cineasta polaco Pawel Pawlikowski y los debutantes cineastas españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos en su país por sus exitosas series televisivas como Los Javis, y considerados los herederos de Pedro Almodóvar.

Fatherland fue quizá la película mejor recibida por la crítica en todo el Festival de Cannes, y la que se pensaba que recibiría la Palma de Oro. Pawlikowski añade este título a una serie filmada en un riguroso blanco y negro que se centra en la Europa de la Guerra Fría y que inició en 2013 con Ida y que siguió en 2018 con Cold War, para abordar temas políticos e históricos como trasfondo de dramáticas historias personales. Fatherland, coescrita por Pawlikowski y Henk Handloegten, está ambientada en 1949, año en que el gran escritor alemán Thomas Mann (Hanns Zischler) regresa del exilio en Estados Unidos, y viaja desde Alemania Occidental a la Alemania Oriental, los dos polos ideológicos de la Guerra Fria, acompañado de su hija Erika (Sandra Hüller).
A lo largo de su obra, Thomas Mann observó la incompatibilidad entre el artista y la sociedad y esa es quizá la premisa de esta película, en la que Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1929 y uno de los intelectuales más encumbrados del siglo XX, fue también el jefe de una familia plena de demonios. Para empezar, Mann luchó contra su propia homosexualidad y condenó la vida de excesos de su hijo predilecto Klaus, también escritor y abiertamente homosexual, que además tenía una relación muy estrecha con su hermana Erika. Fatherland inicia justamente en los días previos al suicidio de Klaus, durante el regreso glorioso de Mann a Frankfurt, una ciudad dominada por los Estados Unidos y lo seguimos a Weimar, territorio de los soviéticos, pero también la tierra del genio Johann Wolfgang von Goethe, el dios de las letras alemanas a quien Mann venera sobre todas las cosas.
En sus diferentes discursos, el laureado escritor busca curar el espíritu herido de Alemania y conmina a sus compatriotas a iniciar una rehabilitación espiritual que esté orientada por el pensamiento de Goethe que resistió “al culto romántico de la muerte”. Resulta paradójico que Mann hable con tanta majestuosidad sobre la sanación espiritual cuando su familia está al borde del colapso. Detrás de la fachada imperturbable de Mann, descubrimos gracias a Erika a un hombre moralmente derrotado y perteneciente a otro tiempo. Pawlikowski demuestra nuevamente su enorme maestría al narrar esta historia sobre la fama, el exilio, la identidad y la familia de una manera a la vez íntima y distante, con su característico estilo de brevedad y precisión. Fatherland es una obra sublime que restaura la fe en el arte cinematográfico y seguramente será una de las cintas más premiadas después de su paso por Cannes.

Una de las grandes sorpresas de esta edición del Festival de Cannes fue la presencia de La bola negra, una segunda cinta española producida por Pedro Almodóvar y dirigida por sus seguidores Javier Calvo y Javier Ambrossi. Se trata de una adaptación de la obra teatral La piedra oscura de Alberto Conejero e hilvanada en tres tiempos no lineales sobre tres hombres íntimamente ligados por el deseo, el amor clandestino y la herencia del dolor. Lo que los une es el primer texto abiertamente homosexual del gran escritor español Federico García Lorca que permaneció oculto durante décadas.
La bola negra es un gran mosaico maximalista donde confluyen todo tipo de tonos y estilos sorprendentes, excesivos, para presentar la historia de Sebastián (el cantante Guitarricadelafuente en su debut), un joven provinciano que es obligado a unirse como soldado raso al bando franquista. En estas circunstancias le toca vigilar en un hospital a Rafael (Miguel Bernardeau), un atractivo republicano, futbolista y hombre de teatro, personaje real que corresponde a Rafael Rodríguez Rapún, última pareja del gran poeta andaluz que para entonces ya había sido brutalmente asesinado. Rafael está malherido y sabe que lo mantienen vivo para torturarlo con el fin de denunciar a sus compañeros. Pronto se establece un romance entre ambos, lo que hace que Rafael le confíe el secreto de donde está escondido el manuscrito de Lorca.
Después de la muerte inevitable del republicano, Sebastián recupera el texto, pero éste desaparece durante décadas. La otra parte de la historia se ubica en 2017 y nos presenta a un joven historiador, Alberto (Carlos González), que vive alejado de su madre (Lola Dueñas) y que recibe una extraña herencia por parte de su abuelo materno. Este regalo será lo que une de manera misteriosa a los tres hombres. Penélope Cruz tiene un papel pequeño, pero muy lucidor, en el que interpreta a una atrevida cantante de cabaret que inspira al joven soldado Sebastián a seguir sus impulsos, en tanto que Glenn Close interpreta a una académica especializada en Lorca en el final de la historia, a la que toca autentificar el manuscrito perdido de Lorca.
