Cine y Tv
ENTREVISTA: Karla Souza habla sobre ‘La caída’ y los sistemas de abuso

En los últimos años las denuncias por casos de abuso sexual han cobrado mayor relevancia en todas las industrias. Después de muchos años de secretos, casos invisibilizados y víctimas con gritos acallados, por fin varias voces rompen el silencio. La película La caída, protagonizada por Karla Souza, es una de aquellas reflexiones cinematográficas que busca poner el tema sobre la mesa y con suerte lograr la empatía de la audiencia para generar un cambio.
La caída sigue a Mariel (Karla Souza), una clavadista mexicana que tiene frente a sí su última oportunidad de ir a Las Olimpiadas y obtener una medalla. Sin embargo, cuando un secreto oscuro sobre su entrenador de toda la vida sale a la luz, la atleta debe replantearse sus prioridades. ¿Es más importante la verdad o el éxito?
Para Karla Souza La caída es un proyecto sumamente personal. A través de las conversaciones con distintas víctimas de abuso sexual, dentro de la industria deportiva, la actriz creó con ayuda de otros una ficción que pudiera servir de denuncia colectiva. Su misión también fue poner al frente un tema por el cual se le ridiculizó hace cuatro años cuando ella misma confesó haber sido una víctima más en esta narrativa.

La película llegará a Amazon Prime Video el próximo 11 de noviembre y está dirigida por Laura Puenzo. Pero tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine Morelia (FICM) en donde Karla Souza platicó con Cine PREMIERE y otros medios. En la conversación también estuvieron presentes el actor Hernán Mendoza, la guionista María Renée Prudencio y la actriz Dèja Ebergenyi.
¿Cómo se decidió que Lucía Puenzo fuera la directora de la película?
Karla Souza (KS): Era importante escoger a alguien que no nada más fuera mujer. Yo necesitaba a alguien que conectara y había muchas mujeres con las que hablamos, que no conectaban con la historia.
Cuando vi las películas de Lucía, noté que tenían temas sobre la sexualidad tratados de manera compleja. Usaba muchísimo la simbología del agua también. Entonces yo me acerque a ella, leyó el guion que habíamos trabajado desde creo dos años antes y dijo ‘es como si yo lo hubiera escrito’. Y ella trabajaba con María Renée y Tatiana Merenuk. Ahí fue donde ellas lograron con toda la información que todos nosotros les vomitamos, esa sutileza, una elegancia, darle palabra y estructura a una historia y a muchas historias muy complejas. Y por eso es una ficción, porque justo hay muchas cosas que queríamos llevar, pero seguir siendo como específicos en el viaje emotivo del personaje de Mariel.
¿Qué similitudes encuentran con el mundo deportivo y el mundo de los actores, hay algún parecido en algunas cuestiones o nada qué ver?
KS: Creo que las similitudes serían en todos los ámbitos. Realmente lo que queríamos lograr es ser específicos. Porque lo específico de esta historia la hace universal. Porque como decías ayer en Sanborns, como en mi carrera o en la de los periodistas, esto existe en todas partes. Todo el mundo vive en estas sociedades de silencio. Y nuestra historia era esa. Encontrar de qué manera podemos ayudar a la gente a nombrar lo que les está sucediendo y que ni siquiera han podido concientizar.

Esto sucede en muchas industrias y en muchos ámbitos. Tu comentabas que tuviste una investigación muy amplia y previa de comentarios y testimonios de gente dentro del deporte para construir esta historia, ¿Cómo fue enterarte o saber todo eso?
KS: Pues sí, fue con muchos clavadistas, con doctores de antidoping, con especialistas de violencia de género. Y en realidad, María Renée, tú también puedes hablar de esto…
María Renée Prudencio (MR): Sí, tuvimos la enorme fortuna de tener personas muy generosas y valientes que compartieron sus historias con nosotras. Sin duda, no podríamos haber llegado a un retrato tan honesto sin esos testimonios absolutamente llenos de coraje de estas mujeres.
KS: Sí. Y creo que lo interesante fue que añoran que se cuente esta historia. O sea, porque los clavadistas son muy invisibles en este país y han tenido muchos problemas de esta índole y nadie los escucha. Entonces tengo muchísima empatía y admiración hacia ellos y espero que esto también logre visualizar los que ellos viven a diario.
Hernán, cómo fue la preparación de tú personaje, la creación, sobre todo. Porque en cierto momento es muy contenido. Y poco a poco vamos explorando y conociendo quién es. Lo ves y crees que es alguien que conoces, alguien cercano, alguien que ha estado junto a ti. Y de repente vas descubriendo esos matices, ¿cómo fue darnos este personaje?
Hernán Mendoza: Bueno, como actor lo que a mí me gusta es representar seres humanos y a veces te tocan seres humanos con sus debilidades, sus defectos, Braulio, es alguien que, aunque es muy bueno en lo que hace, tiene un conflicto que tenemos la gran mayoría de los seres humanos cuando tenemos poder. No sabemos qué hacer, para qué sirve.
El poder en vez de usarlo para el beneficio de un grupo y que este grupo se sienta motivado y tengamos éxito, lo usa más bien para beneficio personal. Para satisfacer sus propias necesidades, sus propias debilidades, sus propias fantasías. Pero no por ello dejan de ser seres humanos, entonces yo quería que se viera así, que se viera un tipo como tu tío, como el vecino, como cualquier otra persona que tú dices es un buen tipo. Sin embargo, tiene sus debilidades y una de ellas es esa. Cuando tú ves a un asesino en serie, hasta hay simpáticos, no, hay gente muy agradable, entonces a mí, ese tipo de actuación es la que me interesa, la que me gusta, y cuando leí el guion dije ahí está, perfecto, se puede retratar justamente eso.
