Cine y Tv
Sundance 2020: Walter Mercado, entre lágrimas y lentejuelas
Hay una razón por la que las salas de cine jamás dejarán de existir: no hay experiencia que se equipare a aquella de sentarse en la oscuridad, escuchando la respiración y las reacciones de acompañantes o completos desconocidos, frente a una misma ventana que se asoma a un mismo relato. Ir al cine es un ritual colectivo que dota a la imagen en movimiento de una dimensión brutalmente humana. Si bien esto sucede cada vez –estemos viendo a Tarkovski o a Iron Man–, hay ocasiones en las que lo que acontece de este lado de la pantalla dialoga con lo que está siendo proyectado generando algo que va mucho más allá de la conjunción de sus partes. Los elementos se alinean creando una electricidad irrepetible: los compañeros de butaca se convierten en más que eso y, por un par de horas, el ritual deviene en una especie de comunión mágica y trascendental.
Daré un par de pasos atrás. Hace algunas semanas, cuando se anunció la programación de esta edición de Sundance, Carlos Aguilar –crítico mexicano que vive en L.A.– tuiteó sobre su fantasía de que la comunidad latina presente en el festival se juntara para la premiere de Mucho mucho amor, el documental sobre Walter Mercado. Al final, el orquestador no pudo ir, pero varios de nosotros sí lo logramos –nos sentamos juntos y todo–. Había en el público gente de ascendencia mexicana, peruana, puertorriqueña, chicanos y uno que otro despistado que se llevaría una gran sorpresa conociendo al personaje tan particular que fue el astrólogo más querido de la televisión.

La proyección no había siquiera comenzado y ya se habían derramado varias lágrimas mientras Alex Fumero, productor de la cinta –usando una de las tres capas fabulosas que la familia de Walter Mercado llevó para que los cineastas usaran en el evento–, confesaba frontalmente su urgencia personal por homenajearlo: como un niño queer latino viviendo en Miami, su presencia constante en la televisión fue un símbolo de esperanza, una promesa de mejores tiempos por venir y un constante recordatorio del derecho que tenemos todos de existir en este mundo sin disculparnos por ello.
El documental, que fue realizado a lo largo de tres años por él, Cristina Costantini y Kareem Tabsch, indaga en la figura de Walter, su historia personal, su trayectoria y, ante todo, su importancia como ícono para la comunidad latina que se encuentra alejada de sus lugares de origen, como muchos de los asistentes a esta función. Walter Mercado se rebeló rehusándose a esconderse, al contrario, se encargó de que el mundo lo volteara a ver, les gustase o no lo que veían. En un trabajo documental que se antoja muy laborioso, los tres realizadores hurgaron cuidadosa pero persistentemente en la mente y el corazón de este hombre, consiguiendo así ir más allá de las décadas de respuestas ensayadas que tenía como coraza.

Walter Mercado –quien, por cierto, era Piscis– es aquí retratado como un ícono que está envejeciendo sin mucha prisa por hacerlo; un hombre dedicado al espectáculo, sí, pero que también estaba convencido del papel que jugó durante tantas décadas como fuente de esperanza y la responsabilidad que conllevaba. Cuentan los cineastas que la primera pregunta que les hizo cuando lo conocieron fue qué signo eran y, al parecer, estuvo lo suficientemente conforme con la respuesta como para permitirles entrar a su burbuja y conocerlo en su nostalgia y su vulnerabilidad.
Al final de la función, que estuvo cargada por la sensación de un duelo que lleva apenas pocos meses, la familia de Walter y su asistente de toda la vida, Willie Acosta, recibieron también los aplausos y escucharon las palabras de agradecimiento y admiración de todo un público estremecido. Ya sea obra de la magia de la imagen en movimiento, algún poder cósmico o la alineación de los astros, todos terminamos convencidos de que el espíritu de Walter Mercado estuvo ahí presente.
En esta edición del festival aquella efervescencia latina ha estado muy presente, cargando muchas funciones de una fuerza emocional que sigo intentando procesar. Entre historias sobre migración, dreamers, injusticia y esperanza, lo que prevalece es el amor como única salvación, el amor también por estas raíces que compartimos, que nos vuelven comunidad, una comunidad cuyas voces no cesarán hasta ser escuchadas, cuyos rostros están cansados de esconderse.
Los derechos internacionales de Mucho, mucho amor fueron adquiridos por Netflix y se estrenará en esa plataforma este verano.