La bola negra es una película única en muchos sentidos por su enfoque excesivo, melodramático, post-almodovariano, de un tema poco visto en el cine español y que aborda la represión sexual en el régimen franquista. Será una cinta sumamente atractiva para los espectadores que buscan una nueva sensibilidad en la representación de temas LGBT en un cine clásico que aspira a la monumentalidad.
Estos fueron los premios principales en una edición del Festival de Cannes que estuvo marcada por la polémica, pero que como siempre, muestra el espíritu inquebrantable y siempre renovado del cine proveniente de todos los rincones del planeta. Una razón para mantener el optimismo en estos tiempos difíciles.
Daniela Michel Desde 2003 es directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, del cual es fundadora. Ha sido jurado de festivales como el de Cannes –en su sección Una Cierta Mirada y en la Semana de la Crítica–, el Venecia, Sundance, Locarno, San Sebastián y Berlín.
[ad_2]
Source link
Cine y Tv
ARIEL 2026: Lista completa de nominados
[ad_1]
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) continúa con su objetivo de promover e impulsar la calidad del cine en nuestro país, es por eso que este 2026 celebra una nueva edición de los Premios Ariel.
Desde su resurgimiento en 1972, el Ariel no para de reconocer públicamente a los mejores profesionales del cine en México. Para su 68ª edición, este no deja de ser su propósito; así que entérate aquí sobre quiénes son los nominados en las 25 categorías que premia la AMACC este 2026.
Rumbo al Ariel 2026
Aunque para la edición de este año se recibieron 151 películas, 67 largometrajes, 84 cortometrajes y 10 películas iberoamericanas, la lista oficial consta únicamente de 49 películas nominadas, mismas que se podrán ver a lo largo del ciclo de exhibición “Rumbo al Ariel 2026”.
Durante este ciclo, las películas se presentarán de forma gratuita, incluyendo las transmisiones de los cortometrajes de ficción, animación y documental en los canales que conforman la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México. Asimismo, pensando en las preferencias del público, también se podrán disfrutar en funciones diarias a través de la plataforma de streaming, FestivalOpen!
¿Cuándo se celebrará la ceremonia del Ariel 2026?
La ceremonia de entrega del premio Ariel 2026 se llevará a cabo el próximo 3 de octubre.
Nominaciones por categoria
Actor
- Andrés Catzín | Cosmos
- Ernesto Rocha | Adiós, amor
- Hoze Meléndez | Cocodrilos
- Mauricio Isaac | Café Chairel
- Osvaldo Sánchez | En el camino
Actriz
- Ángela Molina | Cosmos
- Diana Sedano | Juana
- Emma Dib | La eterna adolescente
- Mónica del Carmen | Las mutaciones
- Natalia Reyes | Aún es de noche en Caracas
Coactuación femenina
- Arcelia Ramírez | Cocodrilos
- Margarita Sanz | Juana
- Ángeles Cruz | Las locuras
- Ruth Ramos | La eterna adolescente
- Teresita Sánchez | Cocodrilos
Coactuación masculina
- Bernardo Gamboa | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Héctor Kotsifakis | Pérdida total
- Manuel Cruz Vivas | Cocodrilos
- Mariano López Sosa | En el camino
- Roberto Sosa | Las locuras
Cortometraje animación
- Azulesepia | Dir. Luis Manuel Villarreal Dávila
- Desdoblándome | Dir. Natalia Pájaro
- Te prometo violencia | Dir. Juan María León Piña
- Teatro Secreto | Dir. Diego Martínez Gutiérrez
- Wing Shop | Dir. Andrea León Gutiérrez, Gabriela Rojas Bustos, Sascha Schmit
Cortometraje documental
- La mar | Dir. Jean Chapiro Uziel
- Las voces del despeñadero | Dir. Victor Rejón, Irving Serrano
- Mácula | Dir. Mariana Xochiquétzal Rivera García
- Mujer de barro | Dir. Concepción Vásquez
- Toda la vida para siempre | Dir. Sebastián Molina Ruiz
Cortometraje ficción
- Azul | Dir. David Karlak
- Crónica menor | Dir. Francisco Usiel
- Oc ni temiki (sigo soñando) | Dir. Misael Alva
- Techiq | Dir. Missael Sánchez Arce
- Una torreta en llamas | Dir. Humberto Flores Jáuregui
Dirección
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro | O último azul
- Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Diseño de arte
- Belén Estrada | En el camino
- Christian Alfredo Galindo García, Consuelo Ileana Martínez Ruiz | Autos, mota y rocanrol
- Daniela Rojas | Juana
- Ezra Buenrostro | Aún es de noche en Caracas