KS: Hizo un casting fenomenal. O sea, en realidad muchos actores de renombre no querían ni tocar ni acercarse a la historia. No querían hacer este personaje.

¿Por qué crees que no querían?
KS: Sí hacen asesinos, sí hacen a todo eso, pero este no. Así que es un gran aliado tener un actor de su calibre. Eso es ser aliado, o sea, ponerse en situaciones vulnerables como persona y como actor para ayudar a la causa. Y yo necesitaba a alguien así. Además, improvisó muchísimas cosas en la película.
Cuando nos venden la historia de Caperucita Roja, te venden al lobo, te venden todo esto. Cuando yo salí a hablar, todo el mundo me decía es que no, es que es buena persona, es un tipazo. Oye, pero es que tiene una esposa, pero tiene una hija. Entonces le pusimos a su hija, le pusimos todas las cosas que todo el mundo te cuenta.
Es un personaje que está blindado por todas las medallas de oro. Está blindado de cualquier castigo, por todas las medallas que trae a México, ¿sabes? Eso lo blinda de cualquier castigo y la investigación que le hicieron es… la investigación fue más bien ¿cómo decía Lucía? Fue una investigación a la madre, o sea, no fue una investigación hacia Braulio. Fue una investigación más a la madre y a que fuera ella madre. Y que en su casa las cosas estuvieran funcionando. No le preguntaron nada a él, nada.
Pero sí estamos muy agradecidos de que Hernán se haya metido al quite.
Tu personaje tiene estas dos vertientes, la parte emocional muy fuerte con muchos conflictos y también la parte física, porque obviamente es una clavadista. Entonces quiero que me cuentes para ti qué fue lo más retador ¿conseguir la parte emocional del personaje o la parte física?
KS: Las dos, en realidad lo veo como un conjunto. O sea, una no existe sin la otra. En la parte física para mí era importante sentirme fuerte como ellas, no era una cosa de estética, sino de poder hacer los clavados. Yo lo quería hacer porque además admiro y respeto muchísimo a los deportistas. Yo era atleta de joven y dije yo tengo que poder simular la fuerza que ellos tienen para poder saltar. Entrar al cemento, o sea, es cemento en el que pegas cuando saltas de la de 10 metros. Sí es muy fuerte hacer eso.
Entonces cuando me tiré mi primer clavado mi admiración creció y creció al estarme preparando con los clavadistas, que fueron también súper generosos con su tiempo. Me dejaron entrenar con ellos como una atleta más. El primer día que me tire de la de 10 metros yo estaba embrazada y no lo sabía. Luego volví a tener otro hijo y a los 9 meses de haber parido yo estaba en la película. Entonces la dieta y todo fue aún más difícil porque después de 2 hijos, no se logra lo que mi cuerpo lograba antes. Y mantener esa dieta durante toda una película, estábamos en traje de baño toda la película, entonces, afectaba mucho mis emociones no poder comer carbohidratos. Pero a la vez ayudaba mucho al mundo en el que estaba Mariel, o sea, como que se complementaba muchísimo la preparación física.
Me despertaba a las 5 de la mañana antes de filmar para entrenar. Luego íbamos a la alberca y hacíamos todo eso, era como una cosa que nunca he vivido. Lo difícil que fue esta filmación por todas las cosas que conllevó y la parte emocional, obviamente era volverme a desnudar emocionalmente en algo. Pero esta vez arropada de mucha gente y de un guion muy bien estructurado para que yo me sintiera segura.

La película también habla de esas últimas oportunidades, donde lo tienes todo o no lo tienes nada. Hay hasta ese nivel de frustración. Quería preguntarles a ustedes ¿cómo lidian con eso en el medio en el que se dedican? En donde también está muy cercano a poder vivir el todo o nada ¿Cómo aprenden a lidiar para no vivir todo el tiempo en esta constante frustración?
MR: Lo que estaba pensando es que el abuso existe dentro de un esquema de sociedad de abuso en general. La misma búsqueda de la excelencia a ese costo, en el deporte de alto rendimiento, la búsqueda del éxito en el cine o en la farándula, con ese nivel de exigencia y de sacrificio son sistemas de abuso. Nuestra sociedad está construida para no buscar necesariamente la calidad de vida y la paz del alma y el desarrollo emocional saludable. Sino estos éxitos que están a costo de nuestras emociones, de nuestra salud. Entonces, creo que eso es interesante también. Y una de las razones por la que era interesante situar esta historia de abuso que sucede en todos lados. Porque la sociedad está construida sobre ese precepto. Justamente en el deporte de alto rendimiento esa búsqueda es brutal, ese sacrificio evidencia un problema de abuso todavía más grande.
KS: Y creo que era más para mí, obviamente como actriz, uno es sexualizado de alguna manera. Como atletas no. En mi investigación descubrí estas historias y fue así como se hizo, Por eso lo metí al rubro que yo conozco que es el cine para contar y alzar la voz más alto. Pero creo que es algo que justamente hemos aprendido que nuestras carreras, que seamos esclavos de nuestras carreras y no que nuestras carreras nos sirvan a nosotros.
