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Conoce a Alan Smithee: el director que no existe y que tiene más de 30 películas

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En 1969, se estrenaba la cinta Death of a Gunfighter, western que, aunque no fue muy sonado en su tiempo, se ganó a unos cuantos críticos. Roger Ebert, por ejemplo, escribió que era “extraordinario” y después mencionó que, aunque “no estaba familiarizado con su director”, le parecía que este permitía que su historia “se desenvolviera de forma natural”. Pero ¿quién estaba tras la cámara en aquella producción? Ésta es la historia de Alan Smithee, el seudónimo de más de un director de cine.

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El primer crédito de «Allen Smithee», en Death of a Gunfighter (1969).

La reseña publicada originalmente ya no está disponible, pero, afortunadamente, si se busca con términos muy específicos se puede encontrar una versión actualizada que está alojada en el sitio web del cinéfilo de cabecera del Chicago Sun-Times. Ahí, se ve un asterisco junto al nombre del creativo, mismo que lleva a una nota editorial situada al pie del texto. En ella se lee:

“No fue sino hasta años después de que esta crítica fue publicada, que se supo públicamente que ‘Allen Smithee’ era un seudónimo utilizado por directores que querían que su nombre fuera removido de los créditos de las películas”.

Inmediatamente después se nos informa que, en realidad, la película había sido dirigida por Don Siegel y Robert Totten, veteranos que se habían dado a conocer con proyectos como Invasion of the Body Snatchers o episodios de la serie televisiva Misión: Imposible.

Ninguno de estos cineastas quiso que su nombre fuera el que firmaba el producto final (¡ah, esas diferencias creativas!). Así, acudieron al Directors Guild of America y ahí se decidió crear el seudónimo para cualquier director de cine que no quisiera firmar con su nombre real. Es sabido que, comúnmente, dicho sindicato no permitía que ningún director o directora se deslindara de su trabajo, pero, gracias a la apelación presentada por Siegel y Totten, esto por fin se logró. Primero, se creo «Allen», aunque, con el tiempo llegó «Alan».

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El crédito de «Alan Smithee» (David Lynch) en Dune, de 1984.

Desde su concepción, el seudónimo para director de cine apareció en un sinfín de filmes y episodios televisivos. Es más: contrario a lo que se pueda pensar, el crédito no sólo se aplica en aspectos directorales, pues también ha sido usado por cinematógrafos, escritores, actores, directores de casting y hasta animadores (vía IMDB).

Los casos más conocidos de la utilización del sobrenombre están ligados a personas como Michael Mann, Kiefer Sutherland e incluso David Lynch: el primero no está satisfecho con los tremendos cortes que le hicieron a su épica criminal Heat en televisión y en aviones; el segundo no estuvo orgulloso de los resultados de su película Woman Wanted y el tercero prefirió ocultar su nombre de su adaptación de Dune debido a los muchos desacuerdos que tuvo con el productor, Dino De Laurentiis (cabe señalar que, en este último caso, el nombre de Lynch sí se vio en la versión de cines, pero no en la televisiva).

La historia de Alan Smithee fue corta formalmente hablando, pues el DGA retiró el registro del nombre en el año 2000, impidiendo que posteriores cintas lo usaran oficialmente.

No obstante, este veto únicamente era válido en la industria comercial, por lo que varios creativos independientes lo siguieron, y lo siguen, acuñando en sus películas, aunque con algunas variaciones, como “Alana Smithy”.

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Nadie conoce al director Alan Smithee.

Lo más probable es que en realidad sus filmes hayan sido obra de un audaz cineasta que, decepcionado por las presiones del estudio, o inquieto por una mala edición, haya preferido no revelar su identidad. O ¿quién sabe? Tal vez sólo es tu primo tratando de deslindarse de su proyecto escolar que ha sido visto por millones.

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