La entrada Sundance 2020: Walter Mercado, entre lágrimas y lentejuelas se publicó primero en Cine PREMIERE.
ues de anuncios individuales.
Cine y Tv
Cinemex reabre su complejo Reforma 222 renovado, con nueva propuesta gastronómica y tecnología láser
.
.
.
Cinemex reabrió las puertas de su complejo ubicado en Reforma 222, en la Ciudad de México, tras una renovación que actualizó tanto su infraestructura tecnológica como su oferta de alimentos y el diseño de sus instalaciones.
El complejo se integra ahora al formato «Market» de la cadena, un modelo que combina la proyección de películas con una zona de restaurantes y snacks de distintas marcas. Con esta incorporación, Cinemex suma nueve complejos bajo ese esquema en todo el país.
En materia gastronómica, el lugar alberga opciones como Mini Moshi, La Crepe Parisienne, Cielito Querido Café, Red Kitchen, Lucky Bones y Burk’s. Uno de los espacios que más destaca es el PopCorn Lab, una barra de palomitas con más de diez sabores que van desde opciones clásicas como mantequilla y caramelo hasta variantes como Oreo, chile limón y tamarindo.
En cuanto a tecnología, las salas incorporan proyección láser en formatos 2K y 4K, que permite mayor brillo y definición de imagen, acompañada de sistemas de sonido envolvente. El diseño interior fue reformado con butacas ergonómicas, mayor distancia entre filas e iluminación contemporánea.
La reapertura de Reforma 222 forma parte de un plan de modernización más amplio que la empresa inició en 2025. En el transcurso de este año, la compañía también prevé renovar los complejos de Patriotismo, Lindavista, Lomas Verdes, Fashion Drive y Paseo San Pedro, estos últimos en Monterrey.
Cinemex emplea actualmente a más de 7 mil personas de forma directa en el país.
Staff Cine PREMIERE Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
Poncho Pineda: quiero que mis obras sean personales
Poncho Pineda, mexicano en nacionalidad y esencia, es el director de cine y televisión más visto en la historia de ViX. Sus proyectos (Es por su bien (2024), Profe infiltrado (2024), entre otras), han recibido buena apreciación en aquella plataforma. Desde su primer largometraje Amor, dolor y viceversa(2008) ha ido abriéndose camino a nivel internacional. Un hombre de cuarenta y siete años que remonta su trayectoria a los once, cuando se descubrió inventando historias que le permitían comprender las situaciones que iba atravesando. Sin embargo, no fue hasta que la afición se enfrentó con la técnica cuando Poncho encontró su pasión: uno de esos azares del destino que conducen a uno al resto de su vida. En su caso, una electiva de fotografía; la asignatura escolar que resultó determinante para la carrera del cineasta, que le brindó las herramientas para (re)presentar sus vivencias y su entorno.
“Terminé enamorado de la imagen, de lo que se podía hacer con una (imagen), de lo que representaba emocional o simbólicamente”.
La fotografía como elemento narrativo, que sugiere, que se arriesga y que intriga fue lo que despertó en Poncho una fascinación que le sirvió como motor para emprender el camino de la cinematografía y, que eventualmente, influyó en su propia manera de ver y de dirigir. Para él, el amor por esta profesión y la inspiración no surgieron en la academia, pues a pesar de haber realizado estudios en literatura, cine, dirección, guionismo y producción, su pasión tiene origen en su infancia: en el amor que sus padres tenían por el cine en blanco y negro y por las películas de Alfred Hitchcock.

Con el tiempo, este cariño lo hizo propio y Poncho terminó por encontrar a sus propios ídolos: grandes cineastas de distintas partes del mundo que lo inspiraron durante todo el proceso de creación de su primera cinta. “Yo realmente estuve muy inspirado por Quentin Tarantino, Paul Fitzgerald, David Fincher, Michael Haneke. Luego, cuando fui creciendo, Amores Perros (Iñárritu, 2000) me encantaba, la foto y lo visceral. Me encantaba lo que lograban comunicar con la cámara”. Fue todo el misterio que suscita la fotografía de esta icónica cinta mexicana en el espectador lo que, comparte Poncho, impulsó su primera película.