Nosotros cuando escribimos el final, mucha gente no lo entendía. Una clavadista me decía ‘es que yo no sé si yo podría hacer eso’. Y yo le dije ‘créeme que es lo que hiciste, no lo ves, pero tú al alzar la voz y al haberte ido de México es lo que hiciste’. Pero lo estoy retratando de una manera cinemática, pero eso tú lo hiciste.
Lo hicimos y al mes Simone Biles dijo que no a competir por cuidarse a sí misma. O sea, lo escribimos soñando en mundo donde nos escogemos a nosotros antes de ponernos al servicio de todas las cosas que nos ponen. El logo que nos ponen enfrente. Entonces sí fue como impresionante ver que una atleta en Nueva Zelanda dijo no voy a ir a las olimpiadas, esto fue después de haber escrito nuestro final.
MR: La tenista también.

KS: La tenista. O sea los actores que están diciendo ya no. Jonah Hill está diciendo ya no voy a hacer entrevistas, porque me cuesta mi salud mental, mi ansiedad. Ya estamos viendo un cambio. En Estados Unidos están pensando hacer de un crimen abuso infantil, por cómo están entrenando a los niños. No tienen todavía ni razón de escoger su deporte y los están metiendo a cosas. Es un abuso, eso es un abuso, por una medalla, porque Estados Unidos sea el mejor lugar, o lo que tú quieras, pero siempre existe y está existiendo eso y está empezando a cambiar.
Y nosotros cuando escribimos el final de esta película, costó a mucha gente, hasta querían que filmáramos otro final porque todo el mundo estaba muy nervioso con el final. Pero cuando el mundo empezó a contestarnos de una manera tan especial de que sí para allá vamos, fue como que lo apuntamos hacia una visión, hacia dónde queremos ir como sociedad.
Hablabas hace rato de que esta historia siempre habla mucho sobre el silencio y el tratar de silenciar. Y también comentabas que hubo muchas puertas cerradas para este proyecto, quiero que me cuentes un poco de eso. Creo que es importante que sepamos por qué hubo tantos problemas para sacar este proyecto a flote.
KS: Si, cualquiera pensaría, pero ¿por qué? Yo, antes de llegar con María Renée, antes de llegar con Ana, yo ya llevaba 3 años de llegar con productores, con cineastas, con escritores, de contarles la historia. Y a unos no les interesaba, otros me decían que no querían tocarlo porque hay muchas empresas que no quieren evidenciar el tema. Muchas sociedades que ni siquiera piensas, están ligadas con el deporte y todo el mundo tiene miedo. Temen perder su trabajo y no darle de comer a sus hijos. Entonces mucha gente no quería tocar esta historia por el tema.

Y a la vez la forma en la que se me criticó y se me crucificó a mí por alzar la voz en dado momento hace 4 años, no era cool estar conmigo, no era cool hablar de la historia de una mujer que encuentra su voz y alzar la voz. Al contrario. Pero fue el regalo más grande evidenciar lo que necesitaba yo contestar. Y lo contesté 4 años después, pero lo contesté a través de esta película.
Todo lo que hablaron en dado momento de que ‘¿por qué te tardaste?’, o ‘¿por qué no dices tal?’ o ‘¿por qué?’ es como mi contestación más fuerte y más elocuente. A través del cine. Porque es mi pasión y es lo que hago. Y no lo iba a contestar en un tweet. No iba a saciar el morbo de la gente por entrar a este circo mediático que se hizo y era algo en donde yo encontré fuerza justo en las historias de estas clavadistas. Donde yo me refugié y yo sabía que podía contestarlo de una manera mucho más contundente y no y tanto por contestarles. Sino por realmente avanzar la conversación porque me di cuenta de que se necesitaba urgentemente avanzar la conversación en México. Y siento que ya estamos como logrando que justamente sí se hable de una manera más elevada este tema.
La caída es protagonizada por Karla Souza, Hernán Mendoza, Dèja Ebergenyi, Claudia Lobo, Enrique Singer, Mabel Cadena, Christian Vazquez y María Renée Prudencio. Está dirigida por Laura Puenzo. Llegará a Amazon Prime Video el 11 de noviembre.
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Latidos a mil por segundo: Cuando el ritmo cinematográfico se convierte en pura taquicardia visual
Apagar las luces de la sala o acomodarse en el sillón con el control remoto en la mano persigue, la mayoría de las veces, el simple deseo de desconectarse por completo de la monotonía cotidiana a través de un espectáculo que nos sacuda la estantería. Sin embargo, no cualquier persecución de autos o intercambio de disparos logra que nos olvidemos por completo de mirar el teléfono celular, el verdadero mérito radica en aquellas producciones que dominan el arte de la tensión cinética ininterrumpida.
El criterio central para dar forma a este exigente listado se basa en dar visibilidad a narrativas de precisión milimétrica donde el peligro se siente real, físico y asfixiante. Tanto las películas como las series de acción seleccionadas ganaron su lugar en este espacio porque logran que el espectador experimente una empatía visceral con los protagonistas, transformando la pantalla en una ráfaga de adrenalina constante que no da tregua ni respiro desde la escena de apertura hasta los créditos finales.
