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Mabel Cadena: las mujeres que se quedan dentro

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Mabel Cadena

Una mañana de agosto de 2018, un grupo de mujeres lloraba alrededor de una tumba en el Panteón Guadalupe Mixcoac, de la Ciudad de México. El dolor en aquellos lamentos era tal que ni los pájaros se atrevían a interrumpirlos con su canto. Solo un grito de “¡corte!” me recordó que aquello era parte de la ficción, aunque ni la voz de Julián Hernández logró detener las lágrimas que derramaba el elenco de La diosa del asfalto, su nueva película. Un nuevo acomodo de las cámaras me dio unos minutos para conversar con algunas de las actrices de dicha escena. La primera de ellas fue Mabel Cadena. A pesar de aún mostrar en su mirada la tristeza de la secuencia que acabábamos de presenciar, nuestra charla inició con su sonrisa y su emoción por estar filmando su primera película. 

Luego de egresar de CasAzul, la escuela de Artes Escénicas de la productora Argos, Mabel debutó en la industria en distintas series de televisión, como Capadocia, Camelia, la texana o El señor de los cielos. En su camino le siguieron títulos como La bandida, Por la máscara, Monarca, Hernán o Ingobernable. Su nombre iba figurando cada vez más en la televisión, pero su ilusión por ser parte de la pantalla grande seguía esperando su turno para brillar. 

Mabel Cadena La diosa del asfalto
Al fondo, a la derecha, Mabel Cadena en el set de La diosa del asfalto. Frente a ella, el director Julián Hernández. Foto: Eduardo Islas / Cine PREMIERE

“¿Qué te vas a llevar de Ramira?”, le pregunté sobre su personaje en La diosa del asfalto. “Como actriz y ser humano, creo que he tenido una evolución muy grande con este proyecto”, me respondió. “He conocido límites que no conocía, he superado cosas que me han sorprendido. Es un proyecto que deja muchas cosas. Me llevó mucho. Me he despersonalizado de mí. La diosa del asfalto ha jugado con mis sentimientos y mi vulnerabilidad. Ha sido muy fuerte. Me hace muy feliz. No sabes lo que significa para mí estar haciendo una película como esta. No pudo haber una mejor manera de iniciarme en el cine que aquí y con estas personas. Y quiero seguir haciendo más cine. Ojalá que así sea”. 

Un par de años después me reúno de nuevo con Mabel Cadena. Ahora no es en un panteón sino cada quien desde sus casas, a través de una videollamada para conversar sobre El baile de los 41, su segundo protagónico en el cine mexicano. Su vida profesional lleva ya más de 10 años de existencia, y en ese camino ella ha descubierto una forma de vivir a través de la ficción:

«Vi cómo lo que hacía impactaba en mi propia vida y en los que estaban cerca. Y conforme iba avanzando empecé a soñar con hacer proyectos que siempre transformaran a los demás». 

Mabel Cadena La diosa del asfalto
Mabel Cadena en La diosa del asfalto.

La nueva prueba de sus sueños se llama Amada Díaz, hija de Porfirio Díaz y esposa de un hombre que protagonizó uno de los momentos más escandalosos y estigmatizados de la historia de México: El baile de los 41. De la mano del galardonado David Pablos (Las elegidas), Mabel Cadena se muestra sumamente contenta por una segunda oportunidad de brillar en una ficción poderosa y reflexiona sobre oportunidades y racialización.

“Pocas veces ocurre en una mujer como yo, con piel morena, con estos rasgos, el poder abarcar mundos tan opuestos y pasar desde el barrio –en La diosa del Asfalto–, hasta el porfiriato –en El baile de los 41–. No podría estar más feliz de que se estén logrando estas cosas”. 

La cinta de Julián Hernández la hizo participar en la selección oficial del Festival de Cine de Morelia 2020, certamen que además fue clausurado por el filme de David Pablos.

“¿Cuál es el aprendizaje más grande que has tenido desde aquellos años de CasAzul hasta ahora?”, le pregunto. “Entender que las cosas no ocurren siempre cuando uno quiere y en el momento en que uno quiere. Y que eso no significa que uno deba dejar de trabajar”, me responde. “Y creo que a mí la empatía y el hacer equipo me ha traído cosas muy buenas. Sí creo que después de haber hecho La diosa del asfalto y El baile de los 41, mi vida cambió. Y no solo hablo a nivel externo, sino que a nivel interno todo se movió”. 

Mabel Cadena El baile de los 41

Conoce más:

El baile de los 41: una danza contra la homofobia.

Monika Revilla: la guionista de El baile de los 41 que escribe nuestro pasado.

Un miedo que transforma

Hay una similitud bastante peculiar entre nuestra plática en aquel rodaje panteonero y nuestra charla virtual. “Soy una actriz miedosa”, dijo en ambas ocasiones. “

No sé si sea la palabra correcta pero mi trabajo es mi vida, es mi pasión; soy súper clavada, super perfeccionista. Siempre busco que se quede en mí algo de las mujeres que interpreto. Siempre me confronto mucho y por eso me da miedo empezar nuevos proyectos”. 

La forma de superar ese miedo, dice, es encontrar la fortaleza de sus personajes. “Y mi fortaleza en El baile de los 41 no la encontré hasta el primer día de rodaje. Antes tuve mucho miedo; implicaba muchos retos. Tenía, por ejemplo, una escena en donde montaba a pelo. Al final ya no quedó dentro de la película, pero hubo 4 meses donde yo estuve aprendiendo a montar con corset. No era un trabajo sencillo y me aferré y me aferré hasta que tuve que empezar a ceder para encontrar otras posibilidades. Amada Díaz me retó todo el tiempo. Pero en el día 1 de rodaje, cuando me cubrieron de capas y capas de ropa, y me encerraron casi todo el tiempo en una casa, encontré mi fortaleza en su soledad”.

“Parece que el miedo te ha traído puras cosas buenas”, le digo y ella sonríe. “Me ha dado mucho aprendizaje y muchas cosas buenas”, explica. “Yo llegué a El baile de los 41 con miedo porque venía de La diosa del asfalto. Traía el pelo cortito y el autoestima muy baja. Dije: ‘Nadie va a verme ni querrá convertirme en una mujer de época’. Pero mi miedo no limitó nunca mi ejecución como actriz. Ese miedo siempre me motiva a ir tras esos riesgos”. 

Quizá el secreto de Mabel Cadena esté en aferrarse a la emoción que le provoca iniciar nuevos proyectos. “Ese perfeccionismo y disciplina es parte de mi compromiso con mis personajes. Quiero personajes vivos, trasgresores, que dejen algo en la sociedad; en las mujeres, en los hombres, en todos los seres humanos que puedan verlos. Ese miedo me hace querer hacer las cosas bien y estar a la altura de las vidas que he interpretado. Prefiero tener miedo a quedarles a deber [a mis personajes] a creer que ya lo resolví. Hoy me siento con mucha ilusión y con muchas ganas de soñar que lo que hago puede transformar una sociedad”. 

La entrada Mabel Cadena: las mujeres que se quedan dentro se publicó primero en Cine PREMIERE.

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