No obstante, es bien sabido que tras las inspiraciones llega uno mismo, que después de observar e intentar, uno encuentra su versión más auténtica, con su propio lenguaje y su propia esencia. Hoy, no cabe duda de que Poncho se encuentra en este lugar, en el punto de su carrera en el que sus seguidores son capaces de reconocer sus obras, de identificar las marcas personales del cineasta; por ejemplo, el constante retorno a las dinámicas familiares. Este director es consciente de que, como mexicanos, la familia es nuestro núcleo más importante a nivel social– algo que él mismo comparte– por lo que decide jugar con este elemento y presentar escenas y narrativas que toquen fibras en más de una persona.
No es casualidad de que, sin importar el género con el que Poncho esté trabajando, la dirección de sus películas esté enfocada en resaltar dichas nociones y conductas (familiares), pues él se mantiene firme en la idea de que la familia puede ser constructora, pero también limitante para el futuro y el avenir de cada individuo; un algo que trasciende lo comprensible: “dicen que antes de nacer hacemos un trato para ver a qué clan nos unimos”.
También te podría interesar: Socias por accidente – Estreno, trailer y todo sobre la comedia con Barbara de Regil y Angelique Boyer

Soltar. Entender. Resignificar.
Poncho sabe que su profesión abarca más allá de los límites del entretenimiento. Tiene presente que detrás de cada cortometraje o largometraje hay una anécdota, una profundidad y un contexto, que hay un alguien; una persona que fue protagonista de la misma historia que pretende ser contada. Ecos que vuelven de cada cinta una obra cargada de sentido y significado. Por eso, bajo esta perspectiva el cineasta mexicano no sólo tiene como objetivo ser consumido, sino ser escuchado y, en el proceso, entenderse a sí mismo.
En su estreno más reciente, Familia a la deriva (2026), Poncho hace esto mismo: a través de risas y buen humor, pretende provocar en la audiencia empatía hacia aquellas figuras que, aunque no son ausentes, tampoco desempeñan el papel que uno espera. Con esto, él comparte un poco de su historia a un público y una sociedad que sabe que no es ajena a este sentimiento, volviendo su profesión en un elemento transformador. “Logro resignificar esto, de decir “entiendo, pero yo no quiero esto”. Digo, es a nivel muy personal”.
El cine, su trabajo y su pasión se vuelven catárticos. Trascienden lo profesional para convertirse en duelo, para dar sentido a circunstancias que atraviesa y, que incluso a determinada edad, siguen causando incertidumbre. Poncho encuentra en la dirección una manera de jugar con fantasmas del pasado; del mismo modo que, experimentando con distintos géneros, una forma de interactuar con los fantasmas del presente. Este director nos comparte que su transición del thriller a la comedia surge de una situación familiar que azotó inesperadamente y que terminó por redirigirlo a un nuevo género en su trabajo, que le permitiera no sólo dar forma al dolor, sino a reconectar y externar.
“Todas esas cosas que uno empieza a vivir, de repente dices pues no soy el único que las está viviendo. Estoy en un lugar privilegiado para poder contar la historia y que uno diga, no pues yo estoy pasando por lo mismo”.

El avenir
Aunque este malabarismo entre thriller y comedia no es fácil de explicar al público, Poncho decide que no está dispuesto a sacrificar ningún género. Encontró en ellos pasión, significado, retos y emoción; nuevos proyectos que llegan a su mesa y ya están en la mira de ejecución. Sin embargo, a pesar de que la comedia es algo que quiere seguir llevando de la mano, nos comparte que para el futuro cercano se están contemplando principalmente dos o tres thrillers y horrores.
Finalmente, Poncho responde a la pregunta sobre cómo definiría su trayectoria actual como director:
“Sé el camino y voy con un paso lento para poder llegar, sabiendo que voy a llegar y poder contar lo que me inquieta el alma”.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
Yrsa Roca Fannberg, sobre su documental La tierra bajo nuestros pies
Tras su paso por la gira de documentales Ambulante en la Ciudad de México, nos sentamos a platicar con la directora Yrsa Roca Fannberg sobre La tierra bajo nuestros pies, un íntimo retrato documental que nos invita a reflexionar sobre el final de la vida, el cuidado en las residencias de adultos mayores y el valor de acompañar con empatía los últimos días.
Cine PREMIERE: En tu película planteas un acercamiento a la muerte muy particular. ¿Qué significa para ti el final de la vida y cómo quisiste abordarlo?