Nitro en las venas y puentes colgantes: La odisea rústica donde el camino es el verdadero infierno
La primera parada de este recorrido nos invita a rescatar a Carga maldita (Sorcerer), una producción salvaje de fines de los años 70´ que llevó al límite físico a su equipo de filmación y que hoy se alza como el monumento definitivo al suspenso rústico sobre ruedas. La trama nos introduce en un rincón miserable y olvidado de la selva sudamericana, donde cuatro hombres prófugos y desesperados de distintas nacionalidades aceptan una misión suicida a cambio de una fuerte suma de dinero y un pasaporte legal. El objetivo consiste en conducir dos camiones desvencijados y cargados hasta el tope con cajas de nitroglicerina en estado líquido a través de kilómetros de rutas destruidas, pantanos densos y condiciones climáticas extremas. El gran problema radica en que el material es tan inestable que cualquier vibración excesiva, una piedra en el camino o un frenazo brusco volatilizará los vehículos en mil pedazos de forma instantánea.
Al revisar el catálogo de las películas de acción que esquivan las fórmulas comerciales de los estudios de Hollywood, esta obra maestra del director William Friedkin destaca por su absoluta negativa a utilizar trucos de magia digital, apostando por un realismo sucio y asfixiante que transmite el peligro real de la filmación. El espectador se convierte en un pasajero invisible atrapado en las cabinas de esos gigantes de metal, sintiendo el crujido de los neumáticos sobre puentes de madera podrecida que se caen a pedazos bajo tormentas tropicales implacables. El guion prescinde de los héroes tradicionales e idealizados para concentrarse en la psicología del miedo primitivo, el desgaste de las máquinas y la fragilidad humana ante la naturaleza salvaje, logrando una descarga de adrenalina pura y física que se clava en la retina mucho después de que se apagan los motores.

Pasillos estrechos y artes marciales: La brutalidad claustrofóbica que llegó del sudeste asiático
Cambiando drásticamente de escala, pero multiplicando los niveles de violencia coreográfica, la segunda recomendación se llama La redada (The Raid) y nos encierra en los departamentos de un edificio multifamiliar controlado por un mafioso implacable en los suburbios de Yakarta. Un escuadrón de policías tácticos de élite ingresa al lugar a primera hora de la mañana con el objetivo de limpiar la estructura piso por piso, pero la misión se sale de control rápidamente al quedar atrapados y sin comunicación en un entorno donde cada inquilino está armado hasta los dientes. Lo que sigue es una demostración de supervivencia pura que utiliza las artes marciales tradicionales de la región como el motor principal de un suspenso asfixiante que no da margen de error.
El impacto que este largometraje indonesio generó en la industria global transformó la manera en que los coreógrafos de todo el mundo diseñan los combates cuerpo a cuerpo en las películas de acción contemporáneas, abandonando los cortes de edición rápidos que esconden las limitaciones de los actores para mostrar tomas largas llenas de dolor y destreza física real. Los protagonistas utilizan desde machetes y armas de fuego cortas hasta los propios muebles rotos de los pasillos para repeler oleadas interminables de agresores en espacios tan reducidos que generan una incomodidad física real en quien mira desde el sillón. La genialidad del libreto radica en que transforma la arquitectura del edificio en un personaje más del relato, convirtiendo cada puerta abierta en una potencial trampa mortal que exige una concentración absoluta.
El contrarreloj de una traición corporativa: El ritmo criminal que devora las calles de Londres
Para aquellos espectadores que prefieren trasladar la descarga de adrenalina al formato de la pantalla chica con narrativas expandidas, una de las grandes sorpresas de los últimos años llegó de la mano de Pandillas de Londres (Gangs of London) un crudo retrato sobre las mafias internacionales que operan en las sombras de las finanzas europeas. El detonante de la historia es el asesinato del líder criminal más poderoso de la ciudad, un evento que rompe el frágil equilibrio de paz entre las distintas bandas de narcotraficantes y lavadores de dinero, desatando una cacería humana implacable donde nadie está a salvo. La serie se enfoca en el hijo del capo fallecido, quien debe asumir el control de la organización mientras intenta descubrir quién dio la orden de ejecutar a su padre en medio de un mar de sospechosos de distintas nacionalidades.
Esta producción británica se alza con orgullo entre las mejores series de acción de la década gracias a la audacia de su realizador, Gareth Evans, quien no teme dedicar episodios enteros a asedios de casas de campo o fugas de prisiones que se sienten como cortometrajes autónomos de suspenso extremo. El guion balancea de forma impecable las intrigas políticas familiares con explosiones de violencia seca y estilizada que dejan al televidente sin palabras al final de cada bloque de transmisión. Ver esta historia en la televisión de casa es confirmar que el formato episódico ha alcanzado una madurez técnica envidiable, capaz de competir de igual a igual con los grandes blockbusters de la pantalla grande en términos de impacto visual y desarrollo de personajes complejos.

El tesoro del espionaje setentero: La joya oculta que se cuece a fuego lento en la cartelera
Como bonus track imprescindible para cerrar este recorrido de emociones intensas, resulta obligatorio rescatar del catálogo digital la serie El juego (The game), una producción de época que aborda la violencia urbana desde una perspectiva mucho más sucia, cínica y cercana al thriller policial de la vieja escuela. En este rincón menos transitado del streaming, las persecuciones no involucran autos de lujo último modelo ni superhéroes con trajes de mallas, alejándose por completo de la fantasía digital presente en producciones de la escala de El Hombre Araña 3 para meter los pies en el barro de las conspiraciones políticas y los tiroteos rústicos en callejones húmedos.