- Salvador Parra | Vainilla
Edición
- Alfonso Gastiaburo, Ana García, Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata, Odei Zabaleta | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Jonathan Pellicer | En el camino
- Jorge Marquéz | Gerry Adams: El hombre de Ballymurphy
- Omar Guzmán, Sebastián Sepúlveda | O último azul
Efectos especiales
- Arturo Vázquez | Contraataque
- Gerardo Muñoz, Omar Israel Ayala de la Peña | Un cuento de pescadores
- José Martínez «Josh» | Mujeres del alba
- Luis Ambriz | Cocodrilos
- Ricardo Arvizu | Aún es de noche en Caracas
Efectos visuales
- Amet Ramos | Un cuento de pescadores
- Gaston Alvárez | Autos, mota y rocanrol
- Jorge Palma Bermúdez | En el camino
- María José Straffon | Soy Frankelda
- Paula Siqueira, Raúl «Ratón» Luna | Aún es de noche en Caracas
Fotografía
- Germinal Roaux, Inti Briones | Cosmos
- Guillermo Garza | O último azul
- Juan Pablo Ramírez | Aún es de noche en Caracas
- Moritz Tessendorf | La reserva
- Ximena Amann (AMC) | En el camino
Guión adaptado
- Javier Peñalosa, Mariana Chenillo | Los dos hemisferios de Lucca
- Jimena Montemayor Loyo | Mujeres del alba
- Jorge Hérnandez Aldana | La sombra del catire
- Jorge Ramírez-Suárez | Las mutaciones
- Mariana Josefina Rondón García, María Teresa Ugás Castro | Aún es de noche en Caracas
Guión original
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro, Tibério Azul | O último azul
- Germinal Roaux | Cosmos
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Largometraje animación
- La gran historia de la filosofía occidental | Dir. Aria L. Covamonas
- Soy Frankelda | Dir. Arturo Ambriz Rendón, Rodolfo Ambriz Rendón
Largometraje documental
- Brigada 2045 | Dir. Olivia Luengas Magaña
- Gaza, la franja del exterminio | Dir. Rafael Rangel
- La libertad de Fierro | Dir. Santiago Esteinou
- Llamarse Olimpia | Dir. Indira Cato Cortes
- Vidas en la orilla | Dir. Lucía Gajá
Maquillaje
- Adam Zoller | En el camino
- Alejandra Velarde | Vainilla
- Gerardo Muñoz | Un cuento de pescadores
- Karina E. Monroy | Autos, mota y rocanrol
- Karina Rodríguez | Aún es de noche en Caracas
Música original
- Andrea Balency-Bearn | En el camino
- María Giménez Cacho Goded | Juana
- Memo Guerra | O último azul
- Yolihuani Curiel Balzareti | Brigada 2045
- YOM | La reserva
Ópera prima
- Cocodrilos | Dir. J. Xavier Velasco
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Dir. Ernesto Martínez Bucio
- Juana | Dir. Daniel Giménez Cacho
- La reserva | Dir. Pablo Pérez Lombardini
- Vainilla | Dir. Mayra Hermosillo
Película iberoamericana
- Belén (Argentina) | Dir. Dolores Fonzi
- La misteriosa mirada del flamenco (Chile) | Dir. Diego Céspedes
- Los domingos (España) | Dir. Alauda Ruiz de Azúa
- Manas (Brasil) | Dir. Marianna Brennand
- Un poeta (Colombia) | Dir. Simón Mesa Soto
Revelación actoral
- Aurora Dávila | Vainilla
- Carolina Guzmán | La reserva
- Donovan Said | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Laura Uribe Rojas | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Victor Miguel Prieto Simental | En el camino
Sonido
- Alex de Icaza, David Montero | Autos, mota y rocanrol
- Antonio Porém Pires, Lena Esquenazi, Nayuribe Montero | Aún es de noche en Caracas
- Arturo Salazar, Liliana Villaseñor, María Alejandra Rojas, Vincent Sinceretti | O último azul
- Carlos Cortés Navarrete (C.A.S.), Miguel Mata, Odín Acosta Ascencio | Brigada 2045
- Denis Sechaud, Ivan Dumas, Raphaël Sohier | Cosmos
Vestuario
- Brenda Gómez | Aún es de noche en Caracas
- Felipe Criado | En el camino
- Felipe Criado | Cosmos
- Gilda Navarro | Vainilla
- Gilda Navarro, Joanna Nogueiras Yankelevich | Autos, mota y rocanrol
Película
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Mandarina Cine, Dir. Ernesto Martínez Bucio
- En el camino | Animal de Luz Films, Dir. David Pablos
- La libertad de Fierro | Javier Campos López, Santiago Esteinou, Dir. Santiago Esteinou
- O último azul | Cinevinay, Desvia, Dir. Gabriel Mascaro
- Vainilla | Huasteca CC, Redrum, Dir. Mayra Hermosillo
Te invitamos a que no te pierdas la transmisión de este evento, en el cual este año se galardonarán con el Ariel de Oro al documentalista Demetrio Bilbatúa y la actriz Rosita Arenas.
[ad_2]
Source link