Yrsa Roca Fannberg: Algún día nos vamos. Para mí, es muy importante poder compartir el momento, dar valor al tiempo que tenemos juntos y a la existencia del otro. Es algo muy bonito en la vida, especialmente cuando ya no queda mucho tiempo, porque luego se van y ya no los podemos retomar. La muerte es un momento muy final. A veces me gusta que los personajes queden callados, que sus frases queden inacabadas, porque en el silencio hay una enseñanza; si nos paramos a escuchar y a compartir su vida, no solamente dándoles los buenos días, se vuelve un acto de sentir y ver. El documental se trata mucho de escuchar, de la quietud.
CP: Al respecto, grabaste en formato analógico de 16 milímetros. En una época donde lo digital domina, ¿cómo fue este proceso y qué le aportó a tu obra?
YRF: Creo que filmar en celuloide es el momento de elegir. Si tuviera una cámara digital, tal vez me perdería grabando cosas innecesarias; pero con el 16 mm la focalización de encontrar momentos se vuelve algo casi mágico. Ahora estamos aquí filmando y es un proceso cotidiano, casi celebratorio. Cuando intentamos capturarlo todo, perdemos muchas cosas. Este formato me dio la belleza de esperar y de dar importancia a la filmación, sabiendo que ya no sabes de dónde viene el momento exacto que vas a registrar.

CP: Uno pensaría que el rol de dirección es solo dirigir, pero se nota que aquí fuiste muy partícipe. ¿Cómo lograste ese vínculo desde adentro con las y los residentes?
YRF: La primera escena de la que participé era para mostrar que somos un equipo que viene de adentro y no de fuera. Para mí, en esta residencia de 160 personas, fue importante tener una relación real. Había un trabajo previo de confianza y respeto con las personas. Yo no hago películas tanto para los espectadores como para quienes están ahí. Queríamos mostrar este vínculo real y no limitarnos a observar; el diseñador de sonido incluso puso un micrófono en el estetoscopio para escuchar el corazón, involucrándonos en algo muy íntimo. Conocer a las personas —yo sabía cómo le gusta hacer la cama a una de ellas— nos permitió compartir sin dirigir, sino creando circunstancias donde ellas pudieran ser.
CP: ¿Cómo surgió tu interés por retratar este ambiente y documentarlo en tu película?
YRF: Al principio quería hacer un documental sobre mi abuela en otra residencia, pero no se dio. Escribí esta película en un momento de maduración, de entender que la vida se va disminuyendo poco a poco. Empecé haciendo retratos fotográficos y conversando con la gente. Era importante mostrar esta etapa de la vida en una película que me parecía que debía ser un proceso lento para revelar que son obras de arte vivas.
CP: La película también evidencia el contraste entre la soledad de la vejez y la juventud del personal médico y de cuidados. ¿Cómo integraste este contraste?
YRF: Era esencial quitarle el peso a las rutinas del personal y observar cómo estas personas mayores han construido su propia convivencia y amistad, donde a veces se tiene a un amigo de 95 años. Hay mucha gente joven trabajando ahí y el contraste es muy marcado. Depende de todo el personal que este no sea solo un lugar de asistencia, sino un hogar. Hay personas a las que no les importa nada, pero muchos traen muebles de sus casas, se llevan sus cosas y mantienen su individualidad. Es crucial ser escuchado, incluso si solo es por una persona. A veces, me pregunto por qué la gente se emociona tanto y creo que es porque esta experiencia nos toca de manera muy personal, desde la identificación y no desde la lástima.
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Deportes2 días agoBarcelona vence 2-0 a Real Madrid y se regala un clásico que vale una Liga
-
Musica2 días agoArtes: Javier Jiménez y el arte de pintar la música
-
Tecnologia1 día agoSuperficie forestal mundial se redujo en 41 millones de hectáreas entre 2015 y 2025
-
Tecnologia1 día agoAlertan del riesgo para la seguridad en banca del avance en tecnologías cuánticas
-
Musica22 horas agoConciertos en Guadalajara: Cartelera del 11 al 17 de mayo 2026
-
Actualidad2 días agola ciencia tiene un nuevo número mágico (y una regla de oro sobre cómo darlos)
-
Deportes20 horas agoMundial 2026: Guillermo Ochoa reporta con el Tricolor con miras a su sexta Copa del Mundo | Video
-
Deportes18 horas agoCopa Mundial 2026, ‘un posible desastre en materia de derechos humanos’: HRW