El valor fundamental que atesora esta recomendación final radica en su capacidad para demostrar que las producciones que verdaderamente dejan una marca en la retina son aquellas que entienden que el peligro se vuelve mucho más aterrador cuando los protagonistas son personas comunes con recursos limitados. La tensión se construye a partir de los ruidos de los motores viejos, las llamadas telefónicas interceptadas desde cabinas públicas y los enfrentamientos armados donde cada bala disparada cuenta y las heridas tardan capítulos enteros en sanar. Darle una oportunidad a este tipo de relatos menos evidentes enriquecerá por completo tu criterio como cinéfilo, recordándote que la adrenalina más pura no siempre grita ni explota, sino que a veces se esconde en la mirada de un fugitivo que sabe que no tiene un mañana asegurado en la gran ciudad.
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Cine y Tv
Cannes 2026 – Una edición desigual, pero aún llena de grandes obras
La edición 79 del Festival de Cannes estuvo marcada por la controversia. Para empezar, la selección, compuesta por 22 títulos, varios de grandes maestros, no tuvo la calidad que tanto ha deslumbrado en años recientes. Evidentemente, no es de esperarse que cada película de un gran director sea un trabajo excepcional, pero este año coincidió en que los nuevos títulos de realizadores consagrados como Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi o Koreeda Hirokazu dejaran mucho que desear.
Por otra parte, el jurado presidido por el cineasta surcoreano Park Chan Wook fue un poco extraño, ya que estuvo conformado por cineastas con una trayectoria sólida como Chloe Zhao, noveles como el chileno Diego Céspedes o bien figuras glamorosas como Demi Moore, que no se caracteriza precisamente por una filmografía cuidada en sus más de cuatro décadas de carrera en Hollywood. De los títulos en competencia, 5 fueron dirigidos por mujeres y una de ellas, la alemana Valeska Grisebach ganó el Premio del Jurado por The Dreamed Adventure.

La Palma de Oro le fue otorgada a Fjord del realizador rumano Cristian Mungiu. Esta es la segunda vez que Mungiu recibe la presea, después de marcar un hito en la nueva ola del cine de su país con la espléndida 4 meses, 3 semanas, 2 días en 2007. Su sexto largometraje, también escrito por él, es el primero en ser ambientado y rodado fuera de Rumania, y cuenta con un reparto internacional encabezado por Sebastian Stan (quien por cierto es originario de Rumania) y la noruega Renate Reinsve, que ha cautivado al público de todo el mundo con cintas como The Worst Person in the World (por el que obtuvo el Premio de Mejor Actriz en Cannes en 2021) y Sentimental Value, ambas de Joachim Trier. Este año se anotó otro gran éxito con Backrooms de Kane Parsons, una cinta independiente estadounidense que ganó más de 350 millones de dólares en taquilla.
Después de haber colaborado juntos en A Different Man (2024) de Aaron Schimberg, Stan y Reinsve se reúnen en Fjord interpretando a la conservadora pareja Gheorghiu que emigra a Noruega. Mihai es rumano pero su mujer es noruega y ambos buscan un futuro mejor para sus cinco hijos en un pequeño pueblo. La familia pertenece a una estricta iglesia evangelista, de manera que los rezos y el estudio de la biblia dominan la rutina familiar. Por contraste, los niños acuden a una escuela pública inclusiva en la que cualquier expresión religiosa está prohibida. Mihai ha conseguido un trabajo técnico en esa misma institución en la que está sobre calificado, pero acepta el sacrificio profesional con el fin de brindarle mejores oportunidades a sus hijos. La familia es vista con extremo recelo por parte de la comunidad que es extremadamente liberal y es de esperarse que pronto los problemas surjan cuando los maestros perciben que hay un posible maltrato físico por parte de los padres hacia los hijos. Los prejuicios, la desconfianza y la barrera cultural y lingüística coloca a los padres en una situación jurídica muy compleja que explota a nivel mediático. A lo largo de su obra, Mungiu ha abordado la migración, el choque cultural entre la Europa oriental y occidental y el autoritarismo, pero en este caso la historia de la familia Ghiurghiu lo lleva a buscar un delicadísimo balance que nunca deja de ser ambiguo sobre la justicia en un caso de alteridad en el marco de un sistema ultra progresista que es completamente intransigente.
El estilo de Mungiu es su precisión y distanciamiento, y en Fjord nos presenta una historia subversiva en estos tiempos en donde una familia rígida y ultra religiosa resulta menos intolerante que la sociedad progresista noruega. Seguramente esta Palma de Oro creará una gran controversia entre el público cinéfilo, ya que podría interpretarse como una apología del autoritarismo, una postura que va precisamente en contra de la ideología que ha mostrado Mungiu a lo largo de su carrera.

El Gran Premio del Jurado fue para el gran cineasta ruso exiliado Andrey Zvyagintsev, que presenta su sexto largometraje, Minotaur, tras una prolongada ausencia de casi una década y después de haberse recuperado de una larga enfermedad. Llama la atención que sea una adaptación de la clásica película francesa La femme infidele (1969) de Claude Chabrol, pero esta historia de infelicidad conyugal, coescrita por Zvyagintsev y Simon Liashenko, le permite expandirse en el vasto paisaje de la Rusia corrupta de Vladimir Putin después de la invasión de Ucrania en 2022. El minotauro/monstruo en cuestión es Gleb, el rico presidente de una empresa de transporte (magníficamente interpretado por Dmitriy Mazurov) que vive en una lujosa casa en una provincia alejada de Moscú. Al igual que otros empresarios de la región, Gleb es convocado por el alcalde que les comunica de la necesidad del gobierno de enviar más hombres al frente de guerra, sin afectar la economía local. Gleb concibe el escalofriante plan de publicar un anuncio prometiendo duplicar el sueldo de catorce camioneros que serán reclutados antes de cobrar siquiera su primer sueldo.
Durante la primera parte de la película observamos la vida ordenada de Gleb, que está casado con una bella mujer, Galina (Iris Lebedeva) y son padres de un hijo adolescente. Durante su matrimonio ha sido infiel y distante, y los consejos que le da a su hijo de cómo responder a un bully en su clase, lo muestran como un hombre emblemático de la Rusia de Putin: déspota, intimidante y con un gran sentido de empoderamiento. Su esposa sólo parece medianamente contenta cuando recibe mensajes en el teléfono, lo que lo hace sospechar correctamente que mantiene un romance. Su rival es Anton, un joven y atractivo fotógrafo. Sólo entonces vemos que Gleb, que ha sido un hombre reservado, empieza a mostrar una pasión desmedida que le hace asesinar brutalmente al amante de su mujer. Sin embargo, después de esta crisis todo vuelve a la normalidad, Gleb no tendrá ningún castigo ya que es cómplice de las autoridades y su esposa ni siquiera lo desprecia, y menos aun se cuestiona su lugar en la sociedad corrupta a la que pertenece.
En Minotaur, Zvyagintsev logra el equilibrio perfecto entre un sofisticado thriller y una denuncia cáustica al estado déspota de Putin y seguramente será uno de los títulos más gustados este año.
El premio de Mejor Director fue compartido por el extraordinario cineasta polaco Pawel Pawlikowski y los debutantes cineastas españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos en su país por sus exitosas series televisivas como Los Javis, y considerados los herederos de Pedro Almodóvar.

Fatherland fue quizá la película mejor recibida por la crítica en todo el Festival de Cannes, y la que se pensaba que recibiría la Palma de Oro. Pawlikowski añade este título a una serie filmada en un riguroso blanco y negro que se centra en la Europa de la Guerra Fría y que inició en 2013 con Ida y que siguió en 2018 con Cold War, para abordar temas políticos e históricos como trasfondo de dramáticas historias personales. Fatherland, coescrita por Pawlikowski y Henk Handloegten, está ambientada en 1949, año en que el gran escritor alemán Thomas Mann (Hanns Zischler) regresa del exilio en Estados Unidos, y viaja desde Alemania Occidental a la Alemania Oriental, los dos polos ideológicos de la Guerra Fria, acompañado de su hija Erika (Sandra Hüller).
A lo largo de su obra, Thomas Mann observó la incompatibilidad entre el artista y la sociedad y esa es quizá la premisa de esta película, en la que Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1929 y uno de los intelectuales más encumbrados del siglo XX, fue también el jefe de una familia plena de demonios. Para empezar, Mann luchó contra su propia homosexualidad y condenó la vida de excesos de su hijo predilecto Klaus, también escritor y abiertamente homosexual, que además tenía una relación muy estrecha con su hermana Erika. Fatherland inicia justamente en los días previos al suicidio de Klaus, durante el regreso glorioso de Mann a Frankfurt, una ciudad dominada por los Estados Unidos y lo seguimos a Weimar, territorio de los soviéticos, pero también la tierra del genio Johann Wolfgang von Goethe, el dios de las letras alemanas a quien Mann venera sobre todas las cosas.
En sus diferentes discursos, el laureado escritor busca curar el espíritu herido de Alemania y conmina a sus compatriotas a iniciar una rehabilitación espiritual que esté orientada por el pensamiento de Goethe que resistió “al culto romántico de la muerte”. Resulta paradójico que Mann hable con tanta majestuosidad sobre la sanación espiritual cuando su familia está al borde del colapso. Detrás de la fachada imperturbable de Mann, descubrimos gracias a Erika a un hombre moralmente derrotado y perteneciente a otro tiempo. Pawlikowski demuestra nuevamente su enorme maestría al narrar esta historia sobre la fama, el exilio, la identidad y la familia de una manera a la vez íntima y distante, con su característico estilo de brevedad y precisión. Fatherland es una obra sublime que restaura la fe en el arte cinematográfico y seguramente será una de las cintas más premiadas después de su paso por Cannes.

Una de las grandes sorpresas de esta edición del Festival de Cannes fue la presencia de La bola negra, una segunda cinta española producida por Pedro Almodóvar y dirigida por sus seguidores Javier Calvo y Javier Ambrossi. Se trata de una adaptación de la obra teatral La piedra oscura de Alberto Conejero e hilvanada en tres tiempos no lineales sobre tres hombres íntimamente ligados por el deseo, el amor clandestino y la herencia del dolor. Lo que los une es el primer texto abiertamente homosexual del gran escritor español Federico García Lorca que permaneció oculto durante décadas.
La bola negra es un gran mosaico maximalista donde confluyen todo tipo de tonos y estilos sorprendentes, excesivos, para presentar la historia de Sebastián (el cantante Guitarricadelafuente en su debut), un joven provinciano que es obligado a unirse como soldado raso al bando franquista. En estas circunstancias le toca vigilar en un hospital a Rafael (Miguel Bernardeau), un atractivo republicano, futbolista y hombre de teatro, personaje real que corresponde a Rafael Rodríguez Rapún, última pareja del gran poeta andaluz que para entonces ya había sido brutalmente asesinado. Rafael está malherido y sabe que lo mantienen vivo para torturarlo con el fin de denunciar a sus compañeros. Pronto se establece un romance entre ambos, lo que hace que Rafael le confíe el secreto de donde está escondido el manuscrito de Lorca.
Después de la muerte inevitable del republicano, Sebastián recupera el texto, pero éste desaparece durante décadas. La otra parte de la historia se ubica en 2017 y nos presenta a un joven historiador, Alberto (Carlos González), que vive alejado de su madre (Lola Dueñas) y que recibe una extraña herencia por parte de su abuelo materno. Este regalo será lo que une de manera misteriosa a los tres hombres. Penélope Cruz tiene un papel pequeño, pero muy lucidor, en el que interpreta a una atrevida cantante de cabaret que inspira al joven soldado Sebastián a seguir sus impulsos, en tanto que Glenn Close interpreta a una académica especializada en Lorca en el final de la historia, a la que toca autentificar el manuscrito perdido de Lorca.
La bola negra es una película única en muchos sentidos por su enfoque excesivo, melodramático, post-almodovariano, de un tema poco visto en el cine español y que aborda la represión sexual en el régimen franquista. Será una cinta sumamente atractiva para los espectadores que buscan una nueva sensibilidad en la representación de temas LGBT en un cine clásico que aspira a la monumentalidad.
Estos fueron los premios principales en una edición del Festival de Cannes que estuvo marcada por la polémica, pero que como siempre, muestra el espíritu inquebrantable y siempre renovado del cine proveniente de todos los rincones del planeta. Una razón para mantener el optimismo en estos tiempos difíciles.
Daniela Michel Desde 2003 es directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, del cual es fundadora. Ha sido jurado de festivales como el de Cannes –en su sección Una Cierta Mirada y en la Semana de la Crítica–, el Venecia, Sundance, Locarno, San Sebastián y Berlín.
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ARIEL 2026: Lista completa de nominados
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) continúa con su objetivo de promover e impulsar la calidad del cine en nuestro país, es por eso que este 2026 celebra una nueva edición de los Premios Ariel.
Desde su resurgimiento en 1972, el Ariel no para de reconocer públicamente a los mejores profesionales del cine en México. Para su 68ª edición, este no deja de ser su propósito; así que entérate aquí sobre quiénes son los nominados en las 25 categorías que premia la AMACC este 2026.
Rumbo al Ariel 2026
Aunque para la edición de este año se recibieron 151 películas, 67 largometrajes, 84 cortometrajes y 10 películas iberoamericanas, la lista oficial consta únicamente de 49 películas nominadas, mismas que se podrán ver a lo largo del ciclo de exhibición “Rumbo al Ariel 2026”.
Durante este ciclo, las películas se presentarán de forma gratuita, incluyendo las transmisiones de los cortometrajes de ficción, animación y documental en los canales que conforman la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México. Asimismo, pensando en las preferencias del público, también se podrán disfrutar en funciones diarias a través de la plataforma de streaming, FestivalOpen!
¿Cuándo se celebrará la ceremonia del Ariel 2026?
La ceremonia de entrega del premio Ariel 2026 se llevará a cabo el próximo 3 de octubre.
Nominaciones por categoria
Actor
- Andrés Catzín | Cosmos
- Ernesto Rocha | Adiós, amor
- Hoze Meléndez | Cocodrilos
- Mauricio Isaac | Café Chairel
- Osvaldo Sánchez | En el camino
Actriz
- Ángela Molina | Cosmos
- Diana Sedano | Juana
- Emma Dib | La eterna adolescente
- Mónica del Carmen | Las mutaciones
- Natalia Reyes | Aún es de noche en Caracas
Coactuación femenina
- Arcelia Ramírez | Cocodrilos
- Margarita Sanz | Juana
- Ángeles Cruz | Las locuras
- Ruth Ramos | La eterna adolescente
- Teresita Sánchez | Cocodrilos
Coactuación masculina
- Bernardo Gamboa | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Héctor Kotsifakis | Pérdida total
- Manuel Cruz Vivas | Cocodrilos
- Mariano López Sosa | En el camino
- Roberto Sosa | Las locuras
Cortometraje animación
- Azulesepia | Dir. Luis Manuel Villarreal Dávila
- Desdoblándome | Dir. Natalia Pájaro
- Te prometo violencia | Dir. Juan María León Piña
- Teatro Secreto | Dir. Diego Martínez Gutiérrez
- Wing Shop | Dir. Andrea León Gutiérrez, Gabriela Rojas Bustos, Sascha Schmit
Cortometraje documental
- La mar | Dir. Jean Chapiro Uziel
- Las voces del despeñadero | Dir. Victor Rejón, Irving Serrano
- Mácula | Dir. Mariana Xochiquétzal Rivera García
- Mujer de barro | Dir. Concepción Vásquez
- Toda la vida para siempre | Dir. Sebastián Molina Ruiz
Cortometraje ficción
- Azul | Dir. David Karlak
- Crónica menor | Dir. Francisco Usiel
- Oc ni temiki (sigo soñando) | Dir. Misael Alva
- Techiq | Dir. Missael Sánchez Arce
- Una torreta en llamas | Dir. Humberto Flores Jáuregui
Dirección
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro | O último azul
- Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Diseño de arte
- Belén Estrada | En el camino
- Christian Alfredo Galindo García, Consuelo Ileana Martínez Ruiz | Autos, mota y rocanrol
- Daniela Rojas | Juana
- Ezra Buenrostro | Aún es de noche en Caracas
- Salvador Parra | Vainilla
Edición
- Alfonso Gastiaburo, Ana García, Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata, Odei Zabaleta | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Jonathan Pellicer | En el camino
- Jorge Marquéz | Gerry Adams: El hombre de Ballymurphy
- Omar Guzmán, Sebastián Sepúlveda | O último azul
Efectos especiales
- Arturo Vázquez | Contraataque
- Gerardo Muñoz, Omar Israel Ayala de la Peña | Un cuento de pescadores
- José Martínez «Josh» | Mujeres del alba
- Luis Ambriz | Cocodrilos
- Ricardo Arvizu | Aún es de noche en Caracas
Efectos visuales
- Amet Ramos | Un cuento de pescadores
- Gaston Alvárez | Autos, mota y rocanrol
- Jorge Palma Bermúdez | En el camino
- María José Straffon | Soy Frankelda
- Paula Siqueira, Raúl «Ratón» Luna | Aún es de noche en Caracas
Fotografía
- Germinal Roaux, Inti Briones | Cosmos
- Guillermo Garza | O último azul
- Juan Pablo Ramírez | Aún es de noche en Caracas
- Moritz Tessendorf | La reserva
- Ximena Amann (AMC) | En el camino
Guión adaptado
- Javier Peñalosa, Mariana Chenillo | Los dos hemisferios de Lucca
- Jimena Montemayor Loyo | Mujeres del alba
- Jorge Hérnandez Aldana | La sombra del catire
- Jorge Ramírez-Suárez | Las mutaciones
- Mariana Josefina Rondón García, María Teresa Ugás Castro | Aún es de noche en Caracas
Guión original
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro, Tibério Azul | O último azul
- Germinal Roaux | Cosmos
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Largometraje animación
- La gran historia de la filosofía occidental | Dir. Aria L. Covamonas
- Soy Frankelda | Dir. Arturo Ambriz Rendón, Rodolfo Ambriz Rendón
Largometraje documental
- Brigada 2045 | Dir. Olivia Luengas Magaña
- Gaza, la franja del exterminio | Dir. Rafael Rangel
- La libertad de Fierro | Dir. Santiago Esteinou
- Llamarse Olimpia | Dir. Indira Cato Cortes
- Vidas en la orilla | Dir. Lucía Gajá
Maquillaje
- Adam Zoller | En el camino
- Alejandra Velarde | Vainilla
- Gerardo Muñoz | Un cuento de pescadores
- Karina E. Monroy | Autos, mota y rocanrol
- Karina Rodríguez | Aún es de noche en Caracas
Música original
- Andrea Balency-Bearn | En el camino
- María Giménez Cacho Goded | Juana
- Memo Guerra | O último azul
- Yolihuani Curiel Balzareti | Brigada 2045
- YOM | La reserva
Ópera prima
- Cocodrilos | Dir. J. Xavier Velasco
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Dir. Ernesto Martínez Bucio
- Juana | Dir. Daniel Giménez Cacho
- La reserva | Dir. Pablo Pérez Lombardini
- Vainilla | Dir. Mayra Hermosillo
Película iberoamericana
- Belén (Argentina) | Dir. Dolores Fonzi
- La misteriosa mirada del flamenco (Chile) | Dir. Diego Céspedes
- Los domingos (España) | Dir. Alauda Ruiz de Azúa
- Manas (Brasil) | Dir. Marianna Brennand
- Un poeta (Colombia) | Dir. Simón Mesa Soto
Revelación actoral
- Aurora Dávila | Vainilla
- Carolina Guzmán | La reserva
- Donovan Said | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Laura Uribe Rojas | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Victor Miguel Prieto Simental | En el camino
Sonido
- Alex de Icaza, David Montero | Autos, mota y rocanrol
- Antonio Porém Pires, Lena Esquenazi, Nayuribe Montero | Aún es de noche en Caracas
- Arturo Salazar, Liliana Villaseñor, María Alejandra Rojas, Vincent Sinceretti | O último azul
- Carlos Cortés Navarrete (C.A.S.), Miguel Mata, Odín Acosta Ascencio | Brigada 2045
- Denis Sechaud, Ivan Dumas, Raphaël Sohier | Cosmos
Vestuario
- Brenda Gómez | Aún es de noche en Caracas
- Felipe Criado | En el camino
- Felipe Criado | Cosmos
- Gilda Navarro | Vainilla
- Gilda Navarro, Joanna Nogueiras Yankelevich | Autos, mota y rocanrol
Película
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Mandarina Cine, Dir. Ernesto Martínez Bucio
- En el camino | Animal de Luz Films, Dir. David Pablos
- La libertad de Fierro | Javier Campos López, Santiago Esteinou, Dir. Santiago Esteinou
- O último azul | Cinevinay, Desvia, Dir. Gabriel Mascaro
- Vainilla | Huasteca CC, Redrum, Dir. Mayra Hermosillo
Te invitamos a que no te pierdas la transmisión de este evento, en el cual este año se galardonarán con el Ariel de Oro al documentalista Demetrio Bilbatúa y la actriz Rosita Arenas.
ues de anuncios individuales.